Los infractores caen por inocentes y son colocados en un cepo hasta lograr su libertad | FOTO CORTESÍA

CIUDAD MCY.- En honor a los Santos Inocentes y al son de joropo y galerones, las Locaínas de Agua Blanca dan vida a una tradicional fiesta religiosa que, cada 28 de diciembre, toma las estrechas calles de Agua Blanca, en la zona norte del estado Portuguesa.

Gobernados por muñecos que simbolizan a los Santos Inocentes, cuatro grupos de Locaínas –Agua Blanca, El Hato, Gavilán y Chaparral– se concentran en la entrada del pueblo y desde allí se van al barrio La Manguera para asistir a misa en la Capilla de los Santos Inocentes y dar inicio al pago de promesas a las víctimas de la matanza ordenada por el rey Herodes.

Las mujeres visten el típico traje llanero con adornos coloridos, mientras que los hombres usan camisas manga larga, banda cruzada en el pecho, insignias en hombros y sombreros con cintas y plumas en las que destaca el color blanco, símbolo de pureza y esperanza, y el rojo, en alusión a la sangre derramada por los niños inocentes.

Pero la fiesta no comienza este viernes. Desde el 20 de diciembre, los locaineros, agrupados en grupos de unas 150 personas cada uno, salen con sus propios conjuntos musicales a bailar en las casas de las familias que les llamen y les aseguren transporte y comida (puñalada).

Cada baile es un velorio en el patio de una casa y también el pago de una promesa por salud o por cosecha, que comienza a las 6:00 de la tarde y termina a las 6:00 de la mañana del día siguiente.

Las Locaínas de Agua Blanca danzan desde hace más de 300 años y por ser la única manifestación autóctona tangible de Portuguesa fue declarada en 2016 Patrimonio Cultural del municipio Agua Blanca. Luego, en octubre de 2017, se convirtió en Patrimonio Cultural del estado Portuguesa.

La fiesta central de los locaineros es el 28 de diciembre y se expresa en una manifestación folclórica religiosa y cultural que tiene leyes con nomenclatura propia, lo que favorece que muchos de los presentes “caigan por inocentes”.

Hablar en el oído (capotera) a una mujer (varona), acercársele a menos de un metro o colocarle el sombrero antes de comenzar el baile y decir vulgaridades son algunas de las “infracciones” que conllevan al confinamiento momentáneo en un cepo (burro).

Las penas son asignadas por el Doctor en Leyes y se purgan con un son musical por año; lo que significa que para pagar una condena de cuatro años el “interno” debe esperar que la banda musical termine cuatro sones para “»salir en libertad”. La Fundación Museos Nacionales realizó una visita guiada por la Galería de Arte Nacional al personal que formará parte del comité organizador que elegirá las obras que participarán III Bienal del Sur.

Información AVN