La agrupación La Llave Maestra de Chile fue la encargada de cerrar este maravilloso festival | FOTOS CORTESÍA

CIUDAD MCY.- Con la presentación de la obra Pareidolia, de la agrupación La Llave Maestra, de Chile, se despidió este domingo a las 3:00 pm, el Festival Internacional de Teatro de Caracas (Fitccs 2019) en los espacios del Teatro Municipal de Caracas, informó la alcaldesa del municipio bolivariano Libertador de Caracas, Erika Farías, a través de su cuenta en Twitter @ErikaPSUV.

Pareidolia es un espectáculo visual y sensorial, donde la fuerza de vida radica en su obra y en el constante juego de la transformación de los elementos escénicos en el servicio de las asociaciones de asociaciones, analogías y metáforas visuales.

La obra es una invitación a dejarse llevar hacia el imaginario y abrir los sentidos hacia el placer sensorial, sonoro y visual de los objetos, el cuerpo y la materia.

La Nonna representa los siete pecados capitales.

Un espectáculo estructurado casi como un juego en complicidad con el público donde se puede ver, pero también tocar y ser tocado por elementos, materiales y personajes nacidos de un universo fantástico donde todo puede cobrar vida.

La agrupación La Llave Maestra es una compañía hispano-chilena de teatro visual y de objetos, que ha desarrollado un lenguaje surrealista y sorprendente en torno a la materialidad y la relación entre el cuerpo y el gesto.

TRAGICOMEDIA Y HUMOR ABSURDO TAMBIÉN PRESENTES

Dos sureños: el argentino Aníbal Grunn y el uruguayo Alberto Rowinsky exponen en las tablas una tragicomedia y un humor absurdo, respectivamente, rememorando, en cierto modo, las crueles dictaduras del Cono Sur que se vivieron en los años 70 y llenaron de tristeza e impotencia a sus pueblos.

Una de las piezas que ha llamado mucho la atención de los amantes del teatro es La Nonna, escrita por el argentino Roberto Cossa, dirigida por Grunn, representada por siete actores y actrices de la Compañía Regional de Teatro de Portuguesa, que se presentó en días pasados en este exitoso festival.

La obra, realmente, era muy argentina, como explica Grunn, por lo que hizo una versión a la venezolana. “Es una obra sobre el sainete, muy fuerte, con un humor negro, muy cruel. Es la historia de una vieja de cien años de edad, ‘La Nonna’ de una familia que se los va comiendo a todos y sólo queda ella al final de la obra”.

Para esta obra, estuvieron en escena cuatro actrices y tres actores que representarán perfectamente los siete pecados capitales: lujuria, ira, soberbia, envidia, avaricia, pereza y gula, esta última representada, evidentemente, por La Nonna.

“La obra, que fue escrita en 1970, está llena de símbolos. Habla fundamentalmente del poder, de la dictadura, que iba destruyendo a los seres que pueblan ese país. Fue estrenada en plena dictadura de (Jorge Rafael) Videla. Fue muy fuerte; me impactó horrores. Por eso, siempre dije que iba a montarla y he tenido la oportunidad de dirigirla. Políticamente es un acierto presentarla en este momento, con esta guerra económica y bloqueo que tienen acechado al pueblo de Venezuela”.

Para Grunn, resulta interesante que, a pesar de tratarse de un humor muy negro y ácido, el público termina queriendo a la nonna mala. “Terminan compadeciéndola. Así son los capitalistas: se disfrazan de víctimas y nosotros nos dejamos comer por el capitalismo. Es muy interesante. Es una tragicomedia muy ligada al sainete”.

En una hora y diez minutos, sin intermedio, el público pudo disfrutar de un montaje grotesco y casi surrealista con una música folclórica italiana de fondo que gustará de más, además de una escenografía hecha con estibas, que representa a un mercado. Sin dejar de lado las actuaciones, que merecen largos aplausos.

DEL SILENCIO AL MIMO Y OTRAS FACETAS DE HUMOR

Otra propuesta que llenó la sala del Teatro Alameda este jueves y viernes, fue Rowinsky… En clave de humor, un unipersonal de ocho módulos que muestran el humor absurdo, humor surrealista, humor picaresco, humor directo, humor popular y hasta humor sin palabras, utilizando elementos de la técnica del mimo.

Esas ocho historias dirigidas y representadas por el propio Alberto Rowinsky dan la semblanza de un universo posible, con una visión del humor y un viaje del silencio a la palabra: “Es un clásico rowinskyano. Cada tres o cuatro años resurge como el ave Fénix”, explica el actor y director, de manera jocosa.

La pieza fue escrita y llevada a las tablas desde 1988, y, desde entonces, Rowinsky ha hecho “tres versiones y media”: “No pasé de una a otra versión. Solo le he quitado, le he metido… varío mucho las partes del mimo y cuando apareció la dramatización de los cuentos latinoamericanos, adquirieron otra dimensión, un viaje del silencio a la palabra. La última versión la fui decantando cuando pasa prácticamente del silencio a la parte gestual, la del mimo. Es 50% entre silencio o diferentes posibilidades de silencio y movimiento con texto. Fui quitando y agregado otras cosas. Es muy divertida, con diferentes facetas del humor y es la versión definitiva”.

Para él, este espectáculo nace cuando Venezuela, que considera una madre, empezó a curar las heridas que traía de lo que vivió en la dictadura de Uruguay de los años 70.

“Pude empezar de nuevo. Tenía que integrar de nuevo la vida que tenía opacada en mi país. No fue fácil”. Entonces pasó del mimo a instancias del silencio, hasta que surgió, finalmente, Rowinsky… en clave de humor.

“A veces es complejo, pero hay muchas formas de buscar las sonrisas por medio del absurdo, con una influencia de lo grande del cine mudo, de Chaplin y Keaton”.

Información VTV | CIUDAD CCS