JESÚS SILVA R.

La Constituyente sostuvo un debate para rechazar recientes sanciones económicas que el Gobierno de Estados Unidos decretó contra Venezuela y Citgo.

El escenario bilateral se ha deteriorado desde que el presidente Donald Trump expresó que no descartaba una “opción militar” en nuestras tierras. En respuesta a esa declaración, he propuesto una vía de resolución pacífica del conflicto, basándome en mi experiencia profesional en EEUU y el prestigioso premio International Visitors Leadership Program (IVLP) que ese respetable país me otorgó en 2017 por mis años de investigación académica.

Pues dos visiones diferentes se plantearon en la ANC, una tecnocrática que plantea que el conflicto entre nuestra patria y el gigante estadounidense es netamente petrolero; y otra que advierte que el problema es por la independencia de la Patria venezolana.

Ciertamente, acompaño esta segunda visión independentista como factor determinante. Nótese que, tecnocráticamente, es harto conocido que en EEUU grandes consorcios económicos pueden influir políticamente en el aparato del Estado (esto ocurre en muchos otros países), que este poder fáctico se interesa por intervenir en naciones con riqueza energética; sin embargo, no es verdad que todo Estado petrolero tenga pleitos con el gigante del norte. Arabia Saudita, que produce más de diez millones de barriles de petróleo diario (Venezuela produce casi tres millones), mantiene excelentes relaciones con Washington y hacen grandes negocios (obviamente sacrificando la independencia saudita).

Entonces, es la decisión política de Venezuela respecto a ser Patria independiente, la real causa de controversia. Al pleito se le suma el lobby apátrida de la oposición venezolana que presenta a su propio país como Estado forajido a fin de promover una invasión extranjera.

Solo con diplomacia revolucionaria ganaremos la lucha internacional.

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