El director Caupolicán Ovalles, junto a gran parte del elenco | FOTO CORTESÍA

CIUDAD MCY.- Ayer en todas las salas de cine del país se estreno la película Muerte en Berruecos. Crónica de un magnicidio, cinta en la que el director Caupolicán Ovalles asume la compleja tarea de contar y desentrañar, desde la ficción, el tupido entramado en el cual se envuelve un asesinato que cambió la historia de América, como lo fue el homicidio del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, en junio de 1830.

Si bien en la presentación a la prensa el realizador advirtió que, como se pudo ver en efecto, no se trata de un documental histórico sino más bien de un filme de entretenimiento, contado en clave de suspenso policial de época con base en un hecho real, la película es capaz de despertar el interés por indagar y confirmar los elementos que muestra sobre este oscuro capítulo de la historia que constituye el primer magnicidio en la historia de Hispanoamérica.

HISTORIA FRICCIONADA

De tal manera que esta segunda película de Caupolicán Ovalles, un realizador con amplia experiencia en otros formatos durante la cual realizó, entre muchas otras cosas, la serie de televisión Archivo criminal, emplea un estilo narrativo que intenta generar tensión e interés para estimular al espectador a ir armando el rompecabezas de este crimen.

La historia va y vuelve entre 1930, cuando en el plano real ocurrió el magnicidio, y 1940, cuando para efectos de la ficción se reabre el caso que se le asigna al capitán Alejandro Godoy, una suerte de detective que se encargará de desenredar todo el entramado.

Como Ovalles lo aclaró, todos los hechos reflejados están documentados, solo que para efectos narrativos se hilvanaron de acuerdo a las exigencias del lenguaje cinematográfico de ficción.

“Yo soy cineasta no soy historiador, aunque he trabajado con temas históricos. Dentro de mi carrera como realizador estuve mucho tiempo trabajando en series policiales vinculadas al misterio: y soy aficionado al género policial. Entonces, con Edgar Narváez, fuimos armando la idea y desarrollamos el guión. De esta manera hicimos un proyecto que nos compromete a los dos porque Edgar es también un gran amante de la historia de Venezuela, al igual que yo lo soy, y en ese sentido combinamos la vocación cinematográfica, él como escritor y yo como director y productor para llevar esta obra al público iberoamericano. Pero la historia del asesinato de Sucre sucede entre Bogotá y Quito esto no sucedió en Venezuela”, declaró Ovalles al Correo del Orinoco.

“El asesinato de Sucre es un hecho muy importante porque se trata del ser humano que se enfrenta a las diferentes circunstancias del poder. Y eso no ha cambiado, en muchos países sigue siendo así, en las diferentes épocas la lucha por el poder es un elemento importate. En las relaciones humanas muchas veces esto genera traiciones, envidia, sentimientos humanos que dan lugar a situaciones trágicas, como ocurrió en el asesinato de Sucre”, apuntó el director del filme.

La producción contó con el apoyo del CNAC (Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, la Villa del Cine y de Ibermedia. Igualmente intervinieron coproductores en Panamá y Ecuador que permitieron el rodaje en esos países.

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