CIUDAD MCY.- El General de Ejército de Cuba, Raúl Castro Ruz, anunció este viernes su retiro como primer secretario del Partido Comunista de su país, reseñó la agencia RT.

“En lo que a mí se refiere, concluye mi tarea como Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, con la satisfacción de haber cumplido y la confianza en el futuro de la Patria”, dijo el también expresidente (24 de febrero de 2008/18 de abril de 2018).

La declaración la hizo durante el primer día de sesiones del 8vo Congreso de la agrupación política, que se instaló este 16 de abril y se extenderá hasta el lunes 19.

Sin embargo, señaló que continuará militando en el partido “como un combatiente revolucionario más”, expresó el hermano del legendario comandante de la revolución Cubana, Fidel Castro.

“Nada me obliga a esta decisión. Creo fervientemente en la fuerza y el valor del ejemplo y en la comprensión de mis compatriotas; y que nadie lo dude, que mientras viva estaré listo con el pie en el estribo para defender a la Patria, a la revolución y al socialismo, con más fuerza que nunca”, enfatizó en su discurso.

El General de Ejército manifestó su satisfacción de entregar la dirección del país a un grupo de dirigentes preparados, curtidos por décadas de experiencia en su tránsito desde la base hasta altas responsabilidades, comprometidos con la ética de la Revolución.

Castro estuvo como primer secretario del Partido Comunista de Cuba durante 10 años, tras asumir este cargo el 19 de abril de 2011.

Fustigó criminal bloqueo de EE.UU.

El hasta ahora Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), no dudó en condenar a Estados Unidos por ejercer criminalmente contra Cuba la guerra económica más abarcadora y desigual impuesta a cualquier otra nación, reseñó Prensa Latina (PL).

Al presentar el Informe Central en la apertura del 8vo Congreso de la organización partidista, y en el que participa el presidente Miguel Díaz-Canel, miembro de su Buró Político, Raúl Castro dijo que Estados Unidos resulta la mayor amenaza a la paz y seguridad mundial, y ello explica el peso del cerco impuesto a su país durante seis décadas.

Explicó que a pesar del rechazo internacional, esa política hostil perjudica las relaciones económicas de La Habana con prácticamente todas las naciones del planeta.

Alertó que muchos Gobiernos no tienen la capacidad de aplicar las normativas propias con entidades asentadas en sus territorios. Eso ocurre –reveló- cuando la banca de esos países prioriza la línea de Washington frente a las posturas políticas gubernamentales.

El máximo dirigente cubano recordó que el Gobierno de Donald Trump intensificó el cerco a Cuba en las condiciones de la pandemia de la COVID-19, lo que puso de manifiesto la ‘despiadada naturaleza del imperialismo’.

Esa administración impuso desde 2017 más de 240 medidas coercitivas con métodos inéditos que llevaron la guerra económica anticubana a niveles más agresivos que se reflejan en las carencias de la población, apuntó.

Campaña mediática silencia atroz ataque contra los cubanos

Refutó las campañas que intentan desmentir los daños provocados por el bloqueo y señaló que la Casa Blanca alargó una lista que hoy abarca a 231 entidades cubanas, muchas de ellas vinculadas al abastecimiento de productos básicos a la población, así como a los sectores hotelero y financiero.

La intención es sabotear el sistema empresarial, quebrar la gestión del Estado y promover el caos, estrangular el país y provocar un estallido social. Añadió que la persecución financiera es una verdadera cacería contra las transacciones cubanas, lo cual encarece el comercio exterior y complica el cumplimiento de los compromisos de pago de Cuba.

Al propio tiempo, refirió, su país tuvo que dedicar cuantiosos recursos para enfrentar la pandemia y sostener hospitales y centros asistenciales con costos mayores por los efectos del bloqueo estadounidense.

Castro calificó de inmoral la campaña desatada contra la cooperación médica que presta Cuba a otras naciones del planeta que, dijo, ha salvado vidas y beneficiado a millones de personas.

Pese a ello y más, enfatizó, Cuba está dispuesta a encarar una relación civilizada con el vecino norteño, siempre y cuando no se pretenda condicionar su socialismo o lesionar el derecho a ejercer la plena soberanía e independencia y desarrollar una política exterior propia.

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