Hugo Cabezas

La verdad siempre se impone: “por la verdad murió Cristo”, dice el dicho popular. Clinton, Bush, Obama y Trump son los cuatro presidentes estadounidenses con quienes Venezuela ha tenido que sortear toda suerte de imponderables, durante estos años de Revolución Bolivariana. Los cuatro han sido coherentes en su política contra Venezuela, contra la Patria de Bolívar y José Gregorio Hernández.

Pero, Donald Trump, dando una demostración de su egolatría, de su conducta antidemocrática y totalitaria, de su soberbia –incluso–, de su falta de sentido común, lanzó el miércoles pasado un “ultimátum” al Gobierno revolucionario del presidente Nicolás Maduro. Es quien ha ido más allá; se pasó de la raya, dirían en Boconó.

Afirmó que: “Estados Unidos no se quedará quieto mientras Venezuela se desmorona. Si el régimen de Maduro impone su Asamblea Constituyente el 30 de julio, Estados Unidos tomará fuertes y prontas acciones económicas”. No solo económicas, con esa afirmación pretende ocultar lo que es una verdad a voces: estimulará, apoyará y financiará –aún más– la desestabilización y el golpismo.

A decir verdad, Trump no dijo nada nuevo, ni está actuando de manera diferente a sus antecesores. Desde el Departamento de Estado se han diseñado y dirigido todos los planes desestabilizadores y golpistas contra la Revolución Bolivariana. Los “halcones” dirigidos por Otto Rich, Roger Noriega y Thomas Shannon son quienes han dado las ordenes y leído “la cartilla” a Julio Borges, Henrique Capriles, Leopoldo López, Freddy Guevara y Henry Ramos Allup.

Lo nuevo, en lo anunciado por Trump, es que el Departamento de Defensa asumirá la dirección de la nueva fase del plan intervencionista: la acción militar. Eso, y no otra cosa, fue lo que anunció.

Ello le asigna a la confrontación política que vivimos una nueva dimensión. La lucha ahora es de patriotas contra invasores.

Será una invasión de nuevo tipo. La bota insolente de los marines que desembarcaron en Santo Domingo, Panamá y Granada no se posará sobre nuestro suelo patrio. Como lo han hecho en sus últimas invasiones, armarán un ejército mercenario, se valdrán de la OTAN y utilizarán las bases militares que tienen en Colombia, Paraguay, Costa Rica, Puerto Rico, Curazao y Panamá, entre otras.

Será una invasión de nuevo tipo. Buscarán hacerse de nuevos aliados. Así como pusieron en México a Peña Nieto, en Paraguay a Cartes, en Argentina a Macri, en Brasil a Temer, en Perú a Kuczynski, en Colombia a Santos, todos ellos con deudas con la justicia, con un pasado oscuro, seguramente buscarán enredar en algún delito a otro gobernante del hemisferio, para lograr que la OEA les avale su incursión militar contra nuestra Patria.

Pero, ni Estados Unidos tiene el poder de dominación de antaño, ni Venezuela está sola. Pero, sobre todo, Venezuela es otra. Hemos recuperado nuestra dignidad de pueblo soberano, libre e independiente.

Por eso decimos que es la hora de la defensa de la Patria. El pueblo venezolano y su Gloriosa Fuerza Armada Nacional Bolivariana jamás permitirán que se mancille nuestro honor.

Por eso, Trump no logrará arrodillarnos, que es lo que quiere.