El centrocampista belga asume la dolorosa derrota sin buscar excusas | FIFA.COM

CIUDAD MCY.- “Así es el fútbol”. Esta frase hecha describía el estado de ánimo de los Diablos Rojos a la conclusión del choque que puso fin a su sueño mundialista ante Francia el 10 de julio en San Petersburgo. La reacción parece un mecanismo de defensa para evitar caer en la tristeza y la frustración, algo que sería lógico tras la derrota sufrida en las semifinales del torneo (1-0).

Los Bleus estuvieron a la altura del reto, pero Bélgica está convencida de haber cumplido también, a pesar del resultado.
Así lo explica Kevin De Bruyne. “Ha estado literalmente en un 50/50. Sabíamos que iba a decidirse por detalles, y lo que marcó diferencias fue solo un saque de esquina [y el posterior gol de Samuel Umtiti]”, insistió el centrocampista en declaraciones a la FIFA.

Otro detalle de la contienda se refleja en las estadísticas del cuadro belga: aunque efectuó 594 pases, que llegaron a su destino en más de 91% de los casos (por 345 de su rival) y dispuso de casi 64% de posesión de la pelota, apenas realizó tres disparos dirigidos a la meta de Hugo Lloris.

Ese dominio estéril se produjo en el peor momento para el mejor ataque del Mundial, que se estrelló en varias ocasiones contra la elaborada muralla francesa que había establecido Didier Deschamps.

“Lo intentamos todo para poner en apuros a su defensa, pero hoy no ha salido. El fútbol tiene estas cosas, y cuando se tiene la sensación del deber cumplido hay que aceptarlo”, dijo resignado el cerebro del juego belga.

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