Los integrantes de la selección nacional Sub 20 quedaron muy cerca de repetir la hazaña realizada por sus predecesores en 2017 | FOTOS CORTESÍA CONMEBOL

**La selección de la categoría partió al Sudamericano de Chile con la ilusión de repetir la hazaña de la generación del año 2017, pero sus esperanzas se fulminaron en tres jornadas del hexagonal final en las que recibieron ocho goles y no pudieron anotar ninguno.

CIUDAD MCY.- De más a menos. De la euforia a la tristeza. Muchos son los calificativos con los cuales puede etiquetarse la actuación de la selección nacional de fútbol Sub 20 tras el campeonato sudamericano de la categoría que se disputó hasta el pasado domingo en la ciudad de Rancagua, Chile, torneo al que la selección nacional llegaba con altas expectativas tras ser el último subcampeón mundial de la categoría en el torneo disputado en el año 2017 en Corea del Sur.

Antes del evento fueron más de 30 los módulos de trabajo realizados por el director técnico Rafael Dudamel y todo su cuerpo técnico.

Grandes inversiones económicas se realizaron para lograr una preparación óptima del grupo de 23 jóvenes que asistirían al sudamericano con un doble objetivo: el primero de ellos, alcanzar el cupo a un mundial Sub 20 por segunda vez consecutiva, y el segundo meterse entre los tres primeros lugares para asegurar la presencia venezolana en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Rafael Dudamel no tuvo armas para modificar un esquema de juego que ya había sido descifrado por sus rivales.

Muchas son las interrogantes en torno a una selección que avasalló a sus rivales en la primera ronda del torneo. Durante la primera fase, la selección Vinotinto cosechó triunfos antes Colombia, Chile y Bolivia, mientras que ante Brasil el seleccionado venezolano realizó una de sus mejores presentaciones de la fase inicial, pero terminó cayendo 2 goles por 1.

Con la ilusión de repetir la gesta de 2017, el combinado nacional inició la segunda fase del torneo con empate ante Uruguay (1-1) y un contundente triunfo ante Brasil (2-0). De allí vino el descalabro, la hecatombe, el inusitado cambio de rostro en el que se canjeó la euforia de las victorias por un camino de derrotas que dejó al seleccionado criollo sin la posibilidad de asistir al mundial. Solo una victoria bastaba para alcanzar el objetivo; no obstante, lo que se obtuvo fueron derrotas ante Argentina, Colombia y Ecuador, con un saldo alarmantemente negativo de ocho goles en contra y ninguno a favor.

Tras este resultado, la búsqueda de las causas y responsables están a la orden del día. ¿Qué pasó realmente?, ¿por qué se perdió el cupo de esta manera tan insospechada?, ¿responsabilidad de los jugadores o del técnico? Son algunas de las preguntas que se hace la legión de seguidores del fútbol nacional que esperaba una actuación mucho más prominente de una selección que contó con todos los recursos necesarios para asistir a un mundial de fútbol.

DUDAMEL Y SU ESQUEMA

A lo largo del torneo sudamericano, el técnico Rafael Dudamel utilizó un esquema de cuatro defensores, dos volantes de primera línea, tres volantes con llegada al arco y un 9 de área. Tras la primera vuelta, el esquema resultó efectivo. Jan Hurtado actuando como 9 de área se convirtió en un tanque que arrastraba marca, pivoteaba y servía balones a sus compañeros que venían en busca del gol.

Samuel Sosa fue neutralizado por sus rivales dejando a la Vinotinto sin ideas claras en el terreno de juego.

No obstante, ya para la tercera jornada del hexagonal final, Argentina tomó nota del sistema de juego Vinotinto, neutralizó a Hurtado dentro del área, le sacó el balón de los pies a Samuel Sosa y la selección se convirtió en un mar de imprecisiones por la falta de alternativas en el manejo del esférico. Tras ese encuentro, el técnico de la selección nacional no buscó alternativas que rompieran con la estrategia del rival, se aferró a su sistema de juego y terminó pagándola caro con sendas derrotas ante Colombia y Ecuador.

UN ANTES Y UN DESPUÉS

Desde la fase de grupos hasta la segunda jornada del hexagonal final, la Vinotinto Sub 20 mostró una versión bastante desarrollada que sumó cuatro triunfos, un empate y una derrota en seis juegos. Sin embargo todo cayó en el enfrentamiento ante Argentina.

“Perdimos la frescura mental desde la derrota y luego con Colombia nos sometimos a la angustia. Trabajar desde ahí es difícil porque no te deja tener las mejores ideas y sensaciones de seguridad”, explicó el director técnico Rafael Dudamel tras la eliminación venezolana.

A pesar de que los objetivos planteados no pudieron cumplirse, el sentido paternal de Rafael Dudamel en esta categoría formativa muestra la relación que tenía con sus jugadores.

“Estoy orgulloso de mis muchachos. Solo tengo admiración, respeto y agradecimiento para una generación extraordinaria que va a saber levantarse”, aseguró.

FINAL DEL CICLO

Tal y cómo se había anunciado en ocasiones previas al Sudamericano, este ciclo será el último de la categoría para el seleccionador nacional, quien se dedicará a la absoluta.

“Era una decisión ya tomada, independientemente del final del torneo, mi último proceso Sub-20 ya lo habíamos anunciado. Los que me conocen saben que este tipo de derrotas me golpean pero no me tumban. Me hacen levantarme mucho más fuerte”, explicó.

LA CIFRA

9 los goles en contra que recibió la selección nacional en el hexagonal final, ocho de ellos en los últimos tres partidos.

YLAI OLMOS CASTILLO