El escritor Darwin Balcázar leyó algunos de sus poemas al público

CIUDAD MCY.- La primera obra literaria escrita por el autor Darwin Balcázar fue presentada ante el público el pasado viernes 1º de septiembre en los espacios del Museo Café Restaurante Ucaima, ubicado entre las calles Mariño y Soublette del centro de Maracay.

Durante la actividad, los presentes tuvieron la oportunidad de conocer de cerca tanto al escritor como al producto de su oficio literario: un poemario que lleva por título El lobo nostálgico, que –a su juicio– es tan bivalente como la vida misma porque “a veces comenzamos el día con alegría y lo terminamos con tristeza”.

Balcázar nació en Caracas, el 24 de diciembre de 1977, y llegó muy joven al mundo de la poesía, pues a la edad de 10 años tuvo la oportunidad de participar en un concurso de declamación que se celebró en el Teatro de la Ópera de Maracay, donde se lució con un poema de Andrés Eloy Blanco.

Su pasión por las letras dio sus primeros frutos a los 13 años de edad, cuando comenzó a escribir prosas, versos y poemas, siendo la música y la naturaleza sus mayores fuentes de inspiración. “De una mañana nublada puede surgir un poema”, acotó.

Pese a que nunca ha participado en un taller literario, con estricta disciplina mantiene viva la esencia de la poesía en cada visión del mundo cotidiano que le rodea para plasmarlo luego al papel.
Asimismo, Balcázar adelantó que le gustaría escribir un libro de crónica con un poco de sátira sobre las cosas más comunes que nos suceden a diario a todos los seres humanos, ya sea en el hogar, en el trabajo o en la calle.

En cuanto a los escritores que más admira, Balcázar confesó que le gusta mucho leer a Rubén Darío, Pablo Neruda y Julio Cortázar, al igual que le conmueven las letras del músico, compositor e intérprete venezolano, Simón Díaz.

Más de cuarenta poemas componen esta ópera prima de Darwin Balcázar, donde la temática gira en torno a la nostalgia, la tristeza, la alegría, la amistad, el amor y el desamor porque –según el autor– “la poesía es una forma de drenar los sentimientos”.

RAFAEL ORTEGA