“Se plantea fortalecer el Estado como ente regulador y que los medios de producción se socialicen”

*** El momento histórico convoca a la clase trabajadora para superar el modelo rentístico petrolero, lo que siembra el temor en la burguesía comprometida…

YNDIRA LÓPEZ
CIUDAD CCS

La Asamblea Nacional Constituyente (ANC), planteada por el presidente Nicolás Maduro, tiene como objetivo lograr la paz del país luego de agotarse la posibilidad de un diálogo franco con sectores radicales opositores, y genera temor en la derecha porque está basada en la inclusión más específica de sectores del poder originario, estipulado así en la Carta Magna. De esta manera lo refirió el psiquiatra Luis Lira en un análisis hecho al comportamiento de la burguesía venezolana frente a la consulta constitucional. Para el galeno la ANC es la oportunidad que tiene la clase trabajadora de ponerse del lado de sus hermanos de clase, y al mismo tiempo es un desafío histórico para cambiar el modelo rentista petrolero y demostrar que el sistema socialista es el único capaz de redistribuir las riquezas equitativamente.

 
En este momento ¿cuál es el papel del pueblo en la ANC?

 
Estamos avanzando en el momento práctico jurídico que ha propuesto el presidente Nicolás Maduro y eso es el anuncio de una Constituyente como poder originario en el que el pueblo se va ubicando del lado social que le corresponde. Se aleja de la trampa y el espejismo de la clase media y el pueblo dice, “yo soy pueblo trabajador y en este momento constituyente tengo que defender los derechos del tiempo constituyente anterior que históricamente recuperamos y conquistamos con Chávez”. Se aleja de los intereses de la clase pudiente porque se da cuenta que no es capitalista.

 
A su juicio ¿por qué la derecha le teme a la ANC?

 
Cuando el presidente Maduro llega al proceso constituyente como una forma de ampliar el diálogo, habiendo agotado todas las vías con la oposición y llama a todos los actores sociales, se hace presente el temor de la derecha, como cuando el presidente Hugo Chávez visibiliza en la Constituyente del año 1999 a los excluidos. Ese temor de hoy a la ANC que convoca al poder originario, es el mismo de la derecha en el 98, el mismo de los amos del valle cuando ocurrió el Caracazo que deja al desnudo la democracia representativa de Acción Democrática y Copei. Es el miedo a que aparezcan los nuevos actores sociales y los derechos conquistados en el texto constitucional.

 
¿Los ataques a la economía del país serían parte de ese miedo?

 
El capitalismo sigue como siempre acumulando más capital y atacando los logros sociales alcanzados por la Revolución Bolivariana, en estos 17 años quieren desaparecerlos y por eso atacan las políticas alimentarias y de inclusión social. Atacan la posibilidad de que el Estado maneje y redistribuya las riquezas. Eso hace que la clase trabajadora se vea afectada porque ellos, que tienen capital, pueden comprar la comida al precio que sea, pero la clase trabajadora no. En este momento político, debe darse un proceso de identificación de la clase trabajadora con sus propios intereses, por eso se lanza a defender la Constituyente. La derecha creía que eso no iba a pasar y les da un gran miedo cuando el presidente Maduro logra, a través del Carnet de la Patria, que 14 millones y medio de venezolanos que se carnetizaron, estén apostando a mantener los beneficios adquiridos y a alcanzar nuevos beneficios dados por la Revolución, eso los asusta.

 
¿Cómo se explica el llamado a todos los sectores a la ANC?

 
A la derecha le aterra que el presidente Maduro avance al segundo momento de la Constituyente, llamado por Núñez Tenorio, político jurídico, que es el modo de darle forma a la Asamblea. Creían que el Presidente se iba a entrampar en tratar de colocar allí lo que ellos llamaban acuerdo de partidos. El jefe de Estado comienza el momento político-jurídico y convoca a los sectores sociales que han aparecido a lo largo de estos 17 años, incluso a la clase empresarial que quiera defender los intereses de Venezuela. Ese planteamiento de integrar en la ANC a 545 componentes, y cómo comenzar el trabajo una vez electos, les da mucho temor porque ellos querían a una Constituyente; pero de las cúpulas. Sostienen que esta Constitución debe ser elegida por el pueblo, y así va a ser, pero les preocupa que entren todos los sectores sociales, porque esa diversidad en la discusión va a permitir que la ANC optimice la Constitución actual, y podría plasmar una propuesta económica para superar el Estado rentista petrolero que ha sostenido a la pequeña burguesía identificada con los intereses imperiales.

 
La alianza internacional que busca la derecha para tratar de desestabilizar la democracia en Venezuela ¿forma parte de ese miedo?

 
Sí, porque la derecha internacional sabe que el capitalismo, como lo apuntó el Presidente Hugo Chávez, está en el siglo de su desaparición. La derecha internacional se ha nucleado en estos 17 años de avanzada en Latinoamérica y el Caribe, donde se logró observar que gobiernos progresistas mostraron que habían formas distintas de redistribuir las riquezas, y pusieron en nuestra historia contemporánea la posibilidad de avanzar hacia la construcción del socialismo, y eso a la derecha internacional no le interesa. Ellos están montados desde Bush, Obama y ahora Trump, en relanzar a los Estados Unidos como país hegemónico del capitalismo internacional. Los capitalistas saben que están en una fase de crisis estructural.

 

 

¿La ANC puede ser una esperanza para los pueblos de Latinoamérica en la reconquista de gobiernos progresistas?

 
Sin lugar a dudas, la posibilidad de que la palabra empeñada por el Libertador Simón Bolívar, retomada por Hugo Chávez, y ahora por el presidente Maduro en el imaginario latinoamericano, se haga cierta para dar al pueblo la mayor suma de felicidad posible. Hemos demostrado al mundo que la redistribución de las riquezas puede llegar a todos los excluidos. Si ahora Venezuela consolida su propuesta socialista y estructura el modelo económico actual, va a permitir que Bolivia, Colombia, Argentina, Brasil o México piense de una manera similar y por eso se está hablando de la necesidad de plantearse constituyentes.

 
¿Cuál es la tarea de cara a la Constituyente?

 
La derecha ha tratado de plantear la diatriba entre si estamos en un momento para debates políticos o para el debate de lo concreto y de las necesidades sentidas, con el falso discurso de que la Constituyente no va a llenar los anaqueles, y es mentira. Sí necesitamos un marco constitucional y jurídico que permita ser un Estado fuerte en sus políticas de regulación, porque aquí no está planteado eliminar la empresa privada, sino fortalecer el Estado como ente regulador de esas actividades económicas y que los medios de producción se socialicen efectivamente. Por eso el Gobierno y el Poder Popular tienen el gran reto de organizarse y comunicar la verdad sobre la Constituyente, que es darnos una identidad de clase, dejar de lado el falso discurso de que pertenecemos a una clase media y que estamos a nada de ser capitalistas. No somos capitalistas, somos de la clase trabajadora

Un miedo con historia

El tiempo constituyente convocado por Chávez, fue un preámbulo para que el presidente Nicolás Maduro abriera nuevos horizontes, tras la negativa de la derecha de acompañar en el campo de lo político el diálogo y buscar soluciones a los problemas del país. Para Luis Lira, experto en Gerencia Pública en salud y militante del PSUV, esta jugada de altura política del jefe de Estado, trae al presente los mismos miedos que se generaron en la burguesía de entonces, cuando el Libertador “redimió a los desposeídos. El temor más grande de la oligarquía venezolana fue cuando se dan cuenta que Bolívar incorpora a la lucha independentista a los negros, a los pobres, a los llaneros y esclavos”. La derecha hoy tiembla cuando oye que los afrodescendientes, indígenas, mujeres, trabajadores y juventud llegarán a la ANC para dar rango constitucional a los derechos conquistados.