Sumiré Ferrara

Gracias a muchas alocuciones y acciones del Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías construimos un nuevo concepto de Patria y aprendimos más sobre la vida de nuestros próceres, en especial de Simón Bolívar. Es así como el Libertador está como nunca antes en los corazones de los venezolanos y las venezolanas del siglo XXI, impregnándonos de orgullo y de una energía glorificante que nos mantiene firmes en la defensa de sus ideales como son la igualdad, libertad, unión, solidaridad, justicia social e integración, valores que no quedaron en la época independentista sino que hoy contribuyen al engrandecimiento de nuestro país.

Es por esta razón que seguimos estudiando y promoviendo las obras del Libertador y recordando con patriotismo cada fecha bolivariana como es el 28 de octubre, día en que conmemoramos dos acontecimientos dignos de honor: en primer lugar el onomástico, el Santo, el Patrono, el nombre de nuestro Libertador, el día de San Simón, fecha considerada por el Padre de la Patria más significativa para celebrar su cumpleaños que el propio día de su nacimiento.

Cada año le organizaban grandes fiestas, una de ellas en Colombia, donde Santander en medio de un fastuoso baile alzó su copa y dijo: “Señor, la celebridad de este día manifiesta claramente la acción e influencia del hombre sobre su tiempo. Yo me aprovecho de esta ocasión para expresar mis sentimientos y son que una serie no interrumpida de hechos de parte de vuestra excelencia en favor de la causa de los pueblos aumente la celebridad de este día y haga para siempre grata su memoria en todos los amigos de la libertad”. Estas palabras, junto a otros homenajes en Perú y Ecuador, exaltaban en la época no solo el onomástico del Libertador sino también la fuerza y el espíritu combatiente de un hombre que luchaba incansablemente por la unión y la hermandad.

El segundo hecho histórico son los 248 años del natalicio de Simón Rodríguez, maestro del libertador, revolucionario, pedagogo, pensador filosófico, escritor de importantes obras de contenido sociológico e histórico y conocedor a fondo de la sociedad hispanoamericana. Este insigne luchador utilizó a menudo el seudónimo de Samuel Robinson, por lo que su sistema es conocido como robinsoniano, método que es adaptado a una educación liberadora, a la creación de repúblicas de hombres y mujeres libres. Por ello, las ideas de Simón Rodríguez son la principal fuente filosófica de la Revolución Bolivariana y chavista en la educación, tanto que el conjunto de misiones educativas creadas por nuestro Comandante Eterno se inspiran en sus ideales de ciudadanía plena, en una educación inclusiva y una formación republicana crítica que se encuentran en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Aun cuando el legado de Simón Rodríguez quiso reducirse solo a condición de “maestro de Simón Bolívar”, fue un gran visionario, un gran revolucionario, ejemplo de los educadores y las educadoras de hoy, quienes siempre resaltaremos que fue un maestro amoroso, sumamente dedicado, entregado a su profesión, pero también exigente en la instrucción. Solía decir: “No quiero parecerme a los árboles, que echan raíces en un solo lugar; sino al viento, al agua, al sol y a todas esas cosas que marchan sin cesar” y así ha sido. Simón Rodríguez marcha en cada institución educativa de nuestro país y en la Revolución Bolivariana.

@SumireFerrara
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