**El presidente Nicolás Maduro expresó su rechazo a la operación y la catalogó como una agresión al país por parte de Iván Duque, «en complicidad con las mafias lideradas por Juan Guaidó, quienes han robado millones de dólares mediante el secuestro y la apropiación ilegal de activos procedentes de la República»**

CIUDAD MCY.- A partir de que los operadores políticos del grupete de Juan Guaidó, asentados en la vecina Colombia, secuestraron los activos de la empresa binacional Monómeros, filial corporativa de Petroquímica de Venezuela, S.A. (Pequiven) en mayo de 2019, una extensa controversia se ha suscitado desde entonces por su inescrupuloso manejo.

Las irregularidades que envuelven a la compañía venezolana radicada en Barranquilla apenas pudieron ser cubiertas por la llamada junta ad hoc, que mientras manejó Monómeros evitó responder las preguntas de los exdiputados alineados al fracasado y extinto «interinato» en julio pasado sobre la facturación de bienes a la venta de manera escandalosa, más la ineficiente gestión de la fundación (con fines sociales para nueve departamentos colombianos).

Incluso un senador del Centro Democrático (partido uribista), Carlos Meisel, acusó a esa administración de robarse Monómeros, y publicó en Twitter un comunicado del sindicato de la empresa, Sintramonómeros, con el que denuncia un convenio aprobado por los gerentes y la junta directiva que perjudicaba los intereses de la compañía y violentaba las disposiciones legales vigentes.

Sintramonómeros asegura que tras una indagación sobre «el alcance» del referido convenio se concluyó que «el marco normativo (…) es tan general que da cabida a cualquier interpretación» y establece, entre otros puntos cuestionables, que Monómeros recibiría 40% de las utilidades de las operaciones conjuntas, mientras que la «empresa colaboradora» se quedaría con 60%.

Esta «empresa colaboradora» es Lionstreet Ventures, S.A., una firma constituida en Panamá.

«No hay estado financiero que respalde la solidez requerida para suscribir y ejecutar el acuerdo», explicó Sintramonómeros en el comunicado, y detalló que el acuerdo fue objetado incluso por su propia consultoría jurídica.

Con negocios turbios de semejante calaña y justo en el comienzo de la mesa de diálogo instalada en México, el gobierno de Iván Duque a través de la Superintendencia de Sociedades de Colombia tomó los activos de la filial de Pequiven, maniobra que el Gobierno Bolivariano calificó de «asalto en flagrancia».

El presidente Nicolás Maduro expresó su rechazo a la operación y la catalogó como una agresión al país por parte de Iván Duque, «en complicidad con las mafias lideradas por Juan Guaidó, quienes han robado millones de dólares mediante el secuestro y la apropiación ilegal de activos procedentes de la República».

La toma de los activos, que consta del Complejo Petroquímico Libertador Simón Bolívar (Barranquilla) y el Complejo Petroquímico Antonio Nariño (Buenaventura), significó la guinda del pastel desde que los gobiernos colombiano y estadounidense permitieran que el impresentable Juan Guaidó tomara el control de Monómeros, debido a que la empresa entró en “caída libre” en cuanto a ganancias y funcionamiento.

En poco más de tres años, han sido cinco los gerentes generales de facto que no han logrado revertir la situación. La importancia de la empresa en el mercado interno colombiano dio pie a la intervención de los activos petroquímicos venezolanos, una acción ilegal a todas luces en el marco del derecho internacional y que no deja de ser una ofensiva de fuerza por parte del gobierno de Duque, lesionando los intereses de la República Bolivariana en connivencia con el antichavismo extremista «en el exilio».

PUGNA Y SECUESTRO

El presidente Maduro había propuesto llevar un documento a la mesa de diálogo en México firmado por los productores de la empresa «para exigir que Monómeros sea devuelta a sus dueños: Pequiven y PDVSA» para que «todos los productos de Monómeros vengan a Venezuela a contribuir en la recuperación económica integral del país».

La corporación produce los fertilizantes que requiere el sector agropecuario venezolano y con capacidad de producir y comercializar 1,3 millones de toneladas de sustancias orgánicas e inorgánicas al año, con el fin de ser utilizadas para los agrobjetivos nacionales, como fertilizantes complejos granulados y alimentos para animales.

Sin embargo, esto no les interesa a las élites agrícolas colombianas, compuestas por financieros, terratenientes y compañías locales y extranjeras, puesto que la empresa produce más del 50% de los fertilizantes de la agricultura colombiana, un mercado que no se puede desmerecer desde cualquier punto de vista; de hecho, 94% de la producción de la compañía se destina para el mercado interno de Colombia.

La Cámara de Comercio de Barranquilla expresó que Monómeros representa 88% del sector fertilizantes en el departamento del Atlántico, cubre 50% del mercado nacional y es la empresa número 15 en tamaño y la 17 en ventas de esa región.

La infame gestión de los gerentes fakes y la junta ad hoc provocó una catástrofe dentro de la misma política colombiana.

No solo Meisel se pronunció en contra el manejo del clan Guaidó, también el congresista César Lorduy planteó la expropiación de la empresa por parte del Estado colombiano, o la venta a inversionistas privados para impedir que Venezuela la recupere.

Es evidente el complot político en torno a los activos de Monómeros ansiados por la oligarquía del agro de Colombia y es indiscutible que la filial de Pequiven, secuestrada por el gobierno colombiano, está en vía a ser destruida por sus gerentes de facto, mediante la corrupción y la pésima gestión, así como su falta de mantenimiento que no ha permitido su plena extensión en el mercado interno de fertilizantes.

EN FAVOR DEL DEL NARCOTRÁFICO

No obstante, lo más grave en la administración de Monómeros está por develarse: hace unos meses, en una entrevista hecha por Últimas Noticias a José Brito, presidente de la Comisión Especial designada para investigar al Poder Legislativo del periodo 2016-2021, este reveló que la empresa «está siendo utilizada como plataforma de grupos delincuenciales colombianos. No quiero dar más detalles para no enturbiar la investigación».

Pero sí dio algunas pistas sobre negocios ilegales en torno a la producción de Monómeros: «(…) se estaría incidiendo para el aumento de la producción de urea en detrimento de otros fertilizantes», dijo Brito al periódico caraqueño.

Y amplió que «la mayoría de esta sobreproducción de urea estaría siendo adquirida por un holding de empresas que maneja, dirige y planifica su hermano Roberto Benzecry Izaguirre (familiar de un directivo ad hoc de la Corporación Venezolana de Petróleo).

Ellos tienen marcada vinculación con Fabio Ochoa, un antiguo lugarteniente de Pablo Escobar Gaviria.

Y este holding de empresas estaría vendiéndole urea al cartel de los Ochoa y el cartel que maneja alias Doble Rueda, indicado de manejar los campamentos cuando la Operación Gedeón.

Es decir, el verdadero negocio de Monómeros es suministrar urea a los carteles del narcotráfico colombiano».

La urea, por su versatilidad, puede tener varios usos en la producción de cocaína. Uno de ellos es que puede ser utilizada para producir amoniaco de manera clandestina. La urea también es usada para cristalizar la pasta de coca, y además uno de los «precursores» clásicos para la fabricación de cocaína.

Visto desde afuera, no sorprende que se conjugue una triada criminal con distintos intereses contra Venezuela. Por una parte, los intereses que subyacen por parte de Colombia y EEUU como mayores productores y consumidores de cocaína, y, por otra, el robo de una empresa de gran valor al país petrolero para mantener el negocio de la droga y sacar a un enemigo fuerte del camino.

Por ello existe un múltiple interés por quienes gobiernan Colombia en retener para sí, en secuestro y robo, la empresa filial de Pequiven. Sin embargo, Venezuela está en su derecho de recobrar sus activos en beneficio de la recuperación económica doméstica, y es una exigencia que se estará negociando en Ciudad de México.

MARCOS GAVIDIA
Tomado de: REBELION.ORG /RESUMENLATINOAMERICANO.ORG/MISIONVERDAD