CIUDAD MCY.- Venezuela no ha sido el único país amenazado con planes violentos para acabar con programas progresistas de Gobierno y detener la aplicación de políticas contrarias al imperialismo, como en Chile, Libia e Irak, donde Jefes de Estado fueron asesinados.

Sólo hay dos precedentes en la historia política venezolana, el asesinato de Carlos Delgado Chalbaud, quien fue presidente de la Junta de Gobierno surgida a raíz del derrocamiento de Rómulo Gallegos (1948) y 10 años más tarde,el magnicidio frustrado contra el presidente Rómulo Betancourt.

A la edad de 41 años, el 13 de noviembre de 1950, Delgado Chalbaud fue asesinado a tiros por Rafael Simón Urbina, quien organizó su secuestro y muerte en una quinta ubicada en Las Mercedes, en Caracas.

Contra Betancourt, el dictador Rafael Leónidas Trujillo, quien entonces gobernaba República Dominicana, planificó la colocación de un carro bomba que estalló al paso de la caravana presidencial en el desfile del 139 aniversario de la Batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1960.

El crimen, que cobró la vida del jefe de la Casa Militar, Ramón Armas Pérez, produjo quemaduras severas en las manos y rostro del presidente venezolano, quien fue víctima del primer intento de magnicidio organizado desde el extranjero, con laparticipación directa de un Gobierno.

Operación Yunque-Martillo

58 años después, Venezuela fue sacudida con la operación Yunque-Martillo, cuyo objetivo era asesinar al presidente, Nicolás Maduro, durante el acto conmemorativo del 81 aniversario de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), en la avenida Bolívar de Caracas.

El plan, que involucra el exdiputado de la Asamblea Nacional (AN) en desacato y prófugo de la justicia, Julio Borges, consistía en la explosión de dos aeronaves tripuladas a distancia (drone), cada cual con una carga explosiva.

Este magnicidio fue frustrado por las fuerzas de seguridad del Estado, sin embargo, uno de los drones estalló frente a la tarima principal, mientras que el segundo se desorientó y a pocas cuadras del lugar colisionó con el edificio Don Eduardo para explotar en su segundo piso, cerca de la avenida Lecuna.

Nicolás Maduro señaló la responsabilidad de esta atentado en la figura Juan Manuel Santos, ex presidente de Colombia, territorio donde fue entrenada la célula terrorista que activó la operación, financiados desde de Estados Unidos, refieren las investigaciones.

La retoma del poder por parte de la ultraderecha venezolana, que ha tenido importantes reveses electorales y políticos durante casi 20 años, alienada con intereses extranjeros que se benefician de la guerra económica y ansían los recursos naturales del país caribeño gravitan alrededor de este plan de magnicidio, que se precipita con la entrada en vigencia del programa de recuperación económica, previsto para el 20 de agosto.

La circulación de un nuevo cono monetario, el anclaje del Bolívar soberano a la criptomoneda venezolana, El Petro y la reorganización del subsidio a la gasolina son medidas que desmontarán de modo progresivo el modelo de guerra económica diseñado desde el extranjero y con agentes internos

Historial de atentados políticos

Uno de los magnicidios emblemáticos de la historia es el del presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy (1961-1963), quien fue asesinado por francotiradores durante una caravana en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963.

En Colombia, figura el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, asesinado el 9 de abril de 1948 en el contexto de la IX Conferencia Panamericana, realizada en Bogotá, cuando fue víctima de tres disparos perpetrados por Juan Roa Sierra.

Con la muerte de Gaitán, defensor de las reivindicaciones populares, se suscitaron enfrentamientos entre liberales y conservadores, junto a una fuerte represión policial que produjo 3 mil fallecidos, desaparecidos y daños estructurales en 140 edificaciones.

El conocido Bogotazo derivó en el nacimiento de la insurgencia guerrillera en Colombia, que se prolongó por 60 años.

Instaurada la figura del atentado como práctica política, Colombia presenció los asesinatos de Rodrigo Lara Bonilla (1984), Hernando Baquero y Guillermo Cano (1986) a manos de sicarios contratados por el narcoterrorista Pablo Escobar.

Allende, Husein y Gadaffi

En la categoría de magnicidio, están las muertes de Salvado Allende (1973), Sadam Husein (2006) y Muamar el Gadafi (2011), cuyos atentados fueron promovidos por gobiernos extranjeros, especialmente el de Estados Unidos.

Aunque la información presentada a la opinión pública chilena fue el suicidio de Allende en el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, no existen pruebas al respecto, mientras que el pueblo chileno fue testigo del bombardeo al Palacio de La Moneda, del que resultó muerto luego de presidir el primer gobierno socialista electo democráticamente en Chile, desde 1970.

El expresidente de Irak, Sadan Husein, fue ejecutado por tropas de EEUU, el 30 de diciembre de 2006, luego de ser capturado tras la invasión de su país en abril de 2003, con el pretexto de que su Gobierno apoyó al grupo terrorista Al Qaeda en el uso de armas de destrucción masiva y químicas, así como la presunta violación de derechos humanos.

Muamar el Gadaffi, quien presidió Libia entre 1969 y 2011, murió a manos de soldados rebeldes, luego de la intervención militar en el país africano, ocurrida en el contexto de la denominada Primavera Árabe.

Gadaffi, cuyas políticas se opusieron a los intereses de potencias extranjeras, unificó a Libia e impulsó el desarrollo social y económico de la nación africana.

Irak y Libia, actualmente, se encuentran sumidas en crisis política, económica y social producto en parte por la injerencia de gobiernos extranjeros en asuntos internos.

En África, por su parte, son frecuentes los casos de magnicidio, desde 1963 hasta 2015, 22 Presidentes han sido víctimas de asesinatos mientras detentaban el poder. La lista inicia con Sylvanus Olympo, presidente de Togo, y concluye con Muamar el Gadaffi.

AVN