El otrora volante ha sido clave en las clasificaciones a Copa Sudamericana FOTO PRENSA ARAGUA FC

***El asistente técnico del DT Kike García aspira realizar una buena participación en la Copa Sudamericana y enfila su trabajo en buscar nuevos retos en el torneo local

CIUDAD MCY.- Si la vida de “Kike” García se lleva al cine, Marco Vivas sería guionista de esa película, pues lo conoce como nadie y, a veces, es el director del entrenador, contribuyendo en demasía para inclinar la balanza de un dúo que cuenta con un carácter férreo y alguien con características de individuo sereno. Su asistente número uno ve cosas que el mandamás no alcanza a notar y ahí converge una relación que hace de factor diferencial para separar éxito de excelencia.

Ambos trabajan en silencio y en un par de años que tienen al frente del Aragua clasificaron a las Copas Sudamericanas 2020 y 2021. En esta ocasión, lo hicieron en medio de una situación enmarcada como capítulo de suspenso absoluto, cuando 45 personas convergieron en un mismo lugar de concentración por más de dos meses, haciendo gala del buen fútbol, sin perder la paciencia producto del natural desgaste de verse tanto. Fue una prueba de fuego, como aquella que deben enfrentar los gladiadores cuando se lucen en la arena.

Marco fue entrenador en las categorías inferiores de Atlético Venezuela y Metropolitanos, para después poner rumbo a El Líbano, donde compartió conceptos con su gran amigo, en una experiencia internacional que demasiado contribuyó a su desarrollo como técnico. Todo marchaba bien, hasta que las cosas comenzaron a ponerse mejor luego de recibir una llamada. Aragua, aquella tierra que tanto quiere, lo esperaba con los jardines abiertos, para verlo avanzar con la determinación de un tipo que apuesta a la planificación como premisa de vida, porque en sus maneras las cosas saldrán bien en tanto que atento está a los detalles.

Vivas es el más aurirrojo de todos: estuvo con el equipo cuando ascendió a primera división, formó parte del plantel que obtuvo la Copa Venezuela 2007 y clasificó a la primera Sudamericana en la historia del club, para después regresar como los buenos hijos: contribuyendo a favor de la causa. Hoy es un ser identificado, que viste de amarillo y rojo no solo en cada indumentaria que porta, sino corazón adentro, entre muchos latidos.

“Con Aragua hay un sentimiento especial por todo lo que deportivamente he vivido en esta institución y ciudad. Como miembro del cuerpo técnico, debo destacar el buen trabajo que han hecho los jugadores en estas últimas dos temporadas, pues ellos son los que se esfuerzan dentro de la cancha. Nosotros solo les damos herramientas”, aseveró.

Pero como buen articulista, también en su repertorio suma episodios de acción: “donde sea que nos paremos, vamos a imponer nuestro estilo, porque no solamente creemos en lo que hacemos, sino que hemos podido lograr trasladar lo realizado en cada entrenamiento a la cancha. Nosotros, como grupo, entendemos que estamos para conseguir algo más grande”.

Y se atreve a pensar así porque su bajo perfil puede esconderse en el alto nivel que ha alcanzado una organización cuyo accionar parte desde el respaldo que cada quien recibe para demostrar categoría en la asunción de su posición. Venezuela sabe a qué juega un conjunto con 24 meses sosteniendo su rendimiento. Aragua no es un suceso desde que se convirtió en proceso, partiendo de trazar metras, trabajar fuerte y así materializarlas.

“Queremos trascender en el torneo internacional, pero tenemos el foco puesto en llegar más lejos dentro del campeonato local. Nuestros jugadores están compenetrados con la idea, convencidos de lo que queremos proponer y eso es fundamental a la hora de mostrar un estilo. La unión también es clave y los refuerzos que han venido eran exactamente lo que necesitábamos, porque incluso dos de ellos pasaron por aquí”, dijo.

“Todavía tenemos algunas cosas pendientes: trabajar en las categorías menores, para potenciar las bases y contribuir en la formación de talentos. Ese es un punto a fortalecer mucho dentro del fútbol venezolano y más entendiendo el contexto actual”, agregó, dimensionando la relevancia que tienen los valores hechos en la casa.

El segundo al mando coloca como referencias a Diego Guerrero y Juan García Reyes, con quienes trabajó desde comienzos de 2019 hasta la conclusión del Torneo Apertura. Jonatan Duche, Ronald McIntosh y Johel Semidey también son parte de esa agrupación de nuevos elementos, a quienes desea sacarles máximo provecho en aras de las necesidades del club, porque el íntimo propósito de la familia aragüeña se traduce en ir a Copa Libertadores.

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