Oldman Botello

Debió ser en el segundo semestre de 1957. Cursábamos el quinto grado de primaria en el grupo escolar Leopoldo Tosta de Villa de Cura. Ese día, en formación y traje de gala, camisa blanca manga larga, pantalón azul marino y una cristina azul con un vivo blanco, primorosamente cursi. Aguardábamos al comienzo de la avenida Paradisi, entrando al pueblo, en fila junto con las demás escuelas de la urbe, al nuevo gobernador de Aragua designado uno meses antes y quien andaba de gira conociendo al estado. Se trataba del abogado tachirense Aurelio Ferrero Tamayo, ilustre hijo de aquella tierra, nacido el 12 de enero de 1918 en San Cristóbal y fallecido en la misma ciudad en 2004, a los 86 años de edad. Hijo de don Aurelio Ferrero Troconis y doña Cecilia Tamayo. Fue casado con doña Delia de Ferrero Tamayo, con descendencia.

Del personaje nos llamó la atención su voluminosa y encorvada nariz aguileña, típica de los italianos de cepa. Nos saludó a cada uno, vestido él de traje blanco en el calor de la hora y una corbata de color que no preciso. Corpulento, amplio de espaldas, luego fue recibido por las autoridades locales encabezadas por el presidente municipal Miguel Antonio Hernández Pérez.

No lo volvimos a ver hasta 1997, cuando por invitación de la licenciada Candiales, directora del Museo de Arte de San Cristóbal, dictamos una conferencia sobre la presencia del general Gómez en Maracay. Tuvimos el honor de que escuchara nuestra intervención y luego platicamos sobre su actuación como gobernador de Aragua y recordamos a don Aurelio lo que dijimos al comienzo de estas líneas, su primera llegada a Villa de Cura. Luego pasamos a hablar de historia. Él era historiador, correspondiente tachirense de la Academia Nacional, con importantes obras publicadas, entre ellas las biografías de don Juan Ordóñez de Villaquirán, fundador de San Cristóbal; y la de Juan Rodríguez Suárez, fundador de Mérida, así como Recuerdos del San Cristóbal de ayer y otros. También fue diseñador del escudo de la ciudad con la imagen de San Sebastián, el patrono y los escudos de poblaciones interioranas. Por razones de la vocación, una hija suya, Inés Ferrero, estudió historia y publicó una obra importante por la Academia Nacional de la Historia.

Don Aurelio Ferrero Tamayo fue profesor en la UCAB-Táchira de sociología, derecho e historia de Venezuela; subsecretario de la Cámara de Diputados en 1943, diputado al Congreso y presidente de la Cámara de Diputados en 1955, diputado a la Legislatura tachirense, juez de primera instancia en lo civil, director de Gabinete del MOP, lo que equivalía a viceministro. Pero siempre escribiendo historia y hablando de historia por una acendrada vocación que lo llevó a ser electo miembro correspondiente de la ANH por su estado natal.

Su administración fue cortísima. En enero siguiente fue derrocado el gobierno del general Pérez Jiménez y nadie osó señalar con el dedo al doctor Ferrero, que siempre fue un hombre honesto. Cuenta en un libro de memorias doña Cristina Gómez Núñez de Cáceres de Martínez Rui, hija del general Gómez, que igual que les ocurrió a ellos cuando murió su padre todopoderoso, que nadie los visitaba, pasó con el doctor Ferrero: “…en una casa frente a la mía vivía el doctor Aurelio Ferrero Tamayo (…) Su casa vivía llena de gente. En las mañanas, toda Maracay se venía para mi casa a esperar que la pobre señora se despertara para ir a visitarla. Cuando cayó el gobierno, los Ferrero no se fueron de Maracay. Se quedaron en su casa, pero nadie los visitaba”. Los Martínez Gómez, viendo aquella escena de soledad, de vez en cuando los visitaban hasta que se mudaron al Táchira. De allá les enviaron una hermosa carta de agradecimiento.

En la fecha del centenario del nacimiento de Aurelio Ferrero Tamayo, recordamos a este personaje, intelectual tachirense que desempeñó la Gobernación de Aragua en las postrimerías de aquel Gobierno derribado el 23 de enero de 1958.

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