A través de este género musical, estos jóvenes expresan sus vivencias y además buscan alejar a otros, y alejarse, de las tentaciones de andar en la calle

*** El rap ha suplantado las protestas como forma de queja en los espacios menos pensados como el transporte público

CIUDAD MCY.- Una de las frases más recurrentes entre los adultos de nuestros días es: “la música ya no le importa a los jóvenes”. Esta premisa es absolutamente falsa. Los jóvenes escuchan música a todas horas, más que en cualquier otra época de la historia, y no solo van a conciertos sino que muchos dejan de ser espectadores pasivos para convertirse en autores. Además de las ventajas que tienen sobre nosotros con la tecnología.

Todas estas ventajas no son fáciles de ver gracias a la brecha respecto a las nuevas generaciones, y la clave para detectarla está en el género que más escuchan. No es otro que el rap y, por extensión, todo tipo de ritmos urbanos: desde el reguetón hasta el trap. Hace años que la música de guitarras quedó confinada para los mayores de 30. Para los jóvenes, el rock significa lo mismo que una orquesta pomposa para los adultos.

El rap es un género generalizado en los recreos, parques y computadoras. Es portátil y barato. También circula con más facilidad entre distintos estratos sociales y es más permeable a cambios demográficos, como demuestra la naturalidad con que se ha fundido con otros ritmos latinoamericanos.

En Maracay ha ocupado espacios que nunca imaginamos que ocuparía, el rap ha suplantado las protestas como forma de queja en los espacios menos pensados como en las camionetas por puestos.

No es extraño conseguir a jóvenes aragüeños reunidos en las avenidas más importantes de la ciudad para abordar los autobuses y difundir su música entre líricas y frases improvisadas, demostrando su talento a medida de lo que van observando.

Es increíble ver de qué manera desarrollan su arte en el transporte público, sacando una sonrisa a cada uno de los presentes y asombrando con sus improvisadas frases urbanas.

A través de este género musical, este grupo de jóvenes, que oscilan entre 9 y 19 años, expresan sus vivencias y además buscan alejar a otros, y alejarse, de las tentaciones de andar en la calle.

Muchas veces utilizan cualquiera de los espacios de nuestra hermosa ciudad para propiciar concurridos encuentros urbanos donde presentan “batallas de rimas” improvisadas, en las que distintos artistas compiten cara a cara, componiendo al momento, fristaleando y se “miden”, poéticamente, con otros rivales.

Una de las cosas más importantes en nuestro estado es que la cultura urbana es apoyada por el Gobierno Bolivariano de Aragua y todos sus entes, como el Gabinete de la Cultura y el Colectivo Otro Beta.

En un contexto de crisis económica, las cifras de venta de discos no pueden ser un índice significativo. No existen superventas del rap, pero para medir el impacto del hip-hop entre la juventud lo mejor es acudir a las redes sociales. No hay manera de que no conozcas cualquier talento nuevo a través de las redes. Muchos raperos aprovechan su fama en canales de Youtube o la cantidad de seguidores en Instagram para vivir de esos clics.

No es un mundo aparte. Es el mundo de hoy. Los hábitos musicales de la juventud han mutado por completo. Los únicos que no nos hemos enterado somos los adultos.

Caridad Rodríguez