Deisy Viana

Llevar la dirección de una nación es algo similar a maniobrar un buque de vela en el mar, representa un gran desafío para la persona responsable de esta nave tan complicada de guiar. Un barco de vela puede ser apreciado desde muchas perspectivas, estos han servido de inspiración a pintores y poetas para expresar su arte, así como reservan las más grandes historias de combates en alta mar, ayudan a expandir el intercambio comercial y también son unos titanes al momento de enfrentar los fenómenos naturales a los que se exponen al momento de aventurarse mar adentro; es un tema tan complejo que según expertos indican que las maniobras de navegación han sido siempre complicadas de entender para los profanos en el tema, sin hablar del deber y la enorme responsabilidad que reposa sobre los hombros de un capitán que tiene que estar atento a miles de cosas para lograr ir a donde se supone que debe hacerlo según su rumbo deseado haciendo llegar sanas y salvas las almas a bordo. Tomando como referencia este análisis y observando el contexto, surgen las interrogantes: ¿Quiénes son los verdaderos responsables de la grave crisis que hunde nuestra Nación? ¿Quién controla los inescrupulosos incrementos de precios? ¿A quiénes beneficia la hiperinflación?

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Aquel día los pasajeros subieron felices a la embarcación, sabiendo que el barco era seguro y confiando en su capitán, el cual a pesar de su juventud gozaba de las mejores referencias; este se armó de una tripulación dispuesta a asumir el reto de llevar la nave a puerto seguro y así, en medio de cánticos y alegría se echaron mar adentro. El temerario capitán sabía que el viaje sería largo y tenía conocimiento de otras naves que habían sufrido naufragios por mala mar, bancos de arena o arrecifes mal señalizados en los mapas, vientos huracanados y miles de peligros inesperados, aunados a tormentas y demás fenómenos naturales. Sin embargo, la decisión estaba tomada y haría hasta lo imposible por cumplir su misión.

Las condiciones no eran las mejores, el buque ceñido tuvo que navegar la mayor parte del tiempo en contra del viento, lo que imposibilitaba ir en línea recta, por lo que ordenaba se realizaran bordadas para ir avanzando. Durante su recorrido, tuvo que enfrentar el más pésimo de los climas, pero sus decisiones siempre fueron acertadas, logrando superar las adversidades con éxito. Un día se divisó un barco, era inmenso, imponente, triplicando las dimensiones del pequeño barco de vela y en su mástil la bandera que le identificaba con una calavera, pues se trataba de un barco pirata que recorría los siete mares saqueando, robando, invadiendo y hundiendo a otras embarcaciones. En esta oportunidad su mira estaba puesta en el barco interceptado a sotavento y sin hacerse esperar inició el enfrentamiento; el barco pirata mantenía bloqueado el curso de navegación del buque en desventaja ya que su adversario se encontraba situado en el lugar adecuado para atacar, el humo producido por las descargas del buque pirata iba directo al navío, generando los inconvenientes que esto supone al llenarse sus entrepuentes con los humos propios y del enemigo. El capitán valientemente defiende la nave para evitar el saqueo de sus tesoros, preservar la vida de sus pasajeros y tripulantes, así como evitar su hundimiento, para ello aplica todas las maniobras en su haber. Por las corrientes del viento y la posición ventajosa del barco enemigo, la orden fue virar, ahora el buque ha desviado su curso lo que implicaría la inversión de mayor tiempo para llegar a su destino. El capitán implementa todas las estrategias para sobrevivir y obtener la victoria, pero muchos de los pasajeros están cegados, insatisfechos no comprenden los riesgos a los que son expuestos por los saqueadores; algunos saltaron del barco, otro grupo rindiéndose desea volver atrás, los más oportunistas se aprovechan de la situación para obtener beneficios propios, mientras otros injustamente responsabilizan del ataque al temerario capitán revelándose contra él.

@DeisyViana_a