“Ayuda humanitaria” con armas de fuego para “atender” a la población iraquí

>La “ayuda” estadounidense ha tenido nefastos precedentes para los países que las han aceptado. Que sirva la historia de otros pueblos como espejo ante lo ocurrido y lo que podría ocurrir en caso de que Washington decidiera invadir territorio venezolano, pues los desastres traen inimaginables consecuencias negativas

CIUDAD MCY.- Un breve recuento de las consecuencias catastróficas de las “intervenciones humanitarias” encabezadas por EEUU es pertinente a propósito de las irresponsables solicitudes hechas por la oposición apátrida venezolana para pisotear la tierra de Bolívar bajo estos parámetros.

El siglo XXI fue inaugurado por un nuevo mecanismo de intervención y guerra contra naciones soberanas promovido por los “halcones” del Pentágono y sus “socios” europeos de la OTAN. Se trata de la “intervención humanitaria”, una herramienta geopolítica usada en algunas regiones del mundo en el marco de la estrategia conceptualizada por asesores militares de inteligencia y apoyado en la burocracia estadounidense.

El mencionado plan del Pentágono para el mundo se basa en la división binaria entre Norte y Sur. En una representación del planeta en la parte superior se encuentran los países del llamado “Primer Mundo”, donde se concentran los grandes capitales privados y negocios y la estabilidad política que pretende ser preservada; en la parte inferior, el “Tercer Mundo”, región toda que estaría destinada, según estrategas estadounidenses, a “balcanizarse”, es decir, a ser territorios desmembrados, absorbidos en el caos, de donde captan riquezas esos grandes capitales centrales del Norte para su propia opulencia.

Precisamente el término “balcanización” fue acuñado luego de la primera experiencia de “intervención humanitaria” en el mundo, con la instrumentalización de los derechos humanos y las leyes internacionales a favor de los intereses estratégicos de la OTAN, aplicada a la extinta Yugoslavia.

Revisemos éste y otros cuatro casos de este tipo de guerra (y sus variantes) para llamar la atención sobre la actualidad venezolana en el marco de este plan militar estadounidense y la propuesta del oposicionismo de solicitar una intervención bajo esta metodología.

YUGOSLAVIA DIVIDIDA EN PEDAZOS

En 1999, la OTAN bombardeó Belgrado, una de las ciudades más antiguas de Europa, en el marco del prefabricado conflicto armado entre los separatistas albaneses del Ejército de Liberación de Kosovo (KLA) y las fuerzas militares y policiales de Yugoslavia, en aquel entonces integrada por Serbia y Montenegro.

Según los máximos responsables de la OTAN, el gobierno yugoslavo había creado una “catástrofe humanitaria” bajo el pretexto de un supuesto genocidio que llamaron “limpieza étnica” a los kosovares. La medida que tomaría la organización gringa-europea no fue sancionada por el Consejo de Seguridad de la ONU, cuestión que, como es costumbre, no le importó.

Los ataques aéreos se realizaron desde marzo hasta el 10 de junio de 1999. Según estimaciones, bajo las bombas murieron unas 2 mil 500 personas y más de 10 mil resultaron heridas. El daño económico se estimó entre 30 mil y 100 mil millones de dólares.

La partición de Yugoslavia en “republiquitas”, con el enclavamiento de una inmensa base militar estadounidense en el corazón de Kosovo, fue conocida como “balcanización”, pues amplió el panorama jurídico-político en el mapa de los Balcanes.

Kosovo es en la actualidad, producto de esta “intervención humanitaria”, un centro logístico del narcotráfico y el mercado de armas en Europa, y funciona como una “fábrica de terroristas” albaneses-kosovares que luchan en filas del Estado Islámico (Daesh) en Medio Oriente y parte de los Balcanes hacia territorio asiático. Todo un paradigma.

IRAK SIN ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA

Uno de los “fake news” más trascendentales de la historia reciente, el de las “armas de destrucción masiva” de Saddam Hussein, fue usado en contra de Irak para su invasión. El gobierno de George W. Bush usó pruebas falsas para involucrar a numerosos países en el apoyo a la operación militar que posteriormente ocupó el territorio iraquí, pues presuntamente el gobierno de Saddam habría usado tales armas contra población kurda.

Durante años, EEUU y sus “aliados” mantuvieron un embargo económico y financiero sobre Irak que fabricó las condiciones precarias para el abastecimiento de alimentos y medicinas, lo que sirvió a Occidente como justificación de la “intervención humanitaria”. Esto junto a las “armas de destrucción masiva” fueron la zanahoria mediática al garrote militar.
La operación fue vendida con base a nada, bajo el pretexto de la “libertad” del pueblo iraquí, pues luego del arribo de las tropas estadounidenses y británicas, no encontraron evidencias del armamento citado.

Entre el 30 de marzo y el primero de mayo de 2003, los ejércitos de EEUU, Reino Unido, España, Australia y Polonia invadieron y tomaron el control del gobierno iraquí. Sólo en el bando estadounidense murieron en combate unos 5 mil 500 combatientes y mercenarios de empresas privadas de seguridad. Entre los iraquíes murieron, acorde a distintas fuentes, unos 500 mil, entre ellos 120 mil eran civiles.

LIBIA: LUCES, CÁMARA, ACCIÓN

Medios occidentales viralizaron escenificaciones hollywoodenses y noticias falsas en torno a la supuesta masacre que perpetraba el gobierno de Muammar Gaddafi contra la población libia. Bajo la figura de Responsabilidad para Proteger, EEUU tomó la batuta junto a la OTAN para invadir y bombardear Libia, y así permitir el acceso a los grupos mercenarios-terroristas de tomar las principales regiones del país africano.

A Libia se le endilgó la etiqueta de “crisis humanitaria” con la intención de profundizar en el expediente de intervención, a pesar de que el país vivía una de sus épocas más prósperas bajo la égida del socialismo árabe de Gaddafi.

Ciudad libia en su época más próspera bajo la égida del socialismo árabe de Gaddafi

La revolución de color en Libia comenzó con protestas “pacíficas” que terminaron en asesinatos bajo el uso de armas convencionales por parte de manifestaciones contra las fuerzas libias de seguridad. Los muertos civiles fueron endilgados a Gaddafi y su gobierno, mientras el Pentágono preparaba la aprobación de resoluciones ante el Consejo de Seguridad de la ONU, que autorizaban una zona de exclusión aérea en territorio libio. Las consecuencias son evidentes, donde el otrora país más prolífico de África es ahora un caos.

Los registros dan cuenta de las 20 mil personas muertas por la “intervención humanitaria”, además unos 350 mil refugiados debido a la crisis fabricada por la guerra.

HAITÍ: AYUDA HUMANITARIA QUE NO AYUDÓ

El abuso en el número de invasiones y ocupaciones estadounidenses de Haití en la historia de la última centuria dio una muestra a EEUU de que debía pensar un nuevo pretexto para volver a militarizar la isla caribeña.

En 2010 se dio uno que, para sumarle a la tragedia de 222 mil 570 personas fallecidas por el terremoto, y que dejó a 1,5 millones de personas en la indigencia y pérdidas materiales calculadas en 7 mil 900 millones de dólares, además tenía un carácter lucrativo.

La nueva “invasión humanitaria” haitiana de EEUU y la ONU tomó el control de la isla e instaló la misión Minustah con más de 7 mil soldados y policías. Cientos de denuncias por abusos criminales (sexuales y de fuerza) de los cuerpos de seguridad foráneos (Cascos Azules, ejército de EEUU) sobre la población haitiana y, además, la ONU recibió una demanda legal de los propios haitianos que sufrieron por la epidemia de cólera causada por la organización multilateral. La enfermedad mató a más de 8 mil 300 personas y enfermó a más de 650 mil desde octubre de 2010, casi 7% de la población. La ONU no respondió.

Una “invasión humanitaria” de EEUU y ONU causó cientos de denuncias por abusos criminales en Haití

Pero la recolonización de Haití venía con una estafa multimillonaria y un asesinato selectivo: en julio de 2017 fue hallado muerto Klaus Eberwein, exfuncionario del Estado de Haití, quien pretendía denunciar a la Fundación Clinton ante el senado de su país por fraude y corrupción en el marco de las “ayudas humanitarias” de Occidente a la isla.

Eberwein afirmó que 0,6% de las donaciones otorgadas por donantes internacionales a la Fundación Clinton, con el propósito expreso de ayudar directamente a los haitianos y reconstruir infraestructuras vitales luego del terremoto de 2010, terminó en manos de organizaciones haitianas. Otro 9,6% terminó en manos del gobierno haitiano. El 89,8% restante, o sea 5 mil 400 millones de dólares, fue canalizado a organizaciones no-haitianas, y el principal responsable es la entidad que dirigen la pareja Clinton. Fue una “ayuda humanitaria” que no ayudó.

SIRIA: SIN AYUDA, PERO INVADIDA

La guerra en Siria lleva siete años desangrando al país y apenas este diciembre de 2018 el Gobierno de Estados Unidos anunció que retiraría sus tropas.

Entrado el nuevo milenio, el Gobierno sirio planeaba llevar adelante la construcción de dos plantas de procesamiento de gas en Palmira y Raqqa, proyectos no bien vistos por EEUU.

La primera de ellas tendría más de dos mil millones de metros cúbicos de gas purificado al año, mientras que la segunda una capacidad anual de más de mil millones de metros cúbicos y unas 40 mil toneladas de gas natural licuado, pero, como si fuese una casualidad, ambas ciudades permanecieron –hasta que Rusia y las milicias iraníes las liberaron– bajo el dominio del Estado Islámico.

Luego en 2011, Irak, Irán y Siria se plantearon firmar un acuerdo que establecía la construcción de un gasoducto con capacidad de 110 millones de metros cúbicos de gas al día. Tal proyecto volvió a revolver el ánimo de EEUU, que ya se había visto golpeado por el plan de construcción de las plantas de gas en Palmira y Raqqa.

El proyecto de construcción del gasoducto –que convertiría a Siria en el único país de la región con acceso al Mediterráneo– estaba planteado para 2016 (tiempo después del inicio de la guerra) y solo participarían empresas rusas. No fueron convocadas compañías estadounidenses ni europeas.

Además, en 2013 Siria y Rusia deciden desarrollar nuevos yacimientos petroleros, otra vez sin la participación de compañías estadounidenses ni europeas lo que hace que EEUU decida apoyar a los grupos rebeldes y alistarse para entrar sin autorización en el territorio sirio.

La guerra en Siria, propiciada por EEUU y sus aliados, ha dejado en siete años más de 500 mil personas muertas, en su mayoría civiles.

Catastrófica destrucción en la ciudad siria de Aleppo, herencia mundial según la Unesco

Hasta 2018, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) estima que más de 11 millones de sirios fueron desplazados, entre ellos 6 millones internamente y cinco millones son refugiados en otros países.

La nación árabe en la actualidad se encuentra en ruinas y con 80% de la población sumida en la pobreza, producto de las agresiones ante la posibilidad de que Siria se mostrara como un país independiente.

Cómo armar una “crisis humanitaria”

Analistas han reiterado que la operación que se desarrolla en Venezuela busca llevarla a la condición de “Estado fallido”. Todo el relato de “crisis humanitaria” busca crear la atmósfera propicia para una intervención. Sin embargo queda claro que la conformación de dicho relato requiere de algunos elementos:

*Subordinación de la población mediante inducción al caos y la desmoralización que motive a que se implore la ocupación como salvación.

*Agresiva propaganda y guerra sucia con el objeto de procurar fondos “humanitarios” que terminan enriqueciendo a ONG, actores políticos, corporaciones, fundaciones y mafias de funcionarios en organismos multilaterales.

*Aceleración de mecanismos económicos de despojo neoliberal mediante medidas de endeudamiento que asfixian al pueblo trabajador y desaparecen al Estado como rector económico.

*Intervención clara y notoria de corporaciones extractivas cuyos intereses geopolíticos motivan el estado de excepción y guerra permanente en países ricos en recursos naturales o ubicación geoestratégica.

*Influencia y presión a las naciones vecinas tuteladas para que apoyen la narrativa que conviene al establishment estadounidense e incursionen en aventuras injerencistas directas o indirectas.

Estos elementos orbitan alrededor de la “crisis humanitaria” que se pretende proyectar en Venezuela, es un modelo para armar que da resultados en la medida en que aumenta la agresividad y aparece la oportunidad para activar los elementos nombrados.

MARCOS GAVIDIA | FUENTES: HISPANTV, TELESUR, MISION VERDAD.COM, CCTT.CL