CIUDAD MCY.- La conmemoración del nacimiento de Oscar Romero (15.08.1917), canonizado por su pueblo como San Romero de América, beatificado por el Papa Francisco (2015) y cuya canonización formal se anuncia para el 14.10.2018, resulta ocasión propicia, en las comunidades de buena voluntad, para revitalizar su compromiso.

En tiempo de resistencia frente al intento neoconservador de minorías poderosas, mediante manipulaciones mediáticas, magnicidios frustrados contra el presidente Maduro y juicios amañados contra Lula, para detener el avance democrático de los últimos 20 años, diversas comunidades de Nuestra América asumen el testimonio de Romero como aliento en el seguimiento de Jesús Liberador. Así, el comité Monseñor Romero de El Salvador, celebra misa (18.08.2018) con el lema “Jesús y San Romero de América transformando con esperanza a El Salvador”.

San Romero, convertido a la espiritualidad liberadora por su pueblo, asume en la III Conferencia de Obispos Latinoamericanos (Puebla 1979) la línea de la II Conferencia Episcopal (Medellín 1968). De la cual este año se conmemoran 50 años.

El teólogo Juan José Tamayo reflexiona sobre la Conferencia de Medellín: “Si de la situación de pobreza dice proféticamente que es una injusticia que clama al cielo, de los signos de esperanza de liberación afirma que son “un evidente signo del Espíritu…Por eso sus análisis críticos de la realidad no son iconoclastas ni catastrofistas, sino abiertos a la esperanza de transformación. (Tamayo J.J. Medellín Rumbo a la Liberación I. Agosto 2018. Universidad Carlos III. Madrid. España.).

Esperanza presente en San Romero, a quien en su beatificación su pueblo canta: Profeta de pecho herido/ Pleno de la Luz Cegante/ Pastor que fuiste Cordero/ Sacrificio y Celebrante. Profeta que repotencia en su pueblo el anhelo de transformación democrática con ética y espiritualidad liberadora, hacia Otro Mundo Posible.

GUIDO ZULETA IBARGÜEN