Bruno Renaud

Hace 70 años, esta semana, la Asamblea General de la ONU votaba a favor de la partición de Palestina: en adelante iban a coexistir dos estados, el Estado judío y el árabe. Abría la puerta a la realización del proyecto sionista, pero significaba para los palestinos el inicio de un largo y trágico período, de año en año más grave para ellos. Seis meses después, nacía el Estado de Israel y, en cambio, el Estado palestino independiente todavía no ha visto la luz.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra no lograba controlar la situación para la cual había recibido mandato de la Sociedad de las Naciones en el año 1922. El genocidio judío favoreció una tardía conciencia internacional: era necesario encontrar una solución definitiva a la estabilidad judía, negada desde los tiempos del imperio romano. En el siglo XX, los grupos clandestinos judíos -adeptos del terrorismo- no dejaron de ejercer una presión violenta para modificar a su favor el contexto internacional.

El 29 de noviembre de 1947, la votación no duró más de tres minutos. Los judíos consiguieron 54% del territorio palestino, y los árabes (dos veces más numerosos que los judíos), recibieron el resto, 46%, dividido en tres partes. Nada de territorio unido. Una especie de “bantustán”, es decir, un territorio sin continuidad, porque, para colmo, en las décadas que siguieron los judíos procuraron apoderarse de 46% árabe inicial, incluyendo tierras fértiles, fuentes de agua, construcción de colonias nuevas. El muro israelí simboliza esa exclusión de los palestinos iniciales: les corta el paso hacia casas y tierras que fueron de ellos…

No, no hay ningún odio, ningún “antisemitismo”, en estas acusaciones. Pero, ¿cómo no comprender el sentimiento de profunda injusticia, de gran frustración, que cunde de manera permanente en el alma palestina? ¿Quién se extrañará de la violencia palestina, respuesta a la violencia sin proporción del judío? Discretamente, Israel persigue su proyecto de ocupación total de la tierra árabe. ¿Debía necesariamente sobrevivir Israel impidiendo la vida de los palestinos? Dios está con su pueblo Israel. ¿Dios no estará, más bien, con el pueblo pobre y maltratado por el verdugo israelí?

Sacerdote de Petare