RITCHER ANTÚNEZ

El Día de los Santos Inocentes, que se celebra por tradición todos los 28 de diciembre, se caracteriza en Venezuela por las bromas graciosas. Después de Navidad, este día supone una ocasión perfecta para “echarles una vaina” que no olvidarán, a tus familiares o amigos.

Esta celebración tiene los orígenes en el episodio de la matanza de niños que ordenó el rey Herodes con el objetivo de asesinar al Niño Jesús. También, esta fiesta popular tiene un origen pagano que nació en la Edad Media, cuando durante este día, preludio del Carnaval, el desenfreno y el jolgorio eran los protagonistas, ya que todo estaba permitido y la culpa no recaía en nadie.

Es un día de risas y bromas. Siempre que sepan hacerse con buen gusto y no sean desagradables, se pueden pasar ratos muy amenos y divertidos. Pero el hecho de “caer por inocente”, a veces, lamentablemente, significa ser engañado no precisamente en broma, si no con toda la saña del mundo.

Ahora bien, ¿existen estrategias para no caer por inocente en un país como el nuestro en el que a diario prevalecen los vivos y los avispados? Primero que todo debemos saber las naturalezas del engaño. Este puede ser ofensivo o defensivo. Por ejemplo, en política y en economía, debemos saber cómo tratar a quienes intentan engañarte y sobre todo tener cuidado con los lobos vestidos de piel de oveja.

Veamos. “Engaño ofensivo” es el que sufrimos a diario las venezolanas y los venezolanos, cuando los comerciantes en alianza con políticos de la derecha, nos aumentan injustificadamente los precios, cada 12 o 24 horas, utilizando esta estrategia para dar al traste con la Revolución Bolivariana. Y “engaño defensivo”, o pudiéramos llamarlo también “autoengaño”, es el creer que esta táctica de la derecha no es una “guerra económica”.

Lo que sí es cierto es que los que estamos cayendo por inocentes somos todos: los del pueblo más necesitado, porque no vemos actuaciones firmes y contundentes para la lucha contra la guerra económica y hasta los mismos comerciantes, porque de verdad es insostenible de manera lógica, esta locura de aumentos inducidos de precios, que no cesan.

No está demás decir que la Revolución Bolivariana está hoy en su mejor momento, con todo el poder político en sus manos, gracias a los votos del pueblo esperanzado que sufragó masivamente para que se generaran medidas precisamente para vencer en la guerra económica. Pero no se le ha visto, por ahora, el queso a la tostada. Ha llegado el momento de pasar de la inocentada a la astucia. Es mi inocente opinión particular.

@Ritcher2007