Roberto Malaver

Julio Borges se vio de cuerpo entero frente a uno de los doce espejos del salón principal de la quinta Mi Lucha, y dijo: “Yes, yes, yes”. Manuel Rosales, quien lo había acompañado para discutir el acuerdo con el gobierno de Nicolás Maduro, se le acercó y le preguntó: “¿qué estás haciendo, Julio?”. Sin dejarse de ver en el espejo, Borges le contestó: “Estoy ensayando para ver cómo le voy a decir que sí a todo lo que me diga Trump”.

Ese mismo día, el presidente amameyado, Donald Trump, había dado unas declaraciones contra Cuba y Venezuela, y pedía más sanciones para Venezuela. Declaraciones que fueron motivo de celebración entre los miembros de la oposición, porque piensan que con cada medida de Trump el régimen se viene abajo. Y por eso los miembros de la oposición estaban llegando al salón Adolf Hitler de la quinta Mi Lucha para discutir quiénes serían los encargados de asistir al Salón Oval a dialogar con Trump.

La embajada les había hecho llegar un sobre lacrado con la invitación al Salón Oval para dialogar con el presidente Trump la política a seguir para salir del régimen de Maduro. “Que no sigan subiendo los precios, porque nos están perjudicando a todos, sobre todo a la señora que me prepara el jugo de tamarindo con melón”, dijo Ismael García cuando le hablaron de nuevas sanciones contra el país.

La invitación decía que solo tres miembros de la oposición eran los que podían llegar al Salón Oval a dialogar con Trump. Y todos los que estaban allí querían ir. “Es una gran oportunidad para decirle personalmente que tumbe este Gobierno”, dijo el chofer del diputado Ramos Allup.

Solo Julio Borges se daba por invitado, y estaba seguro de que uno de las tres personas que tenía que ir a dialogar con Trump era él. Sobre todo porque él era quien más había pedido sanciones contra Venezuela por todas partes del mundo. Manuel Rosales también quería ir, Ramos Allup dijo que era importante llevar a un traductor, y él conocía a uno que era muy bueno: “Incluso, ya se sabe el discurso completo de todo lo que queremos decirle a Trump”.

Fue Omar Barboza el que, sin dejar de ver cómo Julio Borges se admiraba a cuerpo completo en el espejo del salón, dijo: “A mí lo único que me preocupa es que, después que Trump nos reciba, nos diga que somos una oposición de mierda”.

@RobertoMalaver