Juan Carlos Sánchez Campos

Desde hace unos días una gran fuerza viene despertando al pueblo aragüeño y este martes con el inicio oficial de campaña de nuestro camarada, comandante y amigo, Rodolfo Marco Torres, la marea roja se desbordó en los espacios de la Maestranza de Maracay para decirle al mundo que Aragua, con toda la fuerza que caracteriza a este pueblo, sigue siendo plenamente chavista.

Impresionante la demostración de afecto que esta tierra ha dado a un hombre humilde de compromiso y lucha como nuestro candidato, cuadro revolucionario que ha sabido arar y abonar el terreno para con un intenso plan de trabajo impulsar y consolidar la Aragua Potencia.

Diferenciados están ambos modelos y los candidatos son el reflejo fiel y exacto de los sectores que representan. De este lado, un patriota, general de la Patria, hijo del Ejército Bolivariano, que dicho sea de paso es el único ejército del mundo que ha salido de sus fronteras a liberar, no a oprimir; estratega, administrador, coherente de pensamiento, palabras y obras, comprometido y leal, trabajador y con una voluntad de amor, esperanza y fe que hemos podido apreciar en cada encuentro, es quien representa la propuesta del Socialismo, la de la solidaridad y humanismo, la que plantea construir un nuevo Estado desde las bases populares.

Por el otro lado, un traidor, mentiroso, manipulador, sin vergüenza, una sanguijuela, serpiente de mil pieles, vende Patria adulador que aboga por una invasión Norteamérica, sin ninguna propuesta o plan de desarrollo más allá de sus intereses materiales particulares, ese es el candidato de la discordia, de la trampa, de la guarimba y la violencia, y de eso hasta Primero Justicia pudo dar fe en sus elecciones internas.

Sin ánimos de anunciar resultados y como buen espectador de los medios de comunicación, en sano seguimiento a las portadas y noticias, más allá de lo que se palpa en las calles, veo como día a día se incrementa el respaldo a quien levanta hoy las banderas de Hugo Chávez… Aragua es cuna de la Revolución, por aquí pasó compadre y esa huella es imborrable!

@juancarlospsuv