Fuentes consultadas: RESUMENLATINOAMERICANO.COM/HISPANTV/

**Pese a la presión de EEUU y sus aliados, ejercida por algunos gobiernos agrupados en la Unión Europea y el Grupo de Lima, el presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, ha obtenido una sólida presencia tanto en el exterior como en la dinámica interna.

CIUDAD MCY.- A pesar de las imposiciones internacionales como las presiones domésticas, el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha logrado fortalecer sus relaciones exteriores y afianzar el flanco interno.

Es así como ha impulsado importantes acuerdos en los ámbitos más variados: hidrocarburos, militar, comercial, tecnológico, cultural, con potencias como Rusia, China, Irán, Turquía, dispuestas a estrechar relaciones con Venezuela a pesar de las rabietas estadounidenses.

Con una frustración que no pueden esconder Estados Unidos, Luis Almagro, saliente del cargo de secretario general de la Organización de Estados Americanos, el llamado Grupo de Lima y todos aquellos políticos extranjeros y venezolanos dotados de escuálida moral, chillan desesperados por no lograr sus objetivos de deponer al gobierno presidido por Nicolás Maduro.

Innegablemente y aunque les angustie a los opositores internos y externos al gobierno venezolano, el Estado venezolano ha mostrado una fortaleza a toda prueba, soportando agresiones que derrocarían a cualquier otro gobierno, que no son aquellos donde el concepto de resistencia de su población sea parte central de sus políticas. Sólo desde el año 2017, Washington le ha endosado 150 sanciones, en todos los campos imaginables, la última de las cuales ocurrió hace pocos días, cuando la administración estadounidense decretó medidas punitivas contra la aerolínea estatal Conviasa.

DENUNCIA INTERNACIONAL

Venezuela ha denunciado que el bloqueo económico llevado a cabo por Washington causó un grave daño a la nación bolivariana. La exigencia a la administración Trump por la contabilización del robo de los activos y depósitos en bancos extranjeros de empresas que se encuentran en el exterior y las nacionales asciende a cientos de miles de millones de dólares, lo que se considera como una acción brutal de los gobiernos satélites y sus lacayos hacia Venezuela.

Así, el día 13 de febrero de 2020 el canciller venezolano, Jorge Arreaza, acudió a la Corte Penal Internacional, en La Haya, para presentar una acusación por crímenes cometidos por el Gobierno estadounidense contra Venezuela mediante las medidas coercitivas unilaterales e ilegales impuestas desde el año 2014.

En declaraciones a la prensa desde La Haya, en Países Bajos, Arreaza dijo que Caracas tiene la convicción de que tales medidas constituyen crímenes contra la humanidad, “generalizados y sistemáticos, los que han conducido a la muerte, enfermedad y hambre de los venezolanos”.

El jefe de la diplomacia venezolana reiteró su denuncia 25 de febrero, pero esta vez ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, sobre las afectaciones de las medidas coercitivas de Estados Unidos contra Venezuela con pérdidas de alrededor de 120 mil millones de dólares.

«Con las medidas, el ingreso petrolero de Venezuela ha disminuido en un 90%, pasando de 42 mil millones de dólares en el año 2013 a 4 mil millones de dólares en el año 2018. Las acciones han generado pérdidas al país que superan los 120 mil millones de dólares», expresó Arreaza durante su intervención en la 42 sesión del Consejo de DDHH en Ginebra.

El ministro de Exteriores venezolano recordó que desde 2014 EEUU aplicó más de 300 medidas unilaterales, para afectar el «funcionamiento de la economía y menoscabar los derechos humanos del pueblo venezolano».

El canciller reiteró que las medidas coercitivas unilaterales equivalen en la práctica a armas de destrucción masiva y que se trata de una modalidad enmascarada de guerra.

«Se multiplican casi a diario las mal llamadas sanciones de Estados Unidos, dirigidas a afectar la producción, a bloquear todas las vías de comercialización del petróleo y otros bienes venezolanos generando consecuencias económicas y humanitarias».

MADURO, ESTADISTA A PRUEBA

Ha resultado toda una acción épica que el Gobierno venezolano tome medidas concretas, destinadas a regular la difícil situación económica, con reformas destinadas a apaciguar los problemas por la acción desestabilizadora de Estados unidos y sus aliados, pero también la conducta conspiradora y apátrida de la oposición venezolana, subordinada a las órdenes dictadas desde la Casa Blanca por su escandalosa petición de intervención militar por parte de una potencia extranjera.

Maduro ha mostrado su talante democrático al sentarse a negociar una salida que beneficie a todo el país, pero sin ceder en permitir la injerencia de Washington y de las potencias europeas en las decisiones que se tomen y terminar todo tipo de sanciones, embargos y bloqueos contra el país sudamericano. Como prueba de este camino de diálogo, el Mandatario ha invitado a observadores de distintos países y organizaciones, visualizando de esa forma que Caracas tiene las puertas abiertas, para llevar a cabo un cronograma de trabajo con los diversos sectores del país.

El Gobierno venezolano cuenta con amplio apoyo del pueblo, a pesar de las desinformaciones de las corporaciones mediáticas mundiales; también goza del respaldo de la FANB, como lo demostró la integración cívico-militar en el ejercicio de defensa, llamado Escudo Bolivariano 2020 (14 y 15 de febrero) que congregó a 2,3 millones de ciudadanos con despliegue de blindados, infantería, flota de buques de guerra, aeronaves, destinados a garantizar la defensa del territorio y poner en práctica el apresto y sus capacidades operacionales.

EL AUTOPROCLAMADO APÁTRIDA Y TRAIDOR

A pesar de la demostración fehaciente de hechos de corrupción que los propios medios de información estadounidenses denunciaron, la administración Trump sigue afianzando al autoproclamado e ilegítimo presidente “interino” Juan Guaidó, quien, a estas alturas, en la historia de traición contra su propio pueblo mostró que no tiene recato ni honor patrio, cuando se trata de cumplir las órdenes a pie juntillas dadas por su amo imperial.

Guaidó suele recorrer países, gobiernos y empresas, para dar apariencia de legitimidad a un gobierno que solo él se cree, un gobierno falso, que no dirige nada ni a nadie, pero que se ha dedicado a despojar las arcas venezolanas y a usurpar sus riquezas. Esto lo hace sin tapujos, sin un dejo de vergüenza.

Como dirigente de la oposición más extremista y con una política violatoria de las leyes venezolanas, Guaidó ha hecho de su autoproclamación un negocio particular, donde familiares y su entorno se han enriquecido a manos llenas, gracias a las medidas coercitivas y decisiones violatorias del derecho internacional, como lo fue entregar miles de millones de dólares del Estado venezolano a las manos de los adláteres de Guaidó.

Se trata de un verdadero reparto de las riquezas venezolanas, cual botín de corsarios, a manos de los que dicen defenderla y han demostrado que su meta es simplemente arrasar con lo que pertenece al pueblo venezolano.

Un Guaidó que, con esa desvanecida popularidad obtenida tras su autoproclamación en enero de 2019, se malgastó en sus viajes al exterior, donde su precario verbo inconducente evita pronunciarse sobre los hechos de corrupción que lo involucran. Un Juan Guaidó devenido en títere sin dignidad alguna, sometido al escarnio público cuando vuelve de esos viajes por malponer a su propio país.

La lógica indica que el infame autoproclamado debería responder también de los delitos cometidos, terminar en la cárcel por todos los males ocasionados con su conducta criminal.

EN CONCLUSIÓN

La primera y más elevada obligación de un gobernante democrático es precisamente defender la democracia. Y en tal propósito Maduro ha dado demostraciones fehacientes de saber cómo hacerlo. La derecha internacional está desesperada, a tal punto de que manejan la idea de un criminal ataque bélico bajo la figura del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), con los gobernantes del Grupo de Lima, sirviendo de mampara al poder imperial estadounidense, a las potencias europeas y a Colombia, creciente enclave sionista en Latinoamericana. En este panorama se destaca la dignidad y fuerza con que Venezuela defiende su soberanía.

MARCOS GAVIDIA