El informe fue suscrito por Sheldon Richman, editor de Antiwar.com | FOTO VTV

CIUDAD MCY.- La política exterior de Estados Unidos contra países como Cuba e Irán es nada menos que sadismo político y crímenes contra la humanidad, denunció este lunes un análisis de antiwar.com

El informe suscrito por Sheldon Richman, editor de Antiwar.com señala que “si uno se propusiera a construir una política exterior diseñada para imponer un sufrimiento indescriptible a millones de personas inocentes en todo el mundo, le resultaría difícil encontrar algo más sistemático y eficaz que la política exterior de Estados Unidos”.

Precisa el analista que un inventario de las operaciones militares directas y encubiertas de Washington “ha sido una serie de crímenes contra la humanidad”, reseña Prensa Latina.

A lo largo de muchos años, desde América Latina hasta África, Oriente Medio y toda Asia, los responsables políticos estadounidenses impusieron grandes dificultades de diversas formas: combate abierto a través de la invasión y la ocupación, actividades encubiertas y ayuda a los gobiernos represivos aliados, señala.

Plantea Richman que las sanciones contra otros estados impiden que sus poblaciones tengan acceso a recursos. “No se trata de consecuencias secundarias o daños colaterales inevitables y desafortunados. Son el objetivo principal. Eso es nada menos que sadismo político, crímenes contra la humanidad”, subraya.

Asegura que a menudo se defienden las sanciones con el argumento de que harán que los pueblos afectados se levanten y derroquen a sus gobernantes. Pero, ¿ocurre eso alguna vez? Parece que no, afirma.

En su lugar, la gente se reúne en torno a “su” gobierno existente en oposición al cruel gobierno extranjero que está haciendo sus vidas miserables. Esa es la reacción más probable, y no es razonable esperar otra cosa, puntualiza el análisis.

Richman, en otras de sus valoraciones sostiene que las sanciones contra otros países también tienen malas consecuencias para los estadounidenses que no forman parte de la élite política.

Las sanciones, agrega, les prohíben a los estadounidenses, obviamente, comerciar con las poblaciones objetivos, perjudicando a las empresas y a sus empleados y accionistas.

El resultado es que, en nombre del pueblo estadounidense, pero sin su consentimiento real, la élite política impone casualmente crueldades inimaginables a las poblaciones extranjeras en pos de objetivos que no redundan en el interés de los estadounidenses.

De alguna manera, acentúa, la masa del pueblo estadounidense debe ser consciente de esta crueldad de larga data para que pueda ser reclutada en una campaña para finalmente poner fin a este sadismo indescriptible.

Información AVN