FUENTES CONSULTADAS: REBELION.ORG/RESUMENLATINOAMERICANO/HISPANTV

**Este mes de mayo encuentra nuevamente a las hordas sionistas en el territorio de la Franja de Gaza, bloqueada por tierra, mar y aire desde el año 2006, bombardeando a sus hombres, mujeres y niños. Sólo el hecho de asesinar a niños debería obligar a la ONU, Unicef, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Liga Árabe y la Unión Europea a levantar su voz y exigir un castigo ejemplar al sionismo.

CIUDAD MCY.- La batalla en Gaza ha terminado, por ahora, tras un alto el fuego declarado solamente por Israel y admitido por la resistencia de Hamas. El viernes 21 de mayo, y tras una acelerada negociación en la que participaron Estados Unidos, Egipto y Qatar, el ejército israelí puso fin a la matanza indiscriminada por la que se asesinaron familias palestinas enteras a propósito y que destruyó infraestructuras y viviendas de Gaza. Los grupos de resistencia palestinos aceptaron el alto el fuego, pero prometieron mantener su defensa preparada por si Israel rompía el acuerdo. Así se resume una acción de pausa por la muerte y destrucción al pueblo palestino.

A propósito, de los lamentables acontecimientos, mayo del año 2021 es el mes en que el pueblo palestino conmemora la Nakba (la catástrofe, en árabe) dando cuenta con ello al inicio de un proceso de expulsión, expoliación, ocupación y colonización de su territorio a manos del sionismo israelí.

CONTEXTO HISTÓRICO

Es un proceso porque no se trata de un hecho aislado, puntual, circunscrito solo al 14 de mayo del año 1948, cuando los colonos sionistas extranjeros asentados en Palestina, desde el inicio de su colonización a fines del siglo XIX, y además con el apoyo cómplices de las potencias vencedoras de ese entonces, concretó el nacimiento de una entidad, que se llamó Israel y que se formalizó unas pocas horas antes del fin del Mandato Británico.

Es un proceso porque concatena hechos, fenómenos, decisiones, acciones encaminadas como fin último a exterminar al pueblo palestino como lo ha hecho el régimen israelí en 73 años. Una copia fiel de las políticas que el Tercer Reich aplicó contra los pueblos que ocupaba, masacrando su población, agrupándolos en campos de concentración, dándole legalidad a lo contrario al derecho internacional. Por eso Pablo Jofré Leal, periodista y escritor chileno, lo denominó nacionalsionismo, en semejanza con el nacionalismo nazi.

Ese día 14 de mayo marca el nacimiento de ese engendro político que llaman Israel. Significa, sobre todo, la Nakba para cientos de miles de palestinos. Pero no es que ese día comenzara la violencia contra los palestinos, no. Los antecedentes de crímenes de odio, racismo, colonización, de apoderarse de lo que no era suyo, tuvieron, como actores principales, a los grupos paramilitares (antecedentes del ejército sionista), bandas armadas terroristas que habían iniciado, mucho antes de la resolución Nº 181 de diciembre del año 1947 (Recomendación de la partición de Palestina entre un estado sionista y uno palestino) acciones de genocidio contra la población nativa palestina. Operaciones que implicaron destrucción de aldeas, expulsión de sus pobladores, estableciendo, por ende, un desarrollo de la política de sionización de palestina, que lo comenzó a visibilizar bajo el nombre de Israel y que no ha detenido su curso criminal al día de hoy.

Se debe tener presente que esa Resolución 181 solo fue aceptada, lógicamente, por el sionismo como parte de una maniobra táctica, destinada a impedir la creación del Estado Palestino y comenzar el proceso de expansión de los territorios asignados al sionismo por Naciones Unidas.

Es menester resaltar que el concepto usado por la ONU en esa resolución fue el de “recomendar”. No expresa determinar, ni establecer, obligar ni siquiera una resolución vinculante. Esto es fundamental, pues precisamente la falsificación de la historia por parte del sionismo ha influido para que se empleen estos últimos términos, para así sostener que Israel solo llevó a efecto lo determinado por el organismo mundial.

AMARGO RECUERDO DE DESTRUCCIÓN Y MUERTE

Israel, justo en el mes sagrado del Ramadán del mundo islámico que finalizó el día 13 de mayo, mostró a los ojos del mundo que es una entidad falsa en origen, pero también cubierta por un manto de ficción y mentiras respecto a que se trata de una creación internacional donde el judaísmo es su centro. El sionismo no tiene religión, la manipula y es parte de su instrumento de dominio, es elemento esencial de esta política criminal de aparentar que existe una fusión entre creencia y nacionalismo, cuando lo real y lo racional indican que no se puede apelar a divinidades al mismo tiempo que se asesina, se tortura, se construyen muros, se crean campos de concentración, se encarcela a miles de habitantes de Palestina, hombres, mujeres e incluso niños, que de un total de 7 mil prisioneros en las cárceles sionistas 168 de ellos son menores de 16 años.

En referencias anteriores a este Día de la Nakba, de amargo recuerdo para millones de palestinos, desterrados o bajo la bota del sionismo, es que en 73 años de la Nakba Israel confirmó que se está ante una ideología del mal, ante la mayor entidad terrorista del mundo. Una catástrofe para el pueblo palestino, que ha sido catalizada por la acción del terrorismo sionista, lleno de furor homicida, que implicó la expulsión de sus tierras ancestrales de centenares de miles de palestinos, a manos de fuerzas sionistas, que aplicaron la política aprendida de las hordas nazis nacionalistas.

Esto es arrasar pueblos, aldeas, casas, cultivos, expulsando habitantes palestinos de Al-Quds, lugar sagrado de fe musulmana para instalar colonos sionistas. Fue la expresión brutal pero eficiente de los aprendices de las técnicas del Tercer Reich. Alumnos ejemplares, que saciaron su sed homicida con un pueblo pacífico, cuyo gran pecado no fue haber impedido con fuerza, desde el inicio, la presencia colonialista de los judíos sionistas europeos, que comenzaron a llegar en tropel, en deseos ambiciosos a tierras palestinas.

Es un plan macabro, que además cuenta con el beneplácito y la bendición de la administración del gobierno estadounidense presidido por el demócrata Joe Biden, quien declaró, en noviembre del año 2016 en la reunión anual del Congreso Mundial Judío celebrado en Nueva York, “soy sionista, pero para esto no hace falta ser judío”, dando así su prueba de lealtad a esta ideología infecta.

Un mes de mayo, que encuentra nuevamente a las hordas sionistas a las puertas del territorio de la Franja de Gaza (bloqueada por tierra, mar y aire desde el año 2006) bombardeando a sus hombres, mujeres y niños. 220 muertos al cierre de este trabajo. Entre ellos 100 mujeres y niños. Solo el hecho de asesinar a niños debería obligar a la ONU, Unicef, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas Para los Derechos Humanos, la Liga Árabe y la Unión Europea a levantar su voz y exigir un castigo ejemplar al sionismo. Exigir que se lleve a sus mandos militares y políticos a la Corte Penal Internacional (CPI). Exigir que se aplique el capítulo VII de la Carta de la ONU, pues Israel es una amenaza a la paz. Sancionar, bloquear a ese régimen. Pero solo la resistencia palestina está dando muestras de dignidad, con respuestas en la medida de sus posibilidades asestando golpes a puestos militares, centros económicos y otros objetivos que han ocasionado gran daño de su material bélico, infraestructura energética y militar.

Es un enfrentamiento desequilibrado en todas las formas: tecnología, poder de fuego, pero donde las fuerzas palestinas han mostrado un coraje, una valentía y dignidad que son las que la conducirán finalmente a la victoria.

El sionismo que ha logrado crear una sociedad mayoritariamente obcecada, fanática, donde aún resisten algunos núcleos de judíos con dignidad no sometidos por esta ideología extraña a su propia creencia. Nakba es el recuerdo permanente que somos todos palestinos en Gaza y la ribera occidental, en los campamentos en Siria, el Líbano, en Venezuela. La Nakba es el recordatorio que la autodeterminación, y el retorno es el objetivo prioritario del pueblo palestino y eso se defiende con valentía, dignidad, como lo está demostrando hoy el pueblo gazatí y a lo largo de estos 73 años el conjunto de su población.

MARCOS GAVIDIA