Deisy Viana

Así como en la naturaleza existen los depredadores animales que capturan y aniquilan a otros animales para alimentarse; con los seres humanos también se puede observar un fenómeno similar conocido como el acoso moral, se trata de una forma de maltrato psicológico el cual es protagonizado por los depredadores emocionales y sus víctimas.

Según especialistas, estos depredadores suelen ser tacaños, egocéntricos y narcisistas; además, difícilmente son afectados emocionalmente, lo que les hace indiferentes a cualquier juicio de conciencia ya que carecen de la misma. Su objetivo es el desmantelamiento moral, personal, psicológico y sociológico de las víctimas; las cuales sin percatarse caen en este acecho mortal, solo por contar con atributos que atraen al depredador que generalmente no selecciona víctimas débiles, sino a personas con virtudes que ellos carecen y de las que pueden sacar el máximo provecho según sus ambiciones.

Tal como cualquier depredador, estudia y conoce a la víctima, la acecha, la aísla, es devorada emocionalmente y su despojo es abandonado posteriormente. Pero, el ser humano tiene la capacidad innata y sublime de crecer en la adversidad y cuando se sale del patrón conductual que caracteriza a la víctima con una actitud resiliente, logra romper con este ciclo de maltrato venciendo a su depredador.

#DéjameContarte

Un león que había seguido otros rumbos lejos de su manada, comenzó a habitar en las cercanías de un poblado, era un animal muy grande de aspecto aterrador. Los habitantes de la zona desconocían sobre la llegada de esta fiera hasta que una madrugada uno de los hombres que se dirigía a sus labores del campo fue acechado y devorado. Todos estaban alarmados, pues un acontecimiento como ese jamás había ocurrido.

El león se sentía satisfecho, fue un deleite comer carne humana, realmente una presa fácil de cazar en comparación con otros animales que le daban la ardua tarea de la persecución, pues se daba por vencido fácilmente. Así las personas se hicieron parte de la dieta diaria del animal que fue cazando una tras otra persona, mientras que el pánico se hacía cada vez mayor entre los pobladores ante las decenas de víctimas.

Un día, una pareja de jóvenes que regresaban de un viaje transitaban por las sendas del campo que dirigían al pueblo; estaba anocheciendo, el león los observaba de cerca permaneciendo al acecho, este sabía que el ser humano cuando entraba en pánico se rendía sin ofrecer resistencia al ataque, lo que facilitaba su cacería.

Los hombres llegaron hasta un claro del camino, unas garzas alzaron el vuelo despavoridas, entonces se percataron que el animal estaba cerca. De inmediato y como era de esperarse el miedo los invadió, pero no se detuvieron siguieron avanzando, el depredador lamía sus bigotes, se alistaba para lanzar su zarpazo, cuando de repente los hombres comenzaron a aplaudir con todas sus fuerzas mientras entonaban una canción que brotaba a viva voz desde lo más profundo de sus entrañas, el león confundido detuvo su paso se giró y en una sola carrera se marchó del lugar. Nunca más se supo de él.

@DeisyViana_a