Manuel Cabesa es de los que piensan que la función de un escritor es simplemente escribir bien | FOTO CORTESÍA

>El próximo mes de octubre, la columna Retablo aragüeño del escritor Manuel Cabesa, publicada en las páginas culturales de Ciudad Mcy, arribará a su tercer aniversario.

CIUDAD MCY.- Proveniente de Caracas, a principios de los años noventa llegó a Maracay cargado de historias y con un libro de poesía bajo el brazo: Vida en común, publicado por la editorial Fundarte en el año 1985, para formar parte del equipo de trabajo de la Biblioteca Pública Central Agustín Codazzi, donde coordina la Sala Audiovisual.

Manuel Cabesa (Caracas, 1960) es poeta, narrador y ensayista, además de ser un lector empedernido que colecciona libros y papeles de una manera ritual. Desde hace varios años dicta talleres de poesía y narrativa auspiciados por la Secretaría de Cultura y otros entes culturales del estado Aragua, donde ha publicado la mayor parte de su obra literaria.

Pese a que –según él- no tuvo una educación como la de otros niños cuyos padres les leían cuentos infantiles, siempre le llamaron la atención los libros y la lectura. Aprendió a leer con las tiras cómicas. “Yo creo que eso tenía que ver con la necesidad de vivir fuera de la realidad. Primero fueron las comiquitas, después Julio Verne y, más adelante, la poesía”, confesó.

Hasta que un día descubrió un libro de Juan Calzadilla titulado Manual de extraños. Fue así como, al leer aquella obra, se dio cuenta de que un autor podía escribir a su manera: el verso largo y con un lenguaje muy coloquial. “A partir de esa lectura comencé a escribir, por supuesto, cosas muy malas. Pero, como le sucede a todo escritor, uno empieza como jugando a querer ser escritor y luego te vas quedando hasta que empiezas a asumir que es una responsabilidad seria y tienes que alimentarte, tienes que leer a los maestros”, reveló.

En cuanto a los temas que le motivan a escribir, Cabesa señaló que el amor y la poesía son las dos energías que mueven el mundo. “Si Dios existe, se refleja en la relación amorosa y se refleja en la escritura”, sentenció.

Aparte de la lectura existen otras fuentes de las cuales se nutre para escribir. Por ejemplo, el cine, pues se considera más cinéfilo que melómano, lo que no quiere decir que no le guste la música, pero después de la lectura, el cine es una fuente de información y de inspiración completa, y más atrás vendría la música, no necesariamente tendría que ser Beethoven, sino cualquiera que le haga entablar una comunicación con la melodía.

A su juicio, Francisco Massiani, Eugenio Montejo y José Antonio Ramos Sucre son referencias esenciales, al igual que Guillermo Meneses y Juan Sánchez Peláez. También mencionó a los poetas de la generación de los 60: Rafael Cadenas, Juan Calzadilla, Alfredo Silva Estrada y Oswaldo Trejo.

Acerca de los autores de la literatura universal que recomendaría, mencionó a Laurence Durell, Julio Verne y Robert Louis Stevenson, porque “son los libros que despiertan las ansias de querer leer más”. Agregó que “hay autores que son imprescindibles, como Ernest Hemingway, Malcolm Lowry, William Faulkner y James Joyce”.

Cabesa es de los que piensan que la función de un escritor es simplemente escribir bien. “Cuando digo eso no quiero decir que se trata de escribir como lo dice cualquier manual de gramática. Me refiero a ser sincero, preciso y tratar de expresar los sentimientos a través de la palabra escrita. Lograr que al otro que está frente a la página se le despierte algo en su corazón”, opinó.

Cree firmemente que la Internet ha abierto espacios que antes eran inéditos, por lo que asegura que es muy difícil, por ejemplo, encontrar un libro de William Faulkner en cualquier librería de Maracay, pero a través del ciberespacio se consiguela bibliografía y hasta fotos, lo cual acerca el autor al público.

Por lo tanto, no cree que los libros virtuales suplanten los libros tradicionales algún día, porque “en la lectura hay una especie de intimidad, de relación personal con el libro, porque el libro no es sólo lo que está escrito dentro de él, también es el libro como objeto, aquella cosa cariñosa que tú le tienes al libro. Existe una relación de amor con el libro como objeto. Existen maniáticos, como yo, que les gusta coleccionar libros, entonces, no creo que las computadoras, siendo éstas unas herramientas utilísimas, lleguen a suplantar al libro”.

RAFAEL ORTEGA