FUENTES: MISION VERDAD Y BBC MUNDO

**El descubrimiento del gusano informático Stuxnet, que en 2010 infestó los sistemas electrónicos de la planta nuclear de Natanz, en Irán, confirmó que se podían ocasionar daños físicos por una motivación política.

CIUDAD MCY.- No sabían qué estaba pasando. El equipo se dañaba constantemente, pero la causa era un misterio. Lo reemplazaban, pero volvía a ocurrir.

Transcurrió un año antes de descubrirse que el problema era un gusano informático que había infectado los sistemas electrónicos de la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, en Irán. Esa era la razón de las fallas que le causaron daños y retrasos al programa nuclear iraní.

El descubrimiento de Stuxnet, en 2010, evidenció que los crímenes cibernéticos podían ir más allá del espionaje y el robo de datos personales con el solo fin económico: confirmó que se podían ocasionar daños físicos con una motivación política.

Según un artículo del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, se sospecha que un equipo de expertos israelíes y estadounidenses estuvo involucrado en el incidente, opinión compartida por diversos especialistas en seguridad informática.

CIBERTERROR

Este tipo de incidentes, que afectan el funcionamiento de equipos e infraestructuras, es una de las modalidades de ciberataques más peligrosa. En años recientes se han registrado varios de distinta naturaleza. Pero sus consecuencias van más allá del plano físico.

Aparte del daño concreto, este tipo de eventos tienen un efecto secundario muy importante,el psicológico. A eso se refieren los términos ciberterrorismo y ciberguerra porque generan miedo y ansiedad por la sensación de recibir un daño sin la tener la posibilidad de la correspondiente protección.

CREADA POR OBAMA, EMPLEDA POR TRUMP

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, presentó nuevas pruebas que apuntan a la responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos en el reciente ciberataque al Sistema Eléctrico Nacional de Venezuela. Donald Trump habría ordenado ataques cibernéticos con una unidad de Comando creada hace una década.

“El 23 de junio de 2009, durante el Gobierno de (Barack) Obama, fue creada una unidad: el Cibercomando de EEUU, conocida por siglas USCC de las fuerzas armadas bajo el mando del Departamento de Defensa, el Pentágono”, informó el Jefe de Estado en marzo de este año.

Así, el Presidente reiteraba con énfasis el ataque cibernético contra el Sistema de Control de Supervisión y Adquisición de Datos, Scada (Supervisory Control And Data Acquisition, por sus siglas en inglés) que regula las actividades automatizadas de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar.

CASO VENEZUELA

Las dos operaciones de blackout nacional en Venezuela definieron un punto crítico en torno a las nuevas modalidades de la guerra, una alarma que sonó en todo el planeta luego de que tomara cada vez más cuerpo la hipótesis de que, efectivamente, hubo un ataque cibernético contra el sistema Scada, software del cerebro electrónico que controla de manera computarizada las funciones de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar de Guri.

Además, el Gobierno venezolano indicó que también hubo impacto en algunas infraestructuras del Sistema Eléctrico Nacional por armas de pulso electromagnético, otra hipótesis que, como la del ciberataque, fue desdeñada y ridiculizada a priori por la mayoría de los medios corporativos, voceros de Washington y del antichavismo local.

Los indicios son por demás demostrativos de la urgencia con que se está asumiendo este episodio de sabotaje a escala global. A pesar de imponerse el relato hegemónico del colapso venezolano, no cabe duda de que son más quienes asumen que se está perfilando una nueva manera de poner en práctica intervenciones, incluyendo al actual presidente de los Estados Unidos.

“PERO DE QUE VUELAN, VUELAN”

Para nadie resulta una casualidad que, días después de que se detectaran los impactos por arma electromagnética en el sistema eléctrico venezolano y se denunciara públicamente, la Casa Blanca emitiera una orden ejecutiva en el que urge a la comunidad científico-militar estadounidense a reforzar los sistemas defensivos en torno a las “tecnologías e infraestructuras críticas” de los Estados Unidos, de ser atacados por pulsos electromagnéticos que podrían “interrumpirlas, degradarlas y dañarlas”.

Esta última movida de Washington refuerza la denuncia del presidente Nicolás Maduro, pues ya se identifica y se tiene en la primera línea de consideración militar el hecho de que las nuevas dimensiones de la guerra ya han sido probadas y, de ahora en adelante, no cabe duda de que serán usadas en beneficio de los principales actores del mundo en pugna.

FORBES Y DAVOS: FUERON REALES LOS ATAQUES

Los riesgos de un ataque cibernético a sistemas eléctricos, estatales o corporativos, se contemplan no sólo en la población sino también en las áreas económicas y de seguridad nacional, según el grupo de Davos. En Venezuela, el cibergolpe a la Central Hidroeléctrica de Guri costó casi 900 millones de dólares en los casi cuatro días de apagón, en la afectación de la industria petrolera, la industria manufacturera, los servicios, la paralización del comercio y otras actividades vitales del circuito económico del país. Dice el reporte:

“El sector eléctrico siempre ha estado fuertemente interconectado con interdependencias a lo largo de la cadena de suministro, por no mencionar con otras industrias de infraestructura crítica, como telecomunicaciones, puertos e instalaciones de alcantarillado. Esta interconectividad está aumentando. Como dijo la secretaria de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, Kirstjen Nielsen, ‘la hiperconectividad significa que su riesgo es ahora mi riesgo y que un ataque al «eslabón más débil» puede tener consecuencias que nos afectan a todos’”.

No solo existen indicios de que los apagones en Venezuela fueron provocados por nuevas modalidades de guerra con autoría foránea (estadounidense, específicamente), también el precedente venezolano sentó las bases para que organizaciones de ascendencia occidental como Forbes y el Foro Económico Mundial advirtieran que efectivamente se están tomando de manera estratégica armas de semejantes calibres contra las líneas vitales de países y hasta corporaciones en todo el mundo.

Es una forma de intervenir en asuntos ajenos sin dejar el mínimo de rastros y costos políticos a su paso.

EEUU EN ALERTA

Con la petición de la Casa Blanca a la comunidad científico-militar de aumentar los esfuerzos defensivos ante un ataque electromagnético, al mismo tiempo que organizaciones ligadas al corporativismo anglo-americano llaman a conformar una estrategia de “resiliencia cibernética”,queda a la vista que el ataque multifactorial contra el sistema eléctrico venezolano fue un acontecimiento de alcance mundial que generó una alerta en Estados y empresas que no se toman a juego escenarios de sabotaje bajo formatos de guerra híbrida.

Se evidencia así que la alarma suena ante las amenazas de variada beligerancia que ponen en crisis los viejos formatos de intervención y empieza a asumirse una visión más profunda en torno a los campos de acción que competen a la ciberguerra y las nuevas armas de combate.

MARCOS GAVIDIA