**Una investigación publicada por el diario The Washington Post, concluyó que las elecciones bolivianas de octubre pasado no fueron fraudulentas, contrariamente a lo denunciado por la derecha opositora al presidente reelecto, Evo Morales, y que sin evidencias concluyentes sí certificaron los “auditores” de la OEA, direccionados por Almagro**

CIUDAD MCY.- A cuatro meses y medio de la anulación de las elecciones presidenciales, el diario estadounidense The Washington Post hizo público un estudio de dos académicos expertos en temas comiciales que concluyó que “no hay ninguna evidencia estadística de fraude” en Bolivia, tal como sí lo anunció en su momento la Organización de los Estados Americanos (OEA) y que su secretario general, Luis Almagro lo certificó al instante.

“No hay ninguna evidencia estadística de fraude que podamos encontrar: Las tendencias en el conteo preliminar, la falta de un gran salto en el apoyo a (Evo) Morales después del alto y el tamaño del margen de Morales parecen legítimos. En general, el análisis estadístico y las conclusiones de la OEA parecerían profundamente defectuosos”, concluyeron los analistas John Curiel y Jack R. Williams, científicos investigadores del Laboratorio de Ciencia y Datos Electorales del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en inglés), en un artículo titulado Bolivia descartó sus elecciones de octubre como fraudulentas.

“Nuestra investigación no encontró ninguna razón para sospechar fraude. Los bolivianos celebrarán una nueva elección en mayo, sin el derrocado presidente Evo Morales”.

POR MÁS DE 10 PUNTOS

El análisis, realizado por el blog de ciencia política Monkey Cage, está basado en 1.000 simulacros y datos estadísticos, especialmente sobre lo que pudo haber ocurrido en el lapso que se suspendió el conteo no oficial de la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), uno de los pilares en los que se basó la OEA para concluir que hubo “manipulación”.

“Nuestros resultados fueron directos. No parece haber una diferencia estadísticamente significativa en el margen antes y después de la suspensión de la votación preliminar. En cambio, es muy probable que Morales haya superado el margen de 10 puntos porcentuales en la primera ronda”, sostiene el informe.

Esos 10 puntos de diferencia eran los necesarios para que Evo Morales, y su partido Movimiento al Socialismo (MAS), evitara un balotaje contra su competidor, el expresidente Carlos Mesa. Si bien esa cifra no había sido alcanzada al paralizarse el conteo, con el 84% de los votos emitidos (Morales llevaba ventaja de 7,87%), sí superaba el umbral de 10% al reanudarse el recuento, 24 horas después.

En su informe final la OEA aseguró que se habría dado “un aumento masivo e inexplicable de los votos del MAS en el 5% final del cómputo”. Y concluyó que el presidente depuesto, Evo Morales, “habría conseguido la mayoría de los votos, pero no habría obtenido la diferencia del 10% necesario para evitar la segunda vuelta”.

NO HUBO FRAUDE

Por su parte, los investigadores norteamericanos del MIT, sostienen que, opuestamente a lo que señala la OEA, “hay razones para creer que las preferencias y los informes de los votantes pueden variar con el tiempo”.

A modo de ejemplo, The Washington Post indicó que las personas que trabajan votan más tarde en el día, o que «en las áreas donde los votantes empobrecidos se agrupan pueden tener líneas más largas y menos capacidad para contar e informar los totales de votos rápidamente», factores que pueden darse en Bolivia debido a las «brechas graves en infraestructura e ingresos entre las zonas urbanas y rurales».

De todas maneras, para los autores del artículo, la variación es muy pequeña, por lo que no encontraron «ninguna evidencia estadística de fraude».

“Las tendencias en el conteo preliminar, la falta de un gran salto en el apoyo a Morales después del alto y el tamaño del margen de Morales parecen legítimos», dicen los investigadores y agregaron: “Con todo, el análisis estadístico y las conclusiones de la OEA parecerían profundamente defectuosos”.

En suma, los analistas que firman la nota del Washington Post hacen hincapié en que “los medios bolivianos dieron por ciertas las acusaciones de manipulación electoral”, e incluso algunos analistas “justificaron el golpe”. Así, tras un período de gobierno instalado con fuerza militar, se celebrarán las elecciones, el próximo 3 de mayo, “sin el candidato con más votos”, Evo Morales.

«Por supuesto, el fraude electoral es un problema grave, pero confiar en pruebas no verificadas como prueba de fraude es una seria amenaza para cualquier democracia», concluyeron.

EXIGENCIA DE MÉXICO A ALMAGRO

Así, se derivaron consecuencias, el Gobierno de México solicitó a la secretaría general de la OEA que aclare con especialistas independientes las discrepancias de la auditoría del organismo regional que dictaminó un fraude, generando un golpe de Estado con más de 35 muertos, centenares de heridos y desaparecidos y el otro que lo descarta, como es el del MIT estadounidense.

El documento oficial contiene dos peticiones oficiales más: «Que se solicite a investigadores especializados independientes la elaboración de un análisis comparativo de las conclusiones de la investigación del MIT y del análisis electoral efectuado por la Misión de Observación Electoral desplegada por esa secretaría general».

Y la otra solicitud es que «en su caso, que se reconozcan las afectaciones de derechos humanos derivadas de los errores en el análisis de la OEA».

¿AHORA QUÉ?

El peligro de esta coyuntura es que se escuchen voces desconcertantes, que evoquen el nefasto “el daño está hecho”, que se envuelvan en el pragmatismo neoliberal, de ignorar o negar el valor de la verdadera historia.

El llamado es a desoír esas voces y posiciones claudicantes y considerar que, para los verdaderos Revolucionarios, la verdad de los hechos históricos y la reivindicación moral ante el pueblo, es tan importante como el luchar por el poder político.

Entendiendo el TREP

El sistema electoral boliviano cuenta con dos mecanismos de escrutinio que funcionan en paralelo: Uno de conteo rápido o Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), que tanto Bolivia como otros países se usan siguiendo las recomendaciones de la OEA, y el Recuento Oficial de los Votos o cómputo oficial, legalmente vinculante.

El TREP es manejado conjuntamente por una empresa privada y por el Servicio de Registro Cívico (SERECÍ). Su función es entregar resultado rápidos, no vinculantes y parciales en la noche de las elecciones, a diferencia del cómputo oficial.

La pausa que se realizó entre el domingo y el lunes ocurrió porque el conteo rápido llegó hasta 83,85%. El porcentaje restante correspondía al voto rural, cuya data no pudo transmitirse de inmediato ante la imposibilidad de acceso cercano a internet.

Esta pausa estaba prevista por el Tribunal Supremo Electoral, anunciada una semana antes a las elecciones y que daría a conocer los resultados del recuento rápido tras haber verificado al menos 80% de los conteos preliminares.

Narrativa fraudulenta poselectoral sin evidencia

El informe publicado por el periódico estadounidense no es el primero que contradice a la OEA. Ya en noviembre, dos estudios elaborados de manera independiente concluyeron que los comicios se habían desarrollado sin pruebas concluyentes de fraude.

En uno de ellos, realizado por el Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR, por sus siglas en inglés), se indica que la Misión de Observación Electoral (MOE) de la OEA apoyó una «narrativa postelectoral sin evidencia».

El otro estudio fue obra de Walter Mebane, profesor de los departamentos de Ciencias Políticas y de Estadística de la Universidad de Michigan, y uno de los expertos en fraude electoral en el mundo. Su conclusión fue que, si bien encontró evidencia de votos «fraudulentos» en las elecciones, estos «no fueron decisivos para el resultado».

MARCOS GAVIDIA