CIUDAD MCY.- La Cumbre del G-20 se desarrolló en Argentina bajo la sombra de la indignación callejera contra el bloque y las tensiones comerciales entre las potencias mundiales.

Los líderes del G-20 no fueron bienvenidos en Argentina para miles de personas que mostraron su descontento en las calles de Buenos Aires desde hace días.

Los manifestantes creen que las decisiones hechas por los líderes de las 20 mayores economías del mundo no benefician a los pobres y solo buscan reforzar el capitalismo. El evento, que le costó más de 100 millones de dólares a Argentina, irritó a ciudadanos que se movilizaron contra los problemas económicos del país desde hace más de un año.

Más de 22 mil efectivos de policía estuvieron encargados de garantizar la seguridad de la cumbre ante el temor de que se repitieran las protestas violentas contra la edición anterior de la reunión, en Alemania. Amén de las marchas, el G-20 enfrentó las divisiones internas, como la guerra comercial librada por Estados Unidos contra China y Europa.

La presencia del príncipe heredero saudí en Buenos Aires también marcó la cumbre. Mientras las cámaras captaron su aislamiento en la foto de familia Muhamad bin Salman, al extremo más alejado del retrato del grupo, los activistas pro derechos humanos exigieron su detención por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi y por crímenes de guerra en Yemen.

HISPANTV