Ritcher Antúnez

Camino con desesperanza por estas calles carcomidas por el capitalismo. Las etiquetas que anuncian precios exorbitantes de los artículos en los mostradores golpean mi mente, mi corazón y hacen llorar a mis bolsillos… “Nada se puede hacer” es la argumentación, “el que manda es DolarToday”. Hasta el vendedor de fósforos de la esquina consulta en las redes el supuesto precio de la moneda yanqui, antes de venderte una cajita.

Mientras tanto, en una inmensa fábrica de la gran ciudad, un tipo llamado Lorenzo Mendoza, un empresario multimillonario, “ayuda al pueblo” limitando su producción de harina de maíz e incrementando la elaboración de cerveza, para mantener a los borrachos contentos y permitir que los bachaqueros abarroten las licorerías gastando el sobrante del dispendioso dinero que acumulan gracias a sus ventas ilícitas de alimentos.

En el transcurrir de esta locura surrealista, millones de padres juegan a “La Vida es Bella” con sus pequeñuelos, al más puro estilo hollywoodiense, para paliar de alguna manera el horroroso modus vivendi al que nos estamos acostumbrando los venezolanos de una manera sospechosamente pacífica, sonriendo estúpidamente y sin reaccionar ante los aumentos compulsivos de precios por parte de pseudoempresarios afanados en defenestrar al Gobierno legítimo de la Nación.

¿Qué está pasando, Dios mío? Es la pregunta de fondo. ¿Hacia dónde vamos? ¿Comemos o no comemos? ¿Viviremos? ¿Venceremos? Llegó la hora de las respuestas, el pueblo las necesita…

@Ritcher2007