Isabel Rivero De Armas

Más que un delito que incide directamente en la pérdida de valor de la moneda venezolana, la extracción de billetes ha sido una estrategia empleada en países como Irak en 2003 y en Libia en 2011, tras una intervención militar, dejando sin liquidez al país para caotizarlo. Luego de un golpe de Estado permiten la repatriación del dinero. Esto ha sido denunciado por el Gobierno venezolano.

Igualmente, los billetes los extraen para falsificar dólares y euros, que son inyectados en DolarToday para crear una asfixiante crisis económica: esto genera menos gastos que una intervención militar armada. En consecuencia, no es la página en sí, sino la mafia delincuencial que está detrás de ella financiada desde EEUU y Colombia. Prueba de esto: los anuncios sobre la compra de moneda física en sitios web.

Lo peor de esta práctica delictiva que opera esencialmente en zona fronteriza con Colombia (Norte de Santander, Cúcuta) es que hay otros destinos. Hasta en Perú han aparecido millones de billetes nuestros. Es que venezolanos se están prestando para caotizar su país: la moneda física es vendida por debajo de su valor, aproximadamente 25% menos, y hasta más.

Como se ha dicho, la circunstancia tiene su origen en la resolución 8, aprobada por el Banco Central de Colombia en el año 2000, con el expresidente Andrés Pastrana, a fin de tener control económico sobre Venezuela: es una operación de guerra diseñada en el contexto del Plan Colombia justo, después de la redacción de la Constitución de 1999: documento hostil para EEUU y la oligarquía colombiana.

Además de la petromoneda, acción a mediano plazo, deben evaluarse otras medidas para salir de esto, tales como el cierre total de la frontera, control absoluto sobre la Guardia Nacional para que sea incorruptible, y otras propuestas de algunos expertos en esta materia que han sido llevadas a la Asamblea Nacional Constituyente.