Mariadela Villanueva

Argumentan, argumentan… y terminan diciendo NO al diálogo, a las elecciones, a cualquier propuesta del Gobierno. No hay sorpresas. Responden a un guión urdido por los amos del gran capital, mediocremente interpretado por los nada que fungen de cabecillas de la derecha venezolana.

Se creen burgueses y no lo son. Desconocen lo que es la burguesía y su papel histórico en el surgimiento y desarrollo del capitalismo. Se creen emprendedores y no lo son. Copian modelos ajenos. Dependen del apoyo del Estado y de la importación de conocimiento, de insumos, de tecnología y de bienes de consumo final.

Se creen dirigentes políticos y tampoco lo son. No dirigen a nadie, desconocen el país y se avergüenzan de haber nacido aquí. No tienen proyecto propio ni autonomía de vuelo y asumen altaneramente el triste papel de cipayos de los depredadores de su Patria.

Carecen de la personalidad, la fuerza política y los méritos necesarios para firmar acuerdos, para mantener su palabra y para medirse electoralmente, pero insisten en la farsa. Así, concluida la vergonzosa actuación del trashumante del telefonito, entre insultos y exigencias ha pasado al centro de la escena el gris candidato guaro ¿Falcón o Falsón?, pronto lo sabremos.

¿Y nosotros qué? Nos toca crecer ante las dificultades, ser cada vez más revolucionarios, más conscientes de lo que significa tener el privilegio de participar en la aniquilación del sistema capitalista y en la construcción colectiva de un sistema económico, político y social que garantice el buen vivir de los habitantes del planeta, en armonía entre sí y con la naturaleza.

Tarea que exige deslastrarnos del individualismo y del ahistoricismo esparcido entre los diversos pueblos del mundo por la ideología burguesa hegemónica. Echar mano al pensamiento y a la lucha política de Carlos Marx, gigante descifrador de la dinámica y las claves del capitalismo, para identificar vías comunes, viables y efectivas para acelerar su derrumbe.

En particular los venezolanos que nos decimos revolucionarios debemos comprender el alcance de la inserción de nuestra Venezuela petrolera en el capitalismo mundializado e interpretar adecuadamente la manifestación local de la lucha de clases, también mundializada, con el fin de poder garantizar la derrota definitiva de la derecha en nuestro país.

Hemos avanzado bastante, pero aún nos falta mucho. Reelegir a Nicolás Maduro es darnos la oportunidad de luchar todos unidos para transformarnos realmente en Poder Popular emancipador.

¡Venceremos!

mariadelav@gmail.com