CONOCOPHILLIPS VUELVE A LITIGAR CONTRA VENEZUELA, ESTA VEZ EN JAMAICA FOTO AGENCIAS

**En términos petroleros, bajo la concepción estadounidense, la cuenca caribeña es vista como una zona de almacenamiento y distribución de crudo y derivados en toda la amplia región, por supuesto, que solo beneficia y aporta a los intereses de Estados Unidos**

CIUDAD MCY.- Era el año 2007 cuando se le dio inicio a la querella internacional entre la principal empresa del Estado venezolano, Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa), y las transnacionales petroleras estadounidenses, ConocoPhillips y ExxonMobil, cuando estos monstruos petroleros no quisieron adherirse a los esquemas de las llamadas empresas mixtas, como sí lo hicieron las más de 20 empresas restantes, en el contexto del proceso soberano de nacionalización de recursos estratégicos de Venezuela que estaba en curso durante el gobierno del Presidente Hugo Chávez.

Esa nueva organización de negocios en los ámbitos operativo y comercial no solo dejaba atrás los cuartorrepublicanos convenios operativos de la mal llamada Apertura Petrolera, que generaron ingresos desfavorables para el Estado, sino que a las compañías operadoras de tales convenios se les obligaba a salir de la situación de ilegalidad en la que estaban y se ajustaban a las nuevas condiciones del marco jurídico vigente.

En el caso de ConocoPhillips, en el año 2014 inició un arbitraje ante la Cámara de Comercio Internacional (ICC, sus siglas en inglés), al introducir una demanda contra Pdvsa por el pago de aproximadamente 20 mil millones de dólares.

En consecuencia, en 2018, el arbitraje de conciliación rechazó ese argumento y determinó que Pdvsa solo tenía que pagar la cantidad de 1,87 mil millones de dólares como indemnización por la nacionalización de los proyectos Hamaca y Petrozuata, de acuerdo con los antiguos convenios de asociación por explotación del petróleo venezolano.

Una vez emitido ese dictamen, en agosto de ese año, Pdvsa y ConocoPhillips llegaron a un acuerdo de conciliación para recuperar el monto total adeudado y la empresa estadounidense debía suspender o dejar sin efecto todas las medidas tomadas para ejecutar el laudo arbitral.

No es un secreto que el cumplimiento de estos pagos se ha visto obstaculizado por las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos en contra del Estado venezolano. Así que, aprovechando el escenario, ConocoPhillips se planteó el objetivo de apoderarse de los activos petroleros de Pdvsa en el extranjero como forma de pago de las indemnizaciones que reclaman.
Esta vez, la mirada está puesta en Jamaica, país cercano al Paso de los Vientos (o Windward Passage), que en una entrega anterior sobre el Caribe se indicó que ese espacio forma parte de los elementos geopolíticos considerados fundamentales por Estados Unidos para no perder el control en esa zona caribeña.

CASO PETROJAM

La vital refinería de Jamaica es PetroJam, cuyo propietario es el Gobierno jamaiquino. En 2006, el Gobierno de Jamaica vendió 49% de sus acciones a PDV Caribe de Venezuela y el 51% restante de la empresa propiedad del Gobierno de Jamaica a través de la agencia estatal del gobierno, Petroleum Corporation of Jamaica (PCJ).

Luego de las arremetidas de las «sanciones» estadounidenses contra la estatal petrolera venezolana que afectó significativamente las dinámicas comerciales, de asistencia y desarrollo acordadas en el Acuerdo de PetroCaribe, en 2019 el Gobierno de Jamaica adquirió 49% de las acciones en la refinería PetroJam que compartía con Pdvsa.

Hace poco tiempo, el periódico jamaiquino The Gleaner publicaba que ConocoPhillips ganaba la licitación judicial para la administración de los activos de Venezuela en Jamaica. A grandes rasgos, el artículo trata de las intenciones y maniobras de ConocoPhillips para recaudar 115 millones de dólares que el Gobierno de Jamaica debe al Estado venezolano, usando la carta del laudo arbitral.

No es la primera vez que ConocoPhillips lleva a cabo este tipo de acciones. En 2018 diferentes medios de comunicación informaban sobre la incautación de productos pertenecientes a la petrolera estatal venezolana Pdvsa de la refinería Isla, que opera en Curazao. En esa ocasión la acción de cumplimiento de ConocoPhillips afectó los crudos y refinados de Pdvsa almacenados en las islas de San Eustaquio, Aruba y Bonaire.

El reportaje de The Gleaner desplegó una serie de claves sobre el caso en Jamaica: La demanda fue presentada en la corte jamaiquina en 2020 por el bufete de abogados Kingston Nigel Jones and Company en representación de Phillips Petroleum Company Venezuela Limited y su filial venezolana, Conoco Phillips Petrozuata, contra Pdvsa y Corpoguanipa S.A.

La compañía petrolera estadounidense busca obtener una compensación por los hechos de 2007.

Se explica que inicialmente Pdvsa hizo los pagos para la adjudicación, pero ConocoPhillips afirmó que no cumplieron con sus obligaciones.

Kenneth Tomlinson, de la empresa de liquidación Business Recovery Services Limited, fue designado como síndico por la Corte Suprema para recuperar y distribuir los activos venezolanos en Jamaica a ConocoPhillips.

Según los documentos judiciales, esta administración judicial cubre «activos, incluido, entre otros, cualquier derecho a recibir pagos de la deuda e intereses adeudados ahora o en el futuro por el Estado de Jamaica, cualquier departamento del gobierno de Jamaica o el Fondo de Desarrollo Petrocaribe».

La orden emitida por el tribunal incluye dinero adeudado por Jamaica a Venezuela por el petróleo suministrado en virtud del acuerdo petrolero PetroCaribe firmado en 2005.

El Gobierno de Jamaica asegura que está dispuesto a pagar a Venezuela, pero no ha podido hacerlo debido a las «sanciones» de EEUU a Pdvsa.

Cabe destacar que ConocoPhillips también está detrás de las acciones de Citgo y de los fondos de Pdvsa que están secuestrados en el Novo Banco de Portugal. Así que la empresa estadounidense ha forzado la barrera en usar el laudo arbitral para obtener una especie de derecho de confiscación de activos de la estatal petrolera venezolana en islas del Caribe.

Basado en esto y en cómo se está desarrollando la cacería de los activos venezolanos, podría analizarse que estas transnacionales están preparando el terreno en el Caribe para los aportes sustanciales que ofrecería Guyana como nuevo productor de petróleo, y así Estados Unidos podría recuperar su influencia en la franja caribeña.

El Caribe es una zona comercial, cercana a Estados Unidos, de suma importancia para esta transnacional, tomando en cuenta que se apropiaría de un parque refinador listo para activar.

En términos petroleros, bajo la concepción estadounidense, el Caribe es visto como una zona de almacenamiento y distribución de crudo y derivados en toda la amplia región, por supuesto, que solo beneficia y aporta a los intereses de Estados Unidos.

Por ello, la alternativa geopolítica de PetroCaribe, bajo las condiciones de igualdad en todo el bloque, no se enfoca solo en la compra-venta de crudo, sino que cambia las consideraciones sobre la integración regional basada principalmente en la seguridad energética en la región como un todo y en el desarrollo integral de cada nación participante.

MARCOS GAVIDIA