CIUDAD MCY|ALEXANDER TORRES IRIARTE

La convicción de que los hombres son iguales por naturaleza, el carácter civil que tuvo la contienda en los primeros años de la lucha independentista, la urgencia de popularizar la guerra  y de conformar ejércitos con los sectores históricamente oprimidos, fueron constantes en la vida y obra de Simón Bolívar. Es en este sentido que la idea de la abolición de la esclavitud, que cobró fuerza en la praxis revolucionaria del Libertador desde 1816, fue un recurso fundamental como garantía de victoria política en la edificación del nuevo orden opuesto a la monarquía. No obstante, la libertad de los esclavos, que ya había puesto en práctica en 1814 con sus propiedades, encontró en  la experiencia de las Antillas, así como en la palabra empeñada al presidente haitiano Alejandro Petión, dos móviles fundamentales, pasos estratégicos en la restitución del tercer ensayo republicano. Una vez concretada la toma de Guayana, Bolívar reiteró la necesidad de liberar a los esclavos ante el Congreso de Angostura de 1819 y al año siguiente promulgó el Decreto de Libertad. Pese a todos sus esfuerzos, las oligarquías beneficiarias por excelencia de la mano de obra esclavizada, obstruyeron sus medidas a favor de la libertad de los explotados.

En el transcurso de Expedición de los Cayos, Simón Bolívar proclamó la libertad absoluta de los esclavos el 2 de junio de 1816. El documento firmado en el Cuartel General de Carúpano, reza: “A los habitantes de Río Caribe, Carúpano y Cariaco. Salud: Considerando que la justicia, la política y la patria reclaman imperiosamente los derechos imprescindibles de la naturaleza, he venido en decretar, como decreto, la libertad absoluta de los esclavos que han gemido bajo el yugo español en los tres siglos pasados”. Asimismo el histórico decreto hace un llamado a los hombres para que se incorporen en el ejército patriota con el objeto de tomar las armas para defender su propia libertad.

Una de las contradicciones más severas que tuvo nuestra emancipación fue el referido a la liberación de los esclavos, base fundamental de la riqueza de la clase criolla, dirigente del proceso independentista. Si bien la Constitución de 1811 prohibió la entrada de esclavos, no abolió la esclavitud. Pese a todo el esfuerzo antiesclavista del Hombre de las dificultades los intereses de los propietarios se impusieron. La visión transcendental de Simón Bolívar, sobre todo después de 1816, tomaba en consideración los fallidos intentos republicanos de 1812 y 1814, por la falta de apoyo de negros, pardos e indios. Si no se cambiaban las injustas relaciones sociales no se podía conquistar la participación de las mayorías a favor de la liberación de España. Paradójico: un mantuano representante de una de las familias más pudiente de la Capitanía General de Venezuela bregando por el rompimiento de la ominosa e inhumana esclavitud. La doctrina bolivariana nos sigue diciendo dos siglos después que sin pueblo no hay revolución posible.