Los asistentes disfrutaron de una gratificante actividad durante la jornada | FOTOS PRENSA MPPC ARAGUA

CIUDAD MCY.- El maestro honorario de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), Pedro Ruiz, dijo en el Diplomado de Formación de Cronistas Comunales del Centro Nacional de Historia, en Maracay, estado Aragua, que “la crónica popular preserva, difunde la memoria del pueblo , que es el alma de la Patria”.

La clase magistral tuvo lugar en la sala infantil de la Biblioteca Pública Agustín Codazzi, donde la especialista del libro y la lectura del Gabinete del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Yureíma Alcántara, dio la bienvenida a los cursantes y al poeta y cronista Pedro Ruiz, quien es coordinador de Formación y del Sistema Nacional de Bienales de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello.

Ruiz hizo una disertación dinámica, durante la cual dio ejemplos, relató anécdotas, hizo reflexiones, comentarios, leyó textos de otros cronistas y suyos, que conmovieron a la numerosa audiencia.

Entre otras referencias, habló del viejo artesano Pedro Macabeo Bolívar, descendiente de esclavos, que fabricaba la llamada silla aragüeña en San Mateo, y las vendía en los pueblos de Aragua montado en su bicicleta, que adaptó para tal fin; los pescadores y toda la magia que encierran; la gran empresa engendradora de pueblos que dio origen a la Colonia Tovar, crónicas contenidas en libros suyos.

Igualmente, la dulcería criolla, la alfarería, el arte popular de Aragua, manifestaciones culturales tradicionales, la culinaria y toda una urdimbre de oficios y personajes populares, “es decir, las cosas más sencillas de esa vida que palpita y transcurre día a día en el barrio, la vereda, el pueblo, y que son alimento para el cronista comunal”.

Indicó que como siempre se ha dicho la historia tradicionalmente se ha escrito desde una visión colonizada, desde la gente “importante”, los vencedores, y el pueblo poco se ha tomado en cuenta. Y para captar todo eso debemos de “poner en libertad todos los sentidos”, frase que dijera primeramente el poeta Rimbaud.

De allí que 90% de lo que escribe el cronista comunal no está en los libros, tiene que recurrir a la oralidad, a los testimonios, las anécdotas, porque no puede buscar los insumos para la crónica desde un escritorio, sino que debe ir al encuentro de la gente. “Por eso es fundamental tener capacidad para oír atentamente, observar, tener empatía con la gente, sentirse pueblo porque eso somos, para que entren en confianza y digan sus cosas”.

Destacó que alguien que no está enamorado, que no tiene pasión por lo que hace no puede ser un cronista, y menos comunal. Hay que hacerlo con pasión. “Cuando yo comencé a escribir crónicas de Aragua en los años 80, hubo alguien por allí que comentó despectivamente ‘un trujillano que llegó a Aragua a entrevistar pulperos’, lo cual no me hizo mella. Yo lo hacía y lo hago con pasión, porque soy un hombre del pueblo, de origen campesino, y hasta en la poesía que escribo esa es mi línea”, afirmó.

De igual manera, hizo énfasis en que nadie aprende a escribir crónica si no la escribe; además de la importancia de la lectura, leer crónicas. Porque tal como dice el maestro Prieto Figueroa “Hasta en el libro más malo hay algo bueno”, señaló.

Resaltó lo maravilloso de la crónica, a través de la cual se pueden abordar con libertad diversidad de temas, con un lenguaje sencillo, atractivo, sobre todo tratándose de crónica popular. Indicó que se puede hacer crónica también desde el verso, el canto y en eso los llaneros son unos maestros; con la fotografía , el cine, lenguajes audiovisuales que preserven la memoria del pueblo, nuestra identidad cultural.

Pedro Ruiz destacó las características y bondades de la crónica popular.

Pedro Ruiz habló de la tradición de cronistas que hubo en El Nacional de Miguel Otero Silva, así como en Lara, Trujillo, en el Oriente del país, en Aragua. Dio nombres, comentó sobre su legado, y recomendó la lectura de algunos libros. Luego leyó dos crónicas de su autoría.

Dijo que “lo que determinará el éxito o no de este Diplomado, que viene impulsando el Centro Nacional de Historia en todo el país, es el destino que ustedes le den, es decir, la capacidad que tengan, por ejemplo, de convertirse en un gran equipo, en una red de cronistas comunales de todos los municipios que están aquí. Y luego, el amor, la pasión con que hagan el trabajo, y estoy seguro que el resultado que vamos a tener será maravilloso”, sentenció.

Agregó que “si este tejido social se activa contaremos con una crónica, una historia contada por el pueblo y desde el pueblo, que, sin duda, fortalecerá nuestra identidad cultural, potenciara al pueblo, el alma de la Patria”, reiteró.

Hubo un ciclo de preguntas de los participantes, que abundaron en comentarios, y mostraron su entusiasmo por sentirse mucho más motivados a ser cronistas comunales.

La profesora Nelly Guilarte, coordinadora de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio de Aragua, e impulsora del Diplomado en la entidad, agradeció al ponente “la clase magistral que nos ha ofrecido y en la cual ha tocado elementos de gran importancia para la escritura de la crónica desde el pueblo”.

Al ritmo de buena música concluyó el acto.

El maestro guitarrista Jhibaro Rodríguez y otros dos integrantes de la Camerata de Aragua, Vanesa Mora, flautista, y Luis Ángel Ramírez, cuatro, le pusieron el cierre musical a la clase con la interpretación de las piezas Atardecer, de Lencho Amaro, letra de Luis Laguna; Criollísima, de Henry Martínez, y Pueblos Tristes, de Otilio Galíndez, para deleite de los presentes.

Información PRENSA MPPC