MIRIAM PARDO

¡Con la Sabrosura de los Afectos!

Este sigue siendo el momento crítico del imperialismo norteamericano que ya no posee su tan cacareada hegemonía en el mundo, otros polos –de los cuales nos hablaba el Comandante Chávez– están comandando las economías; pero al perder esa fuerza y liderazgo (de mentiras) para controlar, se hace igual de peligroso para los pueblos porque desata la desesperación criminal y las guerras contra la humanidad.
Desde 2002, la Venezuela de la Revolución Bolivariana ha transitado todos los momentos de destrucción que Estados Unidos activó para originar caos y crisis, muerte y terror, hambre y odio; hemos sido víctimas del peor asedio de los últimos tiempos históricos y nos decretaron como una amenaza, pero la verdad es que estamos determinados a defendernos por ahora y para siempre, derrotándolos en cualquier escenario.

Hay una declaración total y absoluta de guerra, creo que no veremos bombas caer, cañones apuntar; así que hay que “entender esta guerra”.

Tenemos que, estratégicamente hablando, mantener el poder y control político, los espacios de la maniobrabilidad de la política para evitar caer en el terreno militar y garantizar la PAZ.

Seguiremos sometidos a la economía de guerra, porque las sanciones internacionales juegan su rol y en este tablero el presidente Nicolás Maduro Moros, como el gran capitán con toda su tropa, tiene que maniobrar la tempestad del tamaño que esta sea. Para ir al 30 de julio a la Asamblea Nacional Constituyente, el saboteo y la desestabilización estuvieron en primera línea; con el triunfo bajaron la intensidad una semana y luego han ido subiendo el tono, pararon un poco cuando decidieron participar en las elecciones del 15 de octubre, pero con la victoria incontestable en 18 gobernaciones reiniciaron la arremetida de violencia económica de una manera bestial, subiendo precios de alimentos y cualquier producto o servicio que aparece en el mercado, generando y provocando zozobra, malestar, protesta, miedos y terror a una población que batalla pero resiente. Todo ello acompañado también con la mediática de operaciones psicológicas por todos los medios, sobre todo el 2.0.

Insisto en que estamos obligados y obligadas a entender esta guerra para no sucumbir ante ella, porque vivimos la más grande agresión que momento alguno hallamos transitado, nuestro Gobierno Bolivariano realiza grandes esfuerzos y el pueblo también, hemos batallado en resistencia y ahora vamos a la insurgencia, a la ofensiva, como Estado democrático que no solo es de derecho sino de JUSTICIA; hay que sobreponerse a esta situación contra viento y marea porque el legado Chávez es el bien más preciado junto a la libertad, soberanía e independencia que nos dejaron nuestros héroes y el Padre Bolívar.

¡Es tiempo de Constituyente Económica! Decisión del poder originario para defender nuestra economía, romper el bloqueo, demandar al gobierno estadounidense por las sanciones y medidas que ha adoptado contra el país; y como nuestro principal producto económico es el petróleo y EEUU depende fundamentalmente de él, entonces presionemos como debe ser.

Creo que la reunión realizada el pasado sábado entre Venezuela y China, sus gobiernos y voceros, coloca las mejores cartas para acabar el cerco imperialista, ya hay nuevos mecanismos de cooperación y apertura de inversiones, se inicia otro proceso hablando de escenarios de la gran economía.

Pero es también la Constituyente Económica además de debate acción para lo pequeño, lo cotidiano, lo que día a día el pueblo todo siente y padece y a lo que hay que determinadamente controlar, se trata como ya dije en párrafos anteriores de la violencia con la que empresarios apátridas, grandes, medianos o pequeños, agreden a familias y comunidades enteras con la especulación y precios exorbitantes de carne, pollo, huevos, queso, arroz, azúcar, vegetales, frutas, verduras y más. ¡Esto tiene que parar ya!

Hay que obligar también a que coloquen precios justos, solo a partir de su normal ganancia hasta un 30% sobre el costo de producción –lo que obligaría a bajar los precios actuales–, porque de lo contrario estamos frente a la utilización de ellos (precios) como arma política para derrocar al Gobierno revolucionario y eso el pueblo no lo permitirá.

Constituyente Económica sí.

Especulación no.

Organicemos brigadas de las bases populares para garantizar la paz.

@MiriamPardoJ
legmpardo@gmail.com