CIUDAD MCVY.-¡A que no me conoces! escondiendo la voz para no ser descubiertas, eran las palabras de las populares Negritas, las mismas que, en una especie de comparsas se reunían en un lugar determinado y luego se disponían a recorrer las calles de los pueblos para llegar a las plazas, templetes y amaneceres, bailando con quien le diera la oportunidad de hacerlo al ritmo de las principales orquestas del país.

Fiestas de Carnaval, unas de las más populares conocidas en toda América Latina, sus orígenes provienen de la era de los griegos y romanos en honor al dios Baco, el dios del vino que se caracterizaba por representar el desenfreno y el libertinaje. Por lo que esta celebración es considerada por la Iglesia Católica como una actividad pagana.

José Gregorio González, historiador zuliano señala que “estas fiestas formaban parte de una especie de válvula de escape o una catarsis de la sociedad”, todos aprovechaban días antes de la llegada de la cuaresma porque este tiempo permitía desatarse en celebraciones para luego iniciar, según el calendario religioso de la Iglesia Católica, la purificación en los días de Semana Santa, época de la crucifixión y resurrección de Jesús. El hijo de Dios.

Venezuela en su conjunto tiene diversas formas de disfrutar de estas festividades, las más tradicionales y famosas, Carnavales, que se ubican hacia el oriente del país, Carúpano y El Callao, donde las comparsas llegan a formarse con gran cantidad de personas. Una característica importante es que los preparativos comienzan en el mes de enero, además cada comparsa tiene su propio conjunto musical, muy parecido al hermano país del Brasil, otra característica es que, todos se identifican con una vestimenta especial, representativa de personajes variados. En El Callao, las Madamas son las representantes con mayor importancia en esta fiesta tradicional, quienes con sus bellos atuendos salen a bailar calipso por distintas calles de esa población.

Los entendidos en la materia señalan que fue la fiebre del oro, al sur de Venezuela, la que atrajo hacia la población de El Callao una cantidad importante de inmigrantes, en especial de las Antillas británicas y francesas, trayendo consigo este género musical que en el país tomó sus propios rasgos, convirtiéndose en el centro de la celebración del Carnaval en el estado Bolívar.
ARAGUA PARA EL TURISMO Y TRADICIÓN CARNESTOLENDA
Nuestro bello estado Aragua tiene su propia forma de celebrar la fiesta, además de las bombitas con agua y la popular saladera (que consiste en recrear en la comunidad una piscina de barro para sumergir a los atrevidos transeúntes), comparsas y disfraces se realizan en pueblos y ciudades, muchos de ellos impulsados por instituciones educativas y gubernamentales. Allí, los niños, niñas y adolescentes tienen la oportunidad de mostrar la creatividad de sus representantes al momento de elaborar los disfraces y comparsas.

Todavía, algunos abuelos comentan con nostalgia de momentos añorados, que en la época gomecista aquellas carrozas, desfiles y música en vivo, todo ello, en los alrededores de la Plaza Bolívar, la más grande de Latinoamérica, se caracterizaba por un perfecto orden de todo. De igual modo, se vivió cuando Pérez Jiménez, “esos sí eran Carnavales” se deja escuchar en la voz del abuelo Gualfredo, vendedor de café en el complejo Cultural Santos Michelena.

Nuestra época no escapa de esta celebración, así podemos escoger diferentes destinos que depara el estado Aragua para el disfrute de la fiesta en honor al Rey Momo. A continuación, te ofrecemos un compás de opciones, prepárate y disfruta en el emporio turístico del centro del país.

Nuestro viaje comienza en la Colonia Tovar: Allí puedes disfrutar de las Comparsas de Jokilis, que son personajes carnavalescos que mezclan rasgos de bufón y arlequín, anualmente realizan entre otros rituales el del nacimiento del Jokilis, como representación del nacimiento del espíritu del Carnaval.

Los Jokilis salen a las calles el día jueves, sábado, domingo y lunes de Carnaval, a partir de las 2:00 pm, con sus trajes de flecos en los cuales resalta el amarillo, azul y rojo, representando la Bandera venezolana, con sus máscaras de madera. Toda la comparsa recorre los sitios que frecuentan normalmente los asiduos turistas.

El martes, baja un poco la participación, quizás debido al el cansancio, pero los que asisten inician su actividad trajeados de negro con paños para secar las lágrimas, palas, picos y un muñeco al cual colocan sobre una carreta representando un Jokilis muerto al que hay que enterrar; recorren las calles principales, dirigiéndose nuevamente a la sede donde realizan la ceremonia de entierro, lo que significa el final de dicha festividad.

Otro séquito que se une a la celebración, en ese municipio, son Los Gorilas de la Colonia Tovar, una comparsa cuyos personajes visten una braga cubierta de barba de árbol, característica de esa zona montañosa, máscara de gorila y guantes.

Esta tradición surge hace más cuarenta años como iniciativa de un grupo de jóvenes de la localidad, que convertidos en gorilas salen todos los días desde que comienza la celebración; recorren las principales calles del pueblo mientras hacen gestos y piruetas, simulando a estos animales, algunos osan meterse con los asistentes al lugar disfrutando del momento.

Algo más cercano al centro, específicamente en el municipio Bolívar, se puede apreciar de otro modo, se trata de la Comparsa del Gorila de San Mateo. Sus inicios se remontan a los primeros años de la década de los 40, por iniciativa de José del Carmen Meléndez y José Isaac Teriffe, quienes se manchaban el cuerpo de negro y vestían guayuco de yute, collares, plumas, lanzas y escudos en similitud de los pobladores de África, y danzaban escenificando enfrentamientos entre sí.

En 1945, se incorporaron dos nuevas figuras El Cazador y El Gorila, años más tarde incluyen a un grupo de indios con el fin de escenificar la danza de la muerte, teniendo a los tambores como parte importante para la danza, debido a que El Gorila atiende su llamado y es convidado a correr tras la multitud.

En medio de la pelea y al tratar de domar al animal, el cazador hiere mortalmente al gorila agudizándose la danza. Así el sanmatéano y visitantes gozan del Carnaval.

Pero, cuando ya todos piensan que han terminado las fiestas, una tradición centenaria se cumple en Santa Cruz de Aragua, se trata del Toro de Colores que se realiza en la Octavita.

La manifestación consiste en la faena del toreo, semejando las corridas de toros, una tradición española a la que se añadieron algunos elementos extras: el médico, el enfermero, el payaso y el Cantinflas. En ese acto, el toro cornea al torero, quien es reanimado por el doctor con aguardiente.

Luego, se levanta con más ánimo y acaba con el toro, quien cae con las piernas hacia arriba, actualmente, al incorporarse en esta actividad a los niños y mujeres se han asociado otros actos como las bailarinas de flamenco que van al compás de música de paso doble y enamoran con sus encantos al torero, y este para defenderlas del toro quiere lucirse con su toreo, el eje central de la actividad son los movimientos del animal, que de un momento a otro cambia de dirección y embiste hacia el público, formando de vez en cuando mayor alboroto y regocijo. Durante la faena se acostumbra a pedir colaboración a los visitantes, esto con el fin de realizar al final de la tarde “sendos sancochos” y celebrar en familia.

EMILIO CABRERA/COLABORADOR