Orlando Conde

Observar y compartir el inmenso potencial creativo que se dinamiza con tanta energía en el quehacer de todos los venezolanos y venezolanas, incluso, desde muy temprana edad, enciende una proclama de optimismo interesante que es necesario proyectar, multiplicar, contagiar, sembrar, incentivar su reconocimiento en cada sujeto que habita en el país, testigo y constructor a diario de la historia que se registra para apostar al mejor porvenir de la tierra de “juanas” y “simones”.

Son muchas las razones que me invitan a la reflexión. La que ocupa hoy este espacio es la experimentada durante la magia decembrina 2017, en el escenario del Teatro de la Ópera de Maracay, en el encuentro musical homenaje a dos grandes Maestros de la música nacional: Otilo Galíndez y Simón Díaz, cita muy navideña en la pudimos apreciar muy de cerquita la inmensa calidad musical que se teje en el corazón de tanta juventud: niños, niñas, adolescentes, jóvenes cantantes, instrumentistas, guiados todos por el compromiso activo, muy sentido de profesores, profesoras que han inyectado con mucho éxito el amor y la disciplina en favor de un país que, con tantas dolencias, sigue adelante para construir el futuro que se hace presente en cada uno de ellos y ellas que forman un colectivo que dibuja el país que tanto queremos.

Debo mencionarlos: Aragua en Cantos, Ensamble Torreón, Ensamble Alma Llanera Cerro Azul, Coros del Núcleo Arsenal El Limón, Coro Sinfónico Juvenil de Aragua, Coral Juvenil de Aragua, Madrigalistas de Aragua, Coral Polifónica UCNA, Camerata de Aragua. Sus principales responsables y conductores: José Daniel González, Francisco Contreras, Iraida Pineda, Efraín Silva, Sergio García, Jhibaro Rodríguez y nuestro querido maestro Abner Silva, de presencia estelar dentro del concierto de multitud que nos regaló el gran aguinaldo de la fe y la esperanza en Venezuela.

Recordaba, en mis andanzas laborales como reportero, hace unos cuantos años, la participación del maestro Cruz Diez en el marco de una exposición inaugurada en el Museo de Arte Contemporáneo de Maracay Mario Abreu, quien señaló que no entendía cómo Venezuela se calificaba como un país subdesarrollado cuando él, residenciado en París, le constaba la brillante actuación de compatriotas en Europa, en la música, en la literatura, en el deporte, en la artesanía, en el diseño, en la moda, en el periodismo, creadores venezolanos y venezolanas que se destacan de una manera extraordinaria y proyectan el país que somos: los grandes creadores, tesoneros, incansables trabajadores, indiscutible talento que delata el panorama de un porvenir lleno de mucha prosperidad.

No es cuento. Son tiempos difíciles. Lo sé, lo percibo y vivo todos los días. Es una lucha constante que, además, reclama la respuesta efectiva como contraprestación por parte de quienes han tomado la delicada tarea de asumir la batuta ante una complejidad que nos envuelve a todos y en todos los órdenes. Pero en nombre del Colectivo de Fabuladores, presente también en el concierto de referencia, en tributo a la imagen del Tío Pascuas, integrado por exquisitas voces narrativas de la llamada literatura oral, todos bajo la coordinación incansable del profesor Hernán González, no es cuento lo que digo. Lo que les cuento es la pura verdad, una esperanza que me dispone a desearles y desearnos un año 2018, colmado de toda la prosperidad que merecemos.

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