RODOLFO ASCANIO

La Revolución Bolivariana obtuvo un contundente triunfo electoral, inesperado. Acudieron más de ocho millones de electoras y electores (41,53% del Registro Electoral), otorgándole a la elección además de la constitucionalidad, legalidad y legitimidad de origen la representatividad, tomando en cuenta que esta vez las fuerzas de la Revolución participaron solas. En la elección de 1999 participó 46,2%, con candidatos de ambas expresiones políticas, lo que en comparación da más relevancia al resultado.

La MUD derrotada ahora se divide entre participar en las elecciones estadales o continuar la debilitada contra-insurrección y la violencia de calle. Ha empezado a cambiar la situación política nacional a favor del pueblo, lo que acelera el plan de ampliación de las sanciones internacionales, el aislamiento y el bloqueo económico en un intento de los imperios de revertir este resultado.

Votamos por la paz, la defensa de la soberanía nacional y la dignidad de la Patria. También votamos por solucionar rápidamente los problemas más acuciantes: exigimos una solución a la inflación, especulación y acaparamiento; acceso a precios razonables de los productos esenciales; impedir las trancas de calles y las manifestaciones violentas que no nos dejan vivir; que se castiguen los homicidios, robos, extorsiones y demás delitos hoy impunes por las fallas de la Fiscalía General y los tribunales penales. Queremos que se desarrolle el país y salga de la crisis económica capitalista.

El movimiento popular organizado y los partidos del Polo Patriótico, por su parte, quieren retomar el camino de la transformación del Estado, constituyendo el sexto Poder Popular Comunal en el ámbito nacional, eligiendo en cada Comuna sus voceros, y exigen una nueva Fiscalía.

La Constituyente, con sus superpoderes, tiene poco tiempo, meses, para demostrar lo correcto que fue instalarla, y para salvar la Patria y al pueblo. ¡Hay que aprovechar el tiempo que se le otorgó!

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