El pueblo dio inicio a una nueva era de democracia para la nación | FOTO CORTESÍA

**Con esta gesta heroica, los venezolanos acaban con una de las dictaduras más feroces de la historia del país.

CIUDAD MCY.- Una de las hazañas más relevantes de la historia venezolana es la del 23 de enero de 1958, cuando el memorable pueblo en unión cívico militar logró derrocar la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

La formidable fuerza popular fue la principal ventaja para derrotarlo, la unidad de los partidos populares y democráticos, los obreros, campesinos, estudiantes y la integración de los sectores privados dieron paso a la creación de un fuerte movimiento que aseguró el triunfo contra Pérez Jiménez.

¿CÓMO FUE LA DICTADURA DE MARCOS PÉREZ JIMÉNEZ?

Un gobierno corrupto

Una de las razones principales por la que el pueblo venezolano estuvo en contra de Marcos Pérez Jiménez fue el gran despilfarro, la malversación de fondos y la enorme corrupción de su gobierno. Además, se caracterizó por la construcción de infraestructuras lujosas, costosas importaciones y peculado, llevándolo a la quiebra fiscal y afectando no solo al ciudadano común, sino a sectores que estaban ligados íntimamente a los ingresos del gobierno, es decir, la economía privada, los bancos, el comercio y la industria, por lo que la burguesía que al principio estaba a favor del dictador terminó siendo partidaria del derrocamiento.

Inconstitucional

Por otro lado, la dictadura no quería nada con elecciones, aun cuando se había vencido el período establecido en la Constitución para elegir al presidente por voto secreto y directo, evadieron el mandato constitucional y llamaron a un plebiscito ilegal no establecido en la Carta Magna, que se confeccionó para que se pudiera elegir solo a Marcos Pérez Jiménez, lo que agotó la paciencia del pueblo que condujo a la lucha del 23 de enero y que puso fin a la dictadura.

Represivo

La represión y la tortura se institucionalizaron, se implementaron las tácticas más criminales conocidas en la historia, se ilegalizaron los partidos políticos, fueron censurados los medios de comunicación social, se destruyeron sindicatos, ligas campesinas, organizaciones estudiantiles, gremiales, fue un gobierno altamente represivo que utilizó desde peinillas hasta descargas eléctricas.

EL PUEBLO DEMOSTRÓ SU ENORME FUERZA

Ante tanta represión, corrupción y dictadura, el pueblo se volcó a las calles demostrando el espíritu democrático que caracteriza a los venezolanos y las venezolanas.

Los protagonistas de la lucha fueron principalmente los militantes del Partido Comunista de Venezuela (PCV), Acción Democrática (AD) y el socialcristiano Copei, que junto a importantes fuerzas sociales como los trabajadores, el estudiantado, los grupos intelectuales y sectores empresariales actuaron contra el régimen dictatorial.

Sin duda, el glorioso pueblo de Venezuela, hijo del Libertador Simón Bolívar, merece un reconocimiento por su aporte reiterado y desinteresado por la libertad colectiva a lo largo de la historia, sin ningún tipo de interés personal y únicamente movido por su compromiso con la democracia.

UNA REBELIÓN DEL PUEBLO Y DE LOS MILITARES

Si bien es cierto que la ofensiva contaba con su propia dirección política civil reflejada en la Junta Patriótica, el Frente Universitario y la organización popular, la batalla también se ganó gracias a la participación de la Fuerza Armada, que contó con militares democráticos que apoyaron incondicionalmente la gesta; sin la unión cívico militar hubiese sido muy cruenta, muy prolongada y con sacrificios desmesurados.

De hecho, algunas personas que vivieron ese momento afirman que ese día hubo armas y conciencia en las calles trabajando por un mismo objetivo, sin distinción entre uniformados y civiles, solo hubo pueblo.

Juventud con conciencia antiimperialista derrocó a Marco Pérez Jiménez.

El 23 de enero significó el triunfo de una juventud rebelde, de jóvenes que creían en la construcción de una nueva Patria y que se venían formando con las ideas y teorías del Socialismo.

La juventud de los años 50 no solo hablaba de política, sino de arte, de cultura y canciones rebeldes, fue así como aquel movimiento joven inspirado en una gran esperanza trazó una política, una estrategia y, lo más importante, una organización revolucionaria que contribuyó a la caída de la dictadura en nuestro país.

Además de tumbar al Gobierno, los jóvenes luchaban por la libertad, la igualdad y la necesidad de transformar a la sociedad sin explotados ni explotadores, sin clases sociales y siempre en democracia.

El régimen feroz no permitía reuniones por lo que los jóvenes debían permanecer clandestinos, así que algunas de las estrategias fueron realizar reuniones “vecinales”, donde se compartían informaciones y se planificaba la logística para llevar adelante acciones contra la dictadura como difundir panfletos y pintar mensajes en las paredes callejeras.

LO QUE VINO DESPUÉS

Tras el derrocamiento de Pérez Jiménez, el pueblo celebraba en las calles, al fin se podía respirar un aire a libertad. Sin embargo, la derecha vendepatria no tardó en aprovecharse para hacerse del poder y de los recursos del Estado durante los próximos 41 años.

Una traición al pueblo fue jugada por parte de la oligarquía nacional, pues meses después de la caída de Pérez Jiménez la derecha firmó el Pacto de Punto Fijo, que se caracterizó por darle poder a tres cúpulas políticas de los partidos Acción Democrática, Copei y Unión Republicana Democrática, excluyendo al Partido Comunista de Venezuela (PCV), que tuvo gran parte en la gesta histórica popular del 23 de enero.

Durante la supuesta democracia que se instauró, la represión se intensificó, se sucedieron matanzas, fusilamientos masivos, centenares de ciudadanos apresados, torturados, y miles de desaparecidos, bajo el período de gobierno de Raúl Leoni.

LA DEMOCRACIA ADECA

El partido Acción Democrática (AD) inauguró una “democracia” que no fue más que un sistema liberal burgués representativo, basado en el populismo y la manipulación de la conciencia de las masas; se trató de una nueva dictadura pero formal y no de una democracia realmente soberana.

Mientras representantes de la oligarquía se acomodaron en posiciones de poder en las estructuras del gobierno provisional, el resto del pueblo sufría la eliminación de contratos colectivos, el crecimiento del desempleo, la migración desde el interior del país y la injerencia extranjera que se evidenció con la visita de Richard Nixon (vicepresidente de Estados Unidos).

No obstante, esto trajo consigo movilizaciones multitudinarias, el clima de agitación reinaba en las calles, demostrando que la unión política que puso fin al período perezjimenista se sustentaba en una perspectiva popular y no en los intereses de las élites.

EL 23 DE ENERO Y LA ACTUALIDAD

El espíritu del 23 de enero, que denota unidad, organización popular y conciencia, sigue muy vigente en Venezuela, la unidad cívico-militar que se logró el 23 de enero de 1958 existe hoy más fortalecida, pues nuestro país cuenta con militares venezolanos patrióticos dispuestos a defender la soberanía y la independencia.

Esta es una gran fortaleza, pero no hay que dejar de lado que también vive en Venezuela una oposición con intereses puntofijistas, que obedece a la generación de “dólares frescos” a cambio de la desestabilizaron de la nación, con el propósito de volver a los días de los años 50 para hacerse del poder y repartirse los recursos del país.

A través de la guerra no convencional, la manipulación de la información, la violencia en las calles y el ataque contra la economía venezolana, la derecha trata de reivindicar el régimen puntofijista que traicionó el espíritu libertario del 23 de enero de 1958.

La historia coloca en evidencia a la derecha apátrida, impidió la libertad, fue un gobierno sectarista, trancó la transición a la democracia y a un sistema social justo, demostrando que nunca ha estado a favor del pueblo.

A diferencia de ello, en el Gobierno revolucionario liderado por el presidente Nicolás Maduro Moros, se apunta hacia la consolidación de la democracia participativa y protagónica, que otorga más poder al pueblo.

Hoy a 60 años de la caída de la dictadura, la fecha es celebrada con gran fervor en Venezuela, y cada 23 de enero se realizan movilizaciones para manifestar el rechazo a nuevos intentos de generar violencia en el país, rendir homenaje a mártires y enaltecer la esencia democrática de los venezolanos.

Fabricio Ojeda, mártir de la democracia

Desde muy joven, Fabricio Ojeda luchó por los derechos de su pueblo y lideró la revolución popular que derrocó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

El 6 de febrero de 1929 nació el periodista venezolano Fabricio Ojeda, conocido como “Roberto”, quien luchó por la liberación nacional y el Socialismo.

Se inició en la actividad política en la Unión Republicana Democrática (URD) y también presidió la Junta Patriótica que en 1957 emprendía una lucha civil contra el perezjimenismo.

El 23 de enero de 1958 lideró la revolución popular que derrocó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Ojeda renunció a su cargo en 1962 y se unió a las guerrillas. Participó en la fundación de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), formalmente constituidas el 1° de enero de 1963, y presidió el Frente de Liberación Nacional en el distrito Argimiro Gabaldón.

El 20 de junio de 1966 fue capturado en La Guaira, estado Vargas, por el Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (SIFA). Dos días después, y en muy extrañas circunstancias, apareció asesinado en su celda.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, entregó el 23 de enero de 2017 la Orden Libertadores y Libertadoras de Venezuela en su Primera Clase, post mortem, al líder revolucionario Fabricio Ojeda, durante un homenaje en el Panteón Nacional, Caracas, donde reposan sus restos.

Una gran movilización se realizó en la capital venezolana para trasladar los restos de Ojeda desde el Cementerio General del Sur hasta el Panteón Nacional, en el marco de la conmemoración del movimiento popular del 23 de enero de 1958.

WANDA CARRILLO