Deisy Viana

La MANSEDUMBRE proviene de la palabra griega praotes, que significa disposición tranquila, equilibrada, que mantiene las emociones bajo control. Es una forma de templanza referida a fuerza o autoridad bajo control. No se tiene nada que ver con debilidad, ni timidez, ser reservado o insignificante; como diría Alí Primera en su canción Mansa para un pueblo bravo: “pero aunque el río sea muy manso poquito a poco se enfrenta al mar…”.

#DéjameContarte
Era un jardín muy fresco con multitud de plantas que provocaban un frescor muy agradable, además de la variedad de flores que matizaban el ambiente con su gama de colores y texturas. Había también un árbol frondoso que, como si fuera un guardián, abrazaba el lugar con la inmensa sombra que generaban sus enormes ramas, pero además habitaban en aquel bello lugar todo tipo de insectos que con sus labores innatas hacían su contribución para mantener el equilibrio de aquel pequeño hábitat.

Entre los insectos que vivían allí, reinaba una araña que como buena artesana tejía sus majestuosas telas con hilos de seda que parecían irrompibles; reflejaba la luz de tal manera que producía un falso brillo similar a un espejismo que cautivaba a los demás insectos para captar su atención, atraparlos y devorarlos. Ella comandaba a las otras arañas que siempre permanecían al acecho de sus víctimas impartiendo terror como forma de dominación, a tal extremo que terminaron sometiendo las colonias de los demás habitantes del jardín. En una oportunidad las abejas se negaron a sus interesadas peticiones, entonces las arañas fueron ordenadas a rodear el panal de las subversivas tejiendo una tela a su alrededor, de manera que cuando estas trataran de salir o entrar quedaran atrapadas en las pegajosas redes para ser absorbidas.

En la corteza del gran árbol habitaba una colonia de luciérnagas, eran unos seres muy mansos que se destacaban en la distancia por el mérito que poseían de poder brillar en medio de la noche más oscura, y durante el día revoloteaban para alimentarse del néctar de las flores. Tanto a la araña mayor como a las otras les molestaba que toda la atención se dirigiera a los pequeños seres luminosos, gracias al hermoso resplandor que jamás lograrían tener las pegajosas redes. Entonces, luego de reiteradas amenazas, la araña decidió que invadirían la morada de las luciérnagas tal como estaban acostumbradas, y de esa forma acabar definitivamente con el brillo nocturno.

Todo estaba previsto, cada araña estaba ubicada estratégicamente para cumplir las órdenes de ataque, lo que ellas habían olvidado es que las luciérnagas gozan de una historia heroica desde el momento en que son unas larvas recién salidas del huevo porque luchan incansablemente por defender la vida de su especie, enfrentando y sobreviviendo a grandes peligros. A pesar de gozaban de la envidia de todos sus vecinos y su luz codiciada por muchos, también eran subestimadas y tratadas como seres insignificantes, a fin de agredir la identidad que las definía. Cuando la oscuridad de la noche comenzó a cobijar el jardín, las arañas dieron inicio a la emboscada y comenzaron a tejer su trampa, cuando repentinamente aparecieron como estrellas fugaces un escuadrón de luciérnagas que entre piruetas y maniobras volaron directo a su objetivo, moviéndose rápidamente como piezas en un tablero de ajedrez y sin titubear: ¡Jaque mate! se devoraron a las arañas.

@DeisyViana_a