Oldman Botello

El año pasado murió en México con más de 90 años a cuestas el exgobernador de Aragua Ildegar Pérez Segnini, trujillano de Pampán, descendiente de una familia corsa llegada a Trujillo a fines del siglo XIX. En estos días, cuando se cumplen 50 años de la inauguración de dos de sus emblemáticas instituciones creadas, vengo a sembrar este recuerdo al buen hombre que me distinguió con su amistad desde cuando era yo un mozalbete haciendo mis primeras armas en el periodismo; sin faltar el debido respeto, me daba el lujo de tutearlo aún siendo gobernador. La última vez que lo vi fue en Ciudad del Vaticano en 1995.

Pérez Segnini asumió la gobernación de Aragua en buena hora en 1963, designado por el presidente Raúl Leoni. En su mensaje a la Legislatura presentado en 1966 por tercera vez, dijo: “Hemos puesto el mayor interés en desarrollar una línea de racionalización de la dinámica oficial, de pulcritud en el manejo de los fondos públicos y de orientar, como fórmula apropiada al quehacer gubernamental, la conveniencia del trabajo en equipo, a fin de propiciar, desde todos los órganos del Poder, el mayor aprovechamiento en beneficio de la colectividad que gobernamos”. A fe nuestra que lo cumplió. Nadie lo pudo señalar con el dedo en cuanto a pulcritud administrativa y salió del poder por la división de AD, cuando se vinculó al grupo del doctor Prieto Figueroa, lo que acarreó su despedida. Fue reemplazado por el doctor Pedro París Montesinos que no se acercó ni con mucho a la obra del saliente.

En el aspecto cultural, Ildegar Pérez Segnini creó el Instituto de Antropología e Historia en 1965 y que dio origen a los museos maracayeros de igual nombre, ubicados en lo que fue la sede de los Bancos Agrícola y Pecuario y del Banco Obrero en 1929; sede de la presidencia y gobernación del estado, comandancia de Policía, entre otros usos. Ambos museos mantienen las mismas exposiciones permanentes organizadas por la antropóloga e historiadora Henriqueta Peñalver; creó el Museo de Arte, hoy Museo de Arte Contemporáneo Mario Abreu, en el sótano de dicho edificio de los museos; vino a su inauguración el presidente Leoni y lo acompañaba su primo el artista Alejandro Otero y junto con el gobernador recorrieron orgullosos la exposición de las obras pertenecientes a la colección de Miguel Otero Silva, que luego pasaron al Museo de Barcelona.

Dos años después, en 1967, Pérez Segnini decretaba la creación del Conservatorio de Música de Maracay y les dio como sede el edificio donde funcionó el MAC en la avenida Las Delicias, que estrenaba su nueva estructura en la avenida Ayacucho, obra del mismo Gobierno regional. Se encomendó la dirección del maestro Alexis Rago, que se vino de Londres a ocupar el cargo; paralelamente creó la escuela de ballet clásico, por allí pasaron figuras de la música nacional como Rházes Hernández López, Ángel Briceño, Rey Euterpe Cántor, Juan Francisco Castillo, Evelia Taborda, José Vicente Torres, pianista que fue director también; Pablo Armitano, Alba Quintanilla, Guido Primo Casale; y el de la casa, el profesor Oswaldo Guevara; allí fue a dictar cátedra de guitarra el maestro Alirio Díaz junto con la mezzosoprano Morella Muñoz, a quienes entrevistamos en esa oportunidad. Se creó en 1967 la Escuela de Arte Dramático, la cenicienta de las instituciones, con la misma sede desde su fundación, en la avenida Bolívar, cerca de la Tabacalera. Quiso concretar Pérez Segnini la conclusión del hoy llamado Teatro de la Ópera, pero su casi intempestiva salida de la Gobernación truncó el proyecto que estaba adelantado.

En otro plano de su gestión tenemos las avenidas Bolívar (en varias etapas), Las Delicias, 19 de Abril, Constitución, Aragua, Fuerza Aérea, planificó la Intercomunal Maracay-Turmero-Cagua-Santa Cruz-Palo-Negro-Maracay, demorada tanto tiempo; avenida Ayacucho; avenida El Limón, avenida Caracas, el gimnasio cubierto Mauricio Jhonson; el Pérez Colmenares, el estadio Olímpico Hermanos Ghersi, el velódromo Carlos Anzola; la remodelación del zoológico y adquisición de animales exóticos. Cada pueblo de Aragua tuvo un regalo de esa administración regional como no la ha tenido más Maracay. En Villa de Cura el edificio del mercado nuevo y la avenida Paradisi. Un recuerdo para el eficiente gobernador Ildegar Pérez Segnini en la conmemoración de las Bodas de Oro de algunas de sus obras.

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