Gabriel Noriega disfruta su paso con el equipo que vio jugar durante su niñez FOTO JOSÉ MANUEL PEÑALVER

CIUDAD MCY.- “Yo dije que quería jugar aquí y aquí estoy”, expresó un Gabriel Noriega con mucho orgullo en su voz, luego de jugar durante su niñez en Maracay, cuando tan solo buscaba una firma para el béisbol profesional. Hoy lo ve concretado con Tigres de Aragua.

Su emoción es tanta que el José Pérez Colmenares es el estadio donde mejor le va ofensivamente, de hecho, con el uniforme de Bravos de Margarita, mostraba promedio por encima de los 300 puntos frente a los tigres en Maracay.

“No sé decirte exactamente qué es lo que me hace sentir tan confiado en este parque, siempre he pensado que es algo mental, que lo llevo al juego. Tal vez sea confianza, me siento cómodo. Sé que empecé un poco mal, pero hice los ajustes y las cosas se están dando”, agregó con una sonrisa.

En ese sentido, admitió que al principio trabajó mucho con el coach de bateo BarbaroGarbey, de allí en adelante sus números lo han demostrado. En el mes de diciembre llegó a 15 juegos dando al menos un indiscutible, por lo que fue pieza clave de la clasificación de los bengalas.

Aseguró que Garbey conoce su manera de jugar desde hace tiempo, por lo que no fue difícil trabajar con él.

“Él me ha visto y sabe que yo bateo. Creo que en ese bajón ofensivo influyó que no había jugado en un mes, luego me empecé a sentir más cómodo y confiado, y empezaron a salir los batazos”, añadió.

BATEO OPORTUNO

En cuanto a la serie de postemporada en la que Aragua se encuentra abajo 1-3 frente a Leones del Caracas, Noriega admitió que ha fallado el bateo oportuno, cuando hay corredores en base.

“Así es el béisbol, no todos los días puedes ganar, pero nadie quiere fallar, ni poncharse. Nosotros Tigres de Aragua queremos ganar todos los juegos. La clave es unir todo, bateo y defensa, como lo hicimos en la temporada regular, eso es lo que nos va a ayudar”, manifestó.

Comentó que el equipo está tranquilo, pero enfocado y positivo, sin presión para que las cosas empiecen a salir bien. “Estoy seguro de que enderezaremos el camino”, finalizó con una sonrisa.

JHOSMARI BLANCO