CIUDAD MCY.– El cantante y compositor se prepara para presentar en Caracas su tour «Vivir para cantarlo». Habla, además, de las ventajas y desventajas de tocar sin una banda fija y el Grammy Latino a la Excelencia Musical que recibirá en noviembre en Las Vegas

La primera vez que Yordano Di Marzo se subió a un escenario formaba parte de la agrupación llamada Ford Rojo 1954, con la que hizo su debut en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. Como todo artista que inicia su andadura, sus emociones oscilaban entre el miedo escénico y la adrenalina que conlleva cantar ante un público con el anhelo de poder ocupar un lugar en la industria musical.

Aunque parezca una paradoja -muy humana, por cierto-, después de cuatro décadas de trayectoria, el autor de canciones emblemáticas que trascendieron y marcaron generaciones, manifiesta que todavía siente miedo, sobre todo porque le ha tocado mantenerse en el constante proceso de adaptación que implica actuar en compañía de jóvenes músicos que no forman parte de su banda.

“Las piernas ya no me pesan, pero sí sigue habiendo nervios y tensión cuando llega el día de un concierto”, dice en entrevista para El Universal el artista ítalo-venezolano que recibirá el Grammy Latino a la Excelencia Musical el próximo 16 de noviembre en Las Vegas.

Un trasplante de médula ósea y la “nueva normalidad” impuesta por la pandemia. mantuvieron momentáneamente a Yordano alejado del público. Ahora ha decidido volver a las tarimas con una gira nacional; consciente, eso sí, de los retos que se le plantean.

“Llevaba tiempo sin hacer un concierto en Venezuela con banda. Siempre eran solos o recitales. Esto es como recomenzar. Pienso que es como una aventura que comienza de nuevo”, explica el intérprete de Perla negra, quien recientemente presentó su tour Vivir para cantarlo en la ciudad de Valencia, que llevará el 25 de noviembre a la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño.

Por estos días, buena parte de la rutina de Yordano transcurre a la par de intensos ensayos. Desde su perspectiva, ahora sucede algo que no pasaba anteriormente: “Antes era la misma banda todo el tiempo, en todos los conciertos; hoy, cuando me voy de gira, tengo una banda distinta que empezó siendo muy pequeña, pero que ha ido creciendo con nuevos integrantes. Eso es algo que me gusta porque todos los que están tocando conmigo podrían ser mis hijos: percusión, batería, teclado y bajo. La banda ha ido como creciendo”.

En este nuevo tour que honra sus 40 años de trayectoria, Yordano quiere mostrar al público el potencial del talento que lo acompaña. Sin embargo, adelanta que también podrán verlo en escena con su inseparable guitarra. “Hay una parte del concierto donde estoy solo y otra con la banda”, revela el cantautor.

Un río llamado vida
Yordano define su carrera como una “montaña rusa”, con altos y bajos. Aun así, el cantautor se mantiene vigente en el gusto musical de las nuevas generaciones.

“Ha sido un camino largo… Siento y comparo las cosas con un rio porque no hay momento que sea igual al otro; el agua va fluyendo porque si se empoza se pudre. Tú ves el rio y siempre es distinto, y la vida para mí es así, por más que sean las mismas canciones, inevitablemente el tiempo no perdona. Genera ansiedad saber que un minuto no es igual al otro”, señala.

El intérprete de Por estas calles asegura que nunca ha dejado de hacer música. “Este oficio no te deja tranquilo. Siempre hay vaso que no se llena. Siempre hay algo que quieres hacer y no has hecho. La canción que falta, el acorde que no has encontrado, la frase perfecta para otra canción”.

La misma intensidad que aviva su pasión por componer hizo que trabajara en un nuevo disco del cual poco puede hablar. “Hay una serie de cuestiones burocráticas que debo resolver. Es un disco muy distinto a todos los otros que he hecho hasta ahora, pero hay una serie de asuntos de los que no vale la pena conversar. Solo puedo decir que es un disco distinto que he trabajado por mucho tiempo”, recalca.
Mientras materializa su nueva propuesta discográfica, Yordano se refugia en el recuerdo y la bonanza que disfrutó con el sello musical que le permitió adentrarse de lleno en el mercado.

“A quien primero conocí y con quien tuve una amistad fue con Colina. Fue algo muy bonito porque él tocaba en un bar de mala muerte de Sábana Grande que se llamaba El Bohemio. Allí lo conocí. Él estaba en la misma búsqueda que yo, que quería sintetizar todas esas influencias que venían de afuera y toda esa música que escuchaba de niño, cuando había blues, rock and roll, música italiana y caribeña… Hacer una música que fuera mía y que a su vez tuviera todas esas cosas a través de mi alma”, comenta el cantautor.

De su paso por Sonográfica (RCTV), Yordano también recuerda a Alberto Slezynger, con Daiquirí, y por supuesto a su hermano Evio Di Marzo, que recién comenzaba con Adrenalina Caribe. “A mí me parecía interesante porque había una competencia con la disquera del otro canal (Rodven). Todo eso fue como un movimiento que, pienso, que si bien tuvo su importancia aquí en Venezuela, tuvo más influencia en Colombia donde se desarrollaron más artistas con la influencia de lo que habíamos hecho Daiquirí, Guaco, Yordano, Colina, Ilan Chéster y Adrenalina Caribe. Eso se podía ver reflejado con Carlos Vives, Santiago Cruz, Andrés Cepeda y el mismo Bacilos. Allí se creó un grupo que sí continuó”, explica.

Un premio, un país
En la próxima entrega de los premios Grammy Latinos, Yordano se sumará a la lista que anteceden otros venezolanos: Oscar D’León, Simón Díaz, María Teresa Chacín e Ilan Chester, todos reconocidos con un gramófono a la Excelencia Musical.

Dice que sintió “un fresquito” cuando supo la noticia. A pocos meses de la ceremonia asegura no tener un discurso pensando. “Eso no quiero ni pensarlo. Hay tantas cosas. Siento mucho orgullo y es emocionante y conmovedor. Es como que si el país entero hubiese recibido un premio”, asegura.

“Trato de no pensar mucho en eso porque me quita el sueño y ya tengo muchos problemas con el sueño. Me cuesta dormir; ese es uno de los efectos secundarios del ser músico, que tenemos que trabajar de madrugada”, concluye el artista.
@Eduardo_Muria

Información EL UNIVERSAL