CIUDAD MCY.- La moneda originalmente se sustentó por bienes concretos y en el crédito (la creencia o confianza que generaba el respaldo de un bien determinado, que se expresaba en compromisos verbales o de papel). El crédito se impuso a través de la fuerza militar y de la organización económica. La potencia que tuviera el control tanto militar, como del sistema económico, tendría el control de la moneda. Para alcanzar la hegemonía del sistema económico mundial es vital garantizar el suministro seguro y económico de recursos energéticos para tener mayor ventaja sobre el resto.

El petróleo por ser una fuente segura y confiable, se convirtió en el recurso energético que mueve al mundo (desde el inicio del siglo XX y se prevé como mínimo para unos doscientos más). La primera y segunda guerra mundial determinó quién iba a controlar la moneda. Estados Unidos acordó con las monarquías árabes la imposición del dólar como única moneda de intercambio. Surgió el petrodólar, su respaldo era la ventaja que le daba la fuerza militar estadounidense frente a los países productores.

Si algún presidente de los países productores de petróleo intenta rebelarse del sistema financiero, es derrocado en el acto. Es muy elocuente lo ocurrido con Sadam Husein (Irak) o Muamar El Gadafi (Libia). Para enfrentar cualquier rebelión soberana utilizan mecanismos coercitivos, como el bloqueo que enfrenta Irán o la “guerra total” que enfrenta la República Bolivariana de Venezuela. El magnicidio frustrado contra el Presidente Nicolás Maduro evidenció el desespero imperial ante el anuncio de las medidas económicas que ponen nuestras reservas energéticas como respaldo al Petro.

No estamos solos, somos aliados de potencias emergentes que se rebelaron también del poder del dólar, como es el caso de China y Rusia.

El Comandante Chávez avizoró al Petro como instrumento económico sustentado en riquezas reales y no especulativas para enfrentar al Dólar. Es un combate como el de David frente a Goliat. Un país pequeño de unos treinta millones de habitantes se enfrenta a la superpotencia. Nuestra nación lucha por el control legítimo de sus fuerzas productivas, se nos abre las puertas de la verdadera independencia.

OMAR PÉREZ