Oldman Botello

El 14 de febrero de 1568, hace 450 años, se fundaba la hacienda Chuao por el primer poblador español que vieron esas tierras de Chuao y Cepecurinare o Cepe, pero cuya encomienda se extendía desde Caraballeda (Vargas) hasta Borburata (Carabobo) incluyendo los valles de Maya, Cepecurinare, Chuao, Choroní, Cuyagua, Cata, Ocumare, Turiamo y sitios circunvecinos. Ese capitán poblador fue el conquistador Justo Desqué o Desque (esto último siguiendo la postulación del historiador caraqueño Juan Ganteaume Aguayo, marqués de Villaverde), compañero de Losada en la fundación de Caracas y demás sobresaltos en su campaña conquistadora desde El Tocuyo a Caracas un año antes, en 1567. Posteriormente pasó a manos de quien debió ser pariente suyo, Abraham Desqué.

 
Desde el siglo XVII comenzó a sonar el valle de Chuao como una importante hacienda de cacao ya propiedad de doña Catalina Mexía de Ávila, luego de Liendo (origen del apellido Liendo por la esclavitud en Chuao y Choroní) y finalmente de un tercer marido, después que enterró a los dos primeros; viuda por segunda vez se casó con Lorenzo de Meneses y Pacheco, marqués de Marianela, quien la sobrevivió y estaba gozando en España los reales de la mujer que era analfabeta, mientras ella moría bastante maltratada por el tiempo en Caracas. Antes de fallecer, doña Catalina Mejía, ahora señora de Meneses, creó una Obra Pía para maridar doncellas en Caracas. Del producto de la cosecha se entregaría dinero a las doncellas pobres que desearan casarse, bien casadas, con blancos. Doña Catalina moriría en septiembre u octubre de 1671 sin conocer su poderosa hacienda.

 

 

Creación de la parroquia

 
La Obra Pía marchaba a las mil maravillas en el siglo XVIII, entregando el dinero a las casaderas y de vez en cuando al hospital de San Pablo de Caracas o algún instituto religioso de acuerdo con las instrucciones de doña Catalina cuando creó la benéfica obra.

 
Así llegamos a la visita del obispo Mariano Martí, que visitó el valle chuaeño al este de la serranía de Sinamaica y cerro de Guatamire. Montó en cólera el prelado cuando vio lo ruinoso de la iglesia que aún no se concluía y dio plazo perentorio de tres meses para finalizar la obra nueva que se comenzó al lado de la capilla vieja.

 
El 10 de julio de 1778, ya para concluir la iglesia, creó el propio Martí la parroquia eclesiástica de Nuestra Señora de la Soledad de Chuao, agregándose a ella a Cepe. El cura de Choroní sería el encargado de prodigar momentáneamente los oficios del culto y los sacramentos en general, mientras más adelante designó como primer párroco del valle al padre Juan Manuel Domínguez. Hoy no es la patrona Nuestra Señora de la Soledad sino la Inmaculada Concepción a la que se rinde culto en diciembre.

 
Chuao pasó de ser una hacienda muy rica a la categoría de vecindario y parroquia foránea; actualmente es parroquia del municipio Mariño cuya capital es Turmero. Este año se cumplieron el 14 de febrero 450 años del primer asentamiento de blancos en su área que es el comienzo del pueblo, donde antes existió un asentamiento indígena como lo testimonian los restos arqueológicos hallados en el valle y que fueron llevados a Caracas por antropólogos de la UCV hace algunos años y no volvieron a Chuao, como nos recordaba con tristeza el fallecido primer cronista de Chuao, don Francisco Planchez, hijo de ese pueblo. El 10 de julio se conmemoraron 239 años de la creación de la parroquia eclesiástica. Ambas efemérides pasaron por debajo de la mesa. A varios años de la desaparición de Planchez, la municipalidad de Mariño no se ha dignado nombrar a su reemplazo.

 

 

oldmanbotello@hotmail.com