JUAN CARLOS SÁNCHEZ CAMPOS

Ante la mirada de miles de espectadores televisivos, Irma dejó a su paso gran devastación y terribles daños en las islas del Caribe, sobre todo en naciones hermanas como San Martín y Bartolomé, Antigua y Barbuda, República Dominicana, Puerto Rico, Haití y Cuba.

Con vientos que alcanzaron hasta 298 kilómetros por hora y un diámetro superior a los 650 kilómetros, se considera el huracán más potente registrado en el Atlántico, geográficamente casi del tamaño de España y más grande que países como Ecuador y Uruguay.

Tal como ha ocurrido en oportunidades anteriores, es el Gobierno Venezolano el primero en hacerse presente con manifestaciones reales de apoyo y solidaridad; más allá de cartas de intención que otros países, mucho más desarrollados y sin tener que enfrentar la guerra económica imperial, han emitido.

Resulta casi increíble que naciones de las llamadas primermundistas se pronuncien ante el caos afirmando “estar listos para cuando les necesiten”, sabiendo que el huracán dejó miles de víctimas y pérdidas materiales por cientos de millones de dólares en el Caribe… ¿qué señal esperan para ir a ayudar?

Más triste es la posición de Estados Unidos cuyo presidente espera que bajen las aguas y todo se calme para enviar ayuda a las zonas afectadas dentro de su propio territorio. Cabe recordar que desde 2004 hay gente esperando indemnizaciones luego del voraz azote de Katrina.

La Venezuela solidaria sin dudar salió desde el primer momento a tender la mano, nuestra heroica Fuerza Armada Nacional Bolivariana y los distintos cuerpos de rescate y socorro dirigidos desde el Ministerio de Interior, Justicia y Paz, se han hecho presentes para llevar la esperanza del pueblo de Bolívar.

Y es que siguiendo la huella del Libertador fue que Hugo Chávez construyó más allá de los esquemas simples y probados nuevas formas de contribución solidaria, hizo de la solidaridad un principio político. En el marco de alcanzar el mundo multicéntrico y pluripolar del que hablaba, levantó las banderas de la paz y la cooperación internacional, bajo el convencimiento de dar sin tener que pedir o exigir algo a cambio.

La mediática mundial nos ha llamado de mil formas en este último año, nos han catalogado con distintos adjetivos; por otro lado, el imperio levanta el cerco financiero y cierra puertas comercialmente hablando; la derecha en sus planes pretende doblegarnos y a pesar de las adversidades nos alcanza la moral y la voluntad para acudir sin ser llamados.

Irrefutable es la proyección histórica del legado de nuestro Líder Eterno, pues se basa en una revolución espiritual cuyo centro y norte, principio y fin, es el ser humano.

@juancarlospsuv