CIUDAD MCY.- Las periodistas Olga Behar y Carolina Ardila Behar advirtieron, en artículo publicado hoy por The Washington Post, que la política de seguridad de Colombia se caracteriza por una estrategia para profundizar el conflicto y combatir determinados grupos armados.

Bajo el título Masacres en Colombia: qué hay detrás de su reaparición, las analistas observan que el incremento de este flagelo tiene como base el incumplimiento del Acuerdo de Paz alcanzado entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Gobierno en 2016.

En su trabajo recuerdan que este domingo, un grupo de encapuchados ingresaron a una finca en el municipio de Andes, Antioquia, y asesinaron a sangre fría a tres personas, entre ellos un adolescente de 13 años.

Las autoridades alegaron como causa una disputa sobre venta de estupefacientes, pero se trata de una noticia que parece repetirse una y otra vez en los diarios de Colombia, señalan en una columna de opinión del diario estadounidense.

Refieren que, según un informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), las masacres ocurridas este año superan las 60 en Colombia, con saldo de 246 civiles asesinados.

Además de las masacres, 215 líderes sociales fueron asesinados durante estos nueve meses, lo cual convierte al 2020 en el año más violento desde 2013, agregan

De acuerdo con las columnistas, las masacres traen un mensaje de terror, para doblegar y someter a la población, y garantizar ‘las órdenes sociales del grupo armado que esté interesado en ejecutarlas’, tal como explica la comisionada para el Esclarecimiento de la Verdad, Alejandra Miller.

Las masacres fueron una estrategia característica de los grupos paramilitares, que contribuyeron al baño de sangre en las dos últimas décadas, pero tras la desmovilización de las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia y, en especial, desde poco antes de la firma del Acuerdo de Paz, comenzó a bajar la violencia en los municipios, comentan.

‘Entonces, ¿por qué resurgieron las masacres, después de cinco años de poca presencia de esta forma de crimen?’, cuestionan las periodistas.

Con el Acuerdo de Paz, más de 13 mil guerrilleros se desmovilizaron y dejaron sus zonas de influencia, sin embargo, la comisionada Miller sostiene que como el Estado no ocupó esas regiones, ‘otros grupos armados, unos que ya existían y otros nuevos, llegaron a ocupar esos territorios’, añaden.

Miller explica de igual forma que Colombia vive ‘conflictos armados’ con un factor político (por la presencia de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional), que también presentan un alto componente de criminalidad asociado a los temas de economías ilegales, como narcotráfico y minería ilegal, refiere el artículo.

En opinión de las analistas, si el gobierno decide transformar su presencia en las regiones, cambiar la estrategia de lucha contra grupos al margen de la ley e implementar los acuerdos de paz, también atacará los factores estructurales de persistencia del conflicto armado.

Pero ‘no será fácil’ porque aunque el gobierno de Juan Manuel Santos empezó a crear el andamiaje para la implementación de la paz, Duque ‘aplicó el freno, y desde algunas posturas radicales de ultraderecha, quieren volver al lenguaje de la guerra’, aseguró el director de Indepaz, Camilo González, enfatizan.

Información PRENSA LATINA